
POEMAS:
I ALABANZA
Hemos venido sudorosos al borde del santuario
-nada menos que a manifestar nuestras creencias-
así dicen los que miran de reojo los propósitos.
La hilera de las flores pule nuestros gustos
Robándose la atención con esmerada delicadeza,
Y en ellas vienen los perfumes que se extienden
Con el viento que se arrastra con tímido vuelo
Por las mejillas, centinela paciente que alberga
Bajo las alas el ritual de un testimonio milenario.
Cuentan que el tiempo ha estado esclavizado,
-por largas épocas- en estos predios inexplicables,
y que este espacio es dueño de misteriosas revelaciones.
Por eso he visto crecer la fe como una ola en el mar,
y cuántos se han quejado al cielo y sólo mordieron
la flor del sufrimiento –soberbio principio-
con razón he despertado en una conversación silenciosa.
Aquí se han demolido todas mis anteriores confesiones
Con el riesgo de entender y escuchar la voz que canta
Pero no sé dónde, y he caído de golpe en el vacío.
Floreros que se mueven y formas que no han cambiado
Y no veo desistir al encuentro con miles de señales
Veo que me vigilan con el movimiento de los astros.
Hace muchas jornadas venimos insistiendo
Que escampe este cielo y las nubes se sacudan
Y la confianza vuelva a florecer en nuestras almas.
Por eso hemos llegado a la fuente de la iniciación:
“donde todo espíritu bueno se esclarece”
con la fe de todas las edades a beber esas Virtudes.
(De: Orientación de las señales)
II ALABANZA
Hay una explosión de locura y tenía que ser así,
Conglomerado de avisos para elegir y acoplarnos,
Propuestas que nos vienen en diferentes señales
Al sumergirnos en la embriaguez de las yerbas.
Muchos responderán ante el anuncio de la desolación,
-con esto que para ver el día la noche hay que cruzar-
tuvimos plenilunios que se escaparon llevándose
las delicias de los frutos que en las mañanas recogimos
de un estricto silencio donde canta la lluvia.
Una tenaz conclusión ha marcado las épocas
Agonía de un tiempo en crecida zozobra.
Nadie me entregó esta tibia desnudez
A ella se debe el criarse todo lo que parecía acabar
-mis cabellos se asustaban en los primeros acercamientos–
quise disipar este estremecimiento en mí desconocido,
al talar de raíz los heliotropos que cercan los campos
perfumes que seducen y alargan la estadía.
(De Orientación de las señales)
III ALABANZA
Se cubrieron de la llovizna los hombres con los techos,
Era de esperar que así lo establecieran,
De lo contrario su manso laberinto acabaría con los fines
Pero que sintieran a través de sus ventanas
Cómo los campos florecen y resplandecen
Tapizados por una colcha blanca de flores silvestres.
Estuvo muy cerca de irse lo que después se instaló
Como encanto y misterio de un tiempo perdido,
Y me atrae como mariposa a la hoguera
Circulando en el mismo espacio de una larga inocencia.
Irresistible rastros convocan la obsesión de una búsqueda
Piedras cicatrizadas parecen un sueño ordenado.
Aquí la muerte es sólo una célebre imaginación
Tras las huellas infinitas de los trazos y los símbolos.
Era necesario que se redujeran las visitas,
Hay que prepararse para subir a las cimas
Donde el peligro está atento y la locura acecha.
Entonces es inútil descifrara las señales
Con estudios que desconocen y desechan los orígenes,
Porque cada código tiene su clave,
Así como cada maestro su preferencia.
Los astros son sensibles por eso recomiendan
Que sigan a la luna porque conoce los detalles
Para reconciliarse con los espíritus ocultos
Que hay más allá de las aguas y los ritos ancestrales.
(De Orientación de la señales)
IV ALABANZA
La curiosidad como brasas ardiendo me quema
No me atrevo a soplar ni orientarme a esos tizones
Cenizas de un nosotros que tallaron los Cashas
Y hoy viejos sabios testimonian esa experiencia.
Aquí están los lugares sagrados y antiguos tesoros
Perímetros ignotos inaccesibles a cualquier hombre.
Cómo controlar los actos después de realizados
No hay lamento que devuelva y reconstruya el prejuicio
Ni reloj de pare el tiempo para rehacer los fracasos
Por eso me sujeto con la calma con esta orientación
De las señales, donde mi alma renace por esta añadidura.
Pensamientos pedregosos descendieron a nosotros
Pues teníamos que navegar contracorrientes
Sin que recibamos siquiera los enternecedores
Silbos de los pájaros que graciosos nos saludan.
Privados de acercarnos a nuestros propios rostros
Caminamos descalzos por humeantes predicciones
Dictámenes ocultos de precoz purgatorio.
Pecamos en el vicio de mantener quieto el espíritu
Sin movimiento que se empeñe en la resistencia,
Acostumbrados a caer, seguir perdiendo las formas,
Fascinados solo en la reverberación de un pasado.
Y los hombres comienzan a cubrirse de la lluvia
Con el escudo de regresar a cultivar su herencia.
(DE: Orientación de las señales)
BIO/BIBLIO:
Nació en Piura, Huancabamba, El Faique en 1964. Ha publicado los poemarios: Concierto de la memoria (Ediciones Poiesis 1987), Recuento de las épocas memorables (Ediciones Poiesis, 1989), Orientación de las señales (Ediciones Kotosh 1991), Homenaje para una mujer soñada (Ediciones La Tortuga Ecuestre 1992), y 40 Coros, un solo canto (Editorial Universitaria, UNFV, 2001).
Además, colabora en diferentes diarios y revistas del Perú y el extranjero. Licenciado en Educación. Ejerce la docencia universitaria en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional Federico Villarreal. Egresado de la Escuela Universitaria de Post Grado con el Grado de Magíster en Educación en la UPSