Franco Osorio Paredes

5/21/2015



POEMAS:

Los bajopontinos    

A medida que el día junta sus pestañas
el tibio rastro del cielo uterino
se va aferrando a las espaldas
de los sórdidos bajopontinos.

Deambulan por las calles ciegos
entre los que desprecian sus harapientas
barbas, pestes y vestimentas.

Ingresa la lluvia por los agujeros
de sus longevos sacos,
testigos octogenarios de subsistencia,
ante la arcada de la sociedad
que los manotean como moscas.

Duermen en colchones desprolijos
en los que más que espuma
hay aire de ausencia.

Sólo les queda un usado cigarrillo
o una endeble fogata
que los cubra de la crueldad del mundo.





Coffee Shop

Como quien busca
la primer habitación de vida
—refugio cálido y vaginal—
me interno en el Pick up your pices,
coffee shop del éxtasis.

Desciendo las escaleras trémulo y mojado,
cae sobre la mesa el sol rastafari
y mis venas se sintonizan a las hondas notas
que un caluroso día Jah dictó a sus creyentes.

La calle seminal
escupe un ramillete de jóvenes polacos
bajan silenciosos camuflándose entre el humo
se sientan a mi lado y se esfuma su pubertad:
desmoñan la fruta de la madre tierra
pasean con salivosa habilidad
el pega-pega del papel.

Es aquí que la pólvora estalla
y se conjuga de aire la torre babilónica
como el misticismo de la hierba
que ciñe la mente a la levitación.
(¡Luces rojas, amarillas y verdes
se cruzan como esferas
de semáforos desenfrenados,
ácido secular para mis poros!)

La voz de un jamaiquino
se aferra a los ceniceros,
futura tumba de las pavas
que, a paso lento, agonizan.

Los párpados se dilatan
—volcanes en víspera de erupción—
se achinan las miradas
oscilando en el ocaso del silencio.

Ya cadáveres los humos
el asfalto llama al desenfreno;
soy parido por el lúbrico aposento
hacia las estrechas calles rojas
y su orgiástica estridencia.





La guardiana del segundo círculo

La torre apunta hacia las diecinueve,
y entre tersas neblinas púrpura
se anuncia la propensión natural
de caer en los brazos de Venus.

Las persianas se descorren
como pantimedias hacia arriba
e inicia el incesante “nock-nock”,
las sonrisas y los cuerpos
mimetizados en la transparencia
de los cristales de marco negro.

Navegan por el Ámstel
         luces, tulipanes, noches;
         que se acompasan
         y tiñen de rojo mi ascético andar

Las súcubas cruzan las piernas
apretando su sexo en hilos,
exponiendo sus labios vaginales,
a la mirada de boquiabiertos testigos
que se persignan en pos de la carne
y cada centímetro de nalga.
(Bamboleo de caderas,
cosquilleo fálico,
líquido seminal,
abertura de ingle,
uña en las bocas,
lengua en la uretra,
espaldas de cisne,
vientres cóncavos,
orificios ocupados,
contracciones de pelvis,
lápiz labial en las tetillas,
senos asfixiándose,
colas,
colas,
colas,
colas cachetonas)

Liliths camufladas en minúsculas lencerías
que se agitan ante la efímera ósmosis
entre presurosos dedos y billetes.

Una de ellas,
la guardiana del segundo círculo,
atina a mi deseo empalagado
de alcohol y narcóticos,
y extiende los cinco dedos capitales
(la tarifa, cincuenta euros presumo,
el precio del esperma en el látex)

Lluvia de domingo,
el paisaje de la soledad,
¿Qué hiciste que me dejaste
desvestirme con la delicadeza
de quien hace un origami
como los pétalos que ahora
eyaculan en el Ámstel?





Anti-todo
A Rodolfo Ybarra

Se han quemado los últimos cartuchos,
-tatuajes viscerales para el tiempo-
siguiendo los pasos del poeta.

Pisadas cargadas de estigmas,
cruces, piedras, pasamontañas,
y tinta en charcos de sangre
-no hay padre nuestro que salve-

Las mejores armas son los lapiceros
-extensión de las balas al pecho frío-
que adhieren su tinta perpetua
-futuros espejos de la memoria-
a la piel del sediento trashumante.

Llevamos al hombro
toneladas de pobreza,
llantos y sueños rotos;
arena seca sobre el cuerpo.

El papel asceta encierra
ladridos de millones de voces,
inviolables por los siglos de los siglos.

Más que tinta es bilis
escupida contra los muros
que esconden el hábito siniestro
de amansarnos la esperanza
a fatuos golpes de macana.

(Hambrientas aves de rapiña
aguardan a los muertos de la paz
para punzar sus ojos, nuevamente.)

Los diarios –baños chorreados de sangre-
atrofian las hogueras, los bloqueos
las marchas, ignorando cínicamente
los himnos rebeldes de la historia.





  BIOGRAFÍA: Franco Osorio Paredes (Lima, 1987)Licenciado en Periodismo por la Universidad de Lima y estudiante de Literatura Hispánica en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Fundador, junto con Hugo Kalashnikov, del colectivo“Ojo Perezoso”. Ha participado en los festivales “Primera Caravana Poética Lima-Cusco” (Lima y Cusco, 2014), “Cuarta Edición de Noches Cartoneras” (Guadalajara, 2014)
y “Enero en la Palabra” (Cusco, 2015). Poemas suyos han sido publicados en los blogs “Urbanotopía” y “Piensan los viejos asnos” y en las revistas “Ojos de Papel”, “Plectro”, “Sumergible” (Argentina) y “El perro” (México). 




