POEMAS:
VIRGEN INMACULADA *
Cusco. Plaza de Armas, 2.a.m.
Pesados camiones zigzagean en mi memoria. Vía Crucis.
¿Dónde están mis fieles, mis seguidores en mis recorridos procesionales
de medianoche? ¿Dónde mochileros y turistas VIP?
Brichera, andean lover. Jinetera en actitud orante
Klaus
ese enorme pendón ario ya no flamea dentro de mí
¿Y la Hermandad nórdica
de los Santos Bebedores de la Plaza Regocijo?
¿Y los troperos de Yauri? ¿Los olleros de Quiquijana?
¿Y el Gremio Conjunto de Plateros y Doradores de San Blas? Nonada
Me han plantado aquí, en mis andas,
en la esquina de Procuradores y Portal Comercio. Ni siquiera
claman por mí las beatorras que me llaman La Linda de la Catedral
Mis fieles, mi comparsa ida. ¿Perjuran acantonados
en la barra del Ukukus pub bar? Beben Inka’s shoot doble en el Kamikase
Alzan vuelo en Kilometro Cero, en Santutis?
Los párvulos a mis pies, ofrecen ponche y cigarrillos
VIRGEN ARCABUCERA
No soy espantapájaros de los trigales, de mis papales en flor
¿danzante de las pandillas de Caracoto?
A la muerte de mi marido, de mis hijos degollados
como carneros / matanza de los santos inocentes
me hice cabecilla del grupo de ronderas
de la zona de emergencia
Lucho contra los matarifes de ambos bandos
Carruajes de fuego me sobrevuelan. Mis batallones diezmados
bullen en mi cabeza. Almas en pena
Mi marcha termina en humildes camposantos
fosas donde enterré a mis muertos. Allí sollozo
y limpio mi arcabuz
VIRGEN DEL NORTE
Aunque no soy de las cuestas y laderas de la serranía
abras, rinconadas, cuencas, quebradas
tengo la altivez, el cuello erguido
de las tropillas de llamas primeras damas
ladies pasando las angosturas y hoyadas
No tengo hornacina en la capilla del trascoro de una catedral
en las naves de la bóveda vaída de un templo parroquial
Mi altar –como la tienda de los beduinos- se alza
en el desierto
En los remansos de los ríos de arena brota mi reino acuoso
La sutil venia de mi padre –un chalán-
guarda la estirpe de los señoríos del norte:
mi sangre
VIRGEN DE LA MERCED
Dalmática dorada, mi ajustada prenda
trasciende la anatomía que cubre
¿escuela florentina?
El encendido encarne de mi tez canela
fue enlucido con hiel de comadreja
¿el maestro de Pitumarca?
La cuadrilla de infantes
¿gordos angelillos desnudos portando cartelas?
¿serafines tocando laúdes, ángeles trompeteros?
no lejanías brumosas
Los pequeños mártires del templo de la Almudena
niños-trabajadores de la calle
Vestimenta de pliegues quebrados, capa volante
ornamentación de grutescos
¿manto Paracas?
La firma del autor es un gorrión varado
en las capas de barnices
SANTA ROSA
Mis carnaciones firmes, profanas. Carnaciones de terneja, de mestiza abundosa,
gorda como para pobre
No soy la Magdalena, la Hemorroisa, la Samaritana
la Adúltera
No soy la Moreneta, la virgen renegrida por el humo de las velas
de los feligreses contumaces
Yo soy Rosa. Florista de 5 esquinas. Portal de flores
Campo de quinua. Madre soltera provinciana. Digo:
Lima perecerá, Cusco florecerá
Mi túnica flamea. Mi túnica ciñe mi alzada de potranca. En mis dedos la sortija,
la palma del martirio
En mi espalda-cuna mi wawa no es la Virgen-niña hilando
No el Niño de la Espina. ¿O sí?.
Es el Satuco, la Santusa, el Julico retrato de su padre
que patea y clama: teta.
*Estos textos pertenecen al catálogo de la serie de fotografías Vírgenes Urbanas
de Ana de Orbegoso (2007).
Cusco. Plaza de Armas, 2.a.m.
Pesados camiones zigzagean en mi memoria. Vía Crucis.
¿Dónde están mis fieles, mis seguidores en mis recorridos procesionales
de medianoche? ¿Dónde mochileros y turistas VIP?
Brichera, andean lover. Jinetera en actitud orante
Klaus
ese enorme pendón ario ya no flamea dentro de mí
¿Y la Hermandad nórdica
de los Santos Bebedores de la Plaza Regocijo?
¿Y los troperos de Yauri? ¿Los olleros de Quiquijana?
¿Y el Gremio Conjunto de Plateros y Doradores de San Blas? Nonada
Me han plantado aquí, en mis andas,
en la esquina de Procuradores y Portal Comercio. Ni siquiera
claman por mí las beatorras que me llaman La Linda de la Catedral
Mis fieles, mi comparsa ida. ¿Perjuran acantonados
en la barra del Ukukus pub bar? Beben Inka’s shoot doble en el Kamikase
Alzan vuelo en Kilometro Cero, en Santutis?
Los párvulos a mis pies, ofrecen ponche y cigarrillos
VIRGEN ARCABUCERA
No soy espantapájaros de los trigales, de mis papales en flor
¿danzante de las pandillas de Caracoto?
A la muerte de mi marido, de mis hijos degollados
como carneros / matanza de los santos inocentes
me hice cabecilla del grupo de ronderas
de la zona de emergencia
Lucho contra los matarifes de ambos bandos
Carruajes de fuego me sobrevuelan. Mis batallones diezmados
bullen en mi cabeza. Almas en pena
Mi marcha termina en humildes camposantos
fosas donde enterré a mis muertos. Allí sollozo
y limpio mi arcabuz
VIRGEN DEL NORTE
Aunque no soy de las cuestas y laderas de la serranía
abras, rinconadas, cuencas, quebradas
tengo la altivez, el cuello erguido
de las tropillas de llamas primeras damas
ladies pasando las angosturas y hoyadas
No tengo hornacina en la capilla del trascoro de una catedral
en las naves de la bóveda vaída de un templo parroquial
Mi altar –como la tienda de los beduinos- se alza
en el desierto
En los remansos de los ríos de arena brota mi reino acuoso
La sutil venia de mi padre –un chalán-
guarda la estirpe de los señoríos del norte:
mi sangre
VIRGEN DE LA MERCED
Dalmática dorada, mi ajustada prenda
trasciende la anatomía que cubre
¿escuela florentina?
El encendido encarne de mi tez canela
fue enlucido con hiel de comadreja
¿el maestro de Pitumarca?
La cuadrilla de infantes
¿gordos angelillos desnudos portando cartelas?
¿serafines tocando laúdes, ángeles trompeteros?
no lejanías brumosas
Los pequeños mártires del templo de la Almudena
niños-trabajadores de la calle
Vestimenta de pliegues quebrados, capa volante
ornamentación de grutescos
¿manto Paracas?
La firma del autor es un gorrión varado
en las capas de barnices
SANTA ROSA
Mis carnaciones firmes, profanas. Carnaciones de terneja, de mestiza abundosa,
gorda como para pobre
No soy la Magdalena, la Hemorroisa, la Samaritana
la Adúltera
No soy la Moreneta, la virgen renegrida por el humo de las velas
de los feligreses contumaces
Yo soy Rosa. Florista de 5 esquinas. Portal de flores
Campo de quinua. Madre soltera provinciana. Digo:
Lima perecerá, Cusco florecerá
Mi túnica flamea. Mi túnica ciñe mi alzada de potranca. En mis dedos la sortija,
la palma del martirio
En mi espalda-cuna mi wawa no es la Virgen-niña hilando
No el Niño de la Espina. ¿O sí?.
Es el Satuco, la Santusa, el Julico retrato de su padre
que patea y clama: teta.
*Estos textos pertenecen al catálogo de la serie de fotografías Vírgenes Urbanas
de Ana de Orbegoso (2007).
BIO/BIBLIO:
ODI GONZALES (Valle Sagrado, Cusco, 1962) realizó estudios de Ingeniería Industrial y Literatura en la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa. Ha publicado los libros de poesía Juego de niños (1988), Valle Sagrado (1993), Almas en pena (1998), Taki parwa/22 poemas de Kilku Warak’a (traducción y estudio de la poesía quechua de Andrés Alencastre, 2000 ), Tunupa/el libro de las sirenas (2002), La escuela de Cusco (2005), Vírgenes Urbanas/Fotografías de Ana de Orbegoso (2007).
En 1992 obtuvo sucesivamente el Premio Nacional de Poesía César Vallejo del Diario El Comercio, y el Premio de Poesía de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos de Lima.
Concluidos sus estudios de postgrado en Literatura Latinoamericana en la Universidad de Maryland, College Park (USA), actualmente viene elaborando en el Perú su tesis doctoral sobre Tradición Oral Andina. Periódicamente realiza trabajos de traducción y estudios del quechua (mitos, leyendas, rituales, tradición oral) para el Smithsonian National Museum of the American Indian, National Geographic Television, y The National Foreign Language Center de Washington DC. Asimismo, su poesía ha sido traducida al italiano por Gabriele Poli, y al inglés por la poeta Lynn Levin y los estudiosos Alison Krogel y José Ramón Ruisánchez.
MENCIONADO POR:
Martin Rodriguez Gaona, Domingo de Ramos, Arianna Castañeda, Oswaldo Chanove, Rubén Quiroz

1 comentario:
Hola Odi, ya no sé nada de ti desde tu breve estadía en Cajamarca. Espero que tu corazón haya anidado nuevamente. Recuerdo el pisco que nos tomamos en la antigua plaza de toros. Buscaba algún resquicio de algo, quizá algún fantasma que me sorprenda, pero nada. Ahora estoy en Trujillo. Hoy te escribo desde Lima. Dame noticias tuyas. Un abrazo y feliz año. César.
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