  MENCIONADO POR:
Piero Ramos Rasmussen 


  MENCIONA A: Kevin Castro, Kreit Vargas, Mirtha Pecho, Salomón Valderrama, Fernando Reverter, Piero Ramos, José Carlos Yrigoyen, Pavel Ugarte, Fiorella Terrazas.


Óscar Limache

5/04/2015
 Fotografía: Alfredo Ruiz Chinchay

POEMAS:

Lima año huno

un año
más o menos / no hay lugar
para recoger una serie de hechos
y confrontarlos / pero realmente
en tiempos como los que estaban corriendo
nada era raro
lo común era la anormalidad / dicho de otra manera
a veces me produce una notable desolación
haber nacido
en la prehistoria / los años mozos pasaron
y ahora saber que hay que ser
y hay que estar / hay un momento en que mi civilización
clama por mi barbarie
exige por lo pronto que los bárbaros
esos analfabetos inocentes sensibles
aplasten
con su odio creador
a los civilizados sapientes y asesinos
pero exige también
y eso es lo grave
que en mi propio claustro
en mi propio territorio
en mi defendida soledad
la violencia abrume
con odio igualmente creador
a los infinitos pudores y credos
el delirio de lo real
haga trizas
las opulentas dudas del intelecto
el ultimátum de la pobre alegría
derribe para siempre
mis sólidas barricadas de sinsabor / para tocar el sueño
para tocar la vida
con toda su enorme humanidad / como hunos
con cabezas rapadas y trenzas solitarias
mirando el horizonte
con olores nauseabundos
visitando a los amigos
y a los enemigos
sentados a horcajadas
sobre la realidad
realidad medida
calculada soñada admirada
toda la vida
sobre patas cortas e hirsutas
avanzaron con maestría
dueños de sus medios.





Voces

Voces imaginarias y amadas
de aquellos que murieron o de aquellos que están
al igual que los muertos perdidos para nosotros

A veces nos hablan en sueños
a veces en su imaginación las oye el pensamiento

Y en sus ecos por un instante retornan
los ecos de la poesía primera de la vida
como música lejana que en la noche se extinguiera.





Caná

Jesús
no te cortes la barba
se te ve muy bien así
le había dicho su madre
y Él frente al espejo
había guardado la brocha y la navaja

Todos soltamos la carcajada
cuando terminó de contarnos la historia
y nos servimos más vino y otro poco de cordero
(María bailaba marinera con uno de los padrinos)

Nos gustaba oírle cuando hablaba
más aún si estábamos con tragos

Volvió a decirnos el cuento del pastor
o fue quizá el del sembrador
no me acuerdo muy bien
(habíamos bebido demasiado)

El vino pronto se acabó y sin embargo
aparecieron no sé cómo ni de dónde
veinte tinajas del mejor tinto de Surco
e hicimos un brindis
por la felicidad de los novios

Cuando el festejo hubo acabado
con los mantos sucios por la comida y el polvo de Galilea
ebrios de alegría y atiborrados de historias
nos pusimos junto a Él
para la foto del recuerdo
(ayudado por Juan el de los libros
tras el lente Buñuel nos recordaba
que había sido en medio de una fiesta
cuando a Él se le ocurrió el primer milagro)






Camden

Walt Whitman, cuyo nombre es el universo
Jorge Luis Borges

el  prodigioso  viaje  ha  comenzado
Juan Gonzalo Rose


Limitado era el mundo
para contenerte

Y no te contenías

Te desbordabas
por los prados y los montes
por las lenguas y las calles
por los sexos y los mares

Imposible querer contenerte
en tan pequeño canto

(Lo que tengamos aún que decirnos
lo iremos descubriendo en el camino)






Hamburgo

¿Ves el mono allá en la pampa?
Lucho Freire

En mi ciudad
yo enseñaba matemáticas
pero tuve problemas personales
y deseaba partir

Se necesita
profesora para el Cusco decía el periódico
y así vine a contar
(con esta miopía constante)
las 1535 estrellas que el firmamento tiene
al sur de Lima

Tomo la vida como un deporte
superarme por gusto no más

No es propio que una dama
viva así al azar decía mi amiga
pero un día me dije a mí misma
que siendo mujer
no iba a ser ciudadano
de segunda clase

Y vivo entre estas líneas
con mi inclinación por observar
cosas pequeñas
cosas de cerca
(así me formaron)

He sido feliz en este lugar
(qué quieres
ser feliz es algo interesante)
ninguna lechuza podría ponerme triste

En la pampa me siento en total comunión
con el universo
(De: Viaje a la lengua del puercoespín)



 BIOGRAFÍA:Óscar Limache (Lima, 1958)Poeta, educador y traductor. Obtuvo el Premio Copé de Poesía 1988 con Viaje a la lengua del puercoespín (1989). Entre otras obras publicadas están: Un año con trece lunas. El cine visto por los poetas peruanos (1995), Selección Nacional (2000) Navegando los cielos de América (2004), Vuelo de identidad (2004). Director general en “La Apacheta Cartonera” y en el “Proyecto Tabatinga de Traducción Literaria”. 



  MENCIONADO POR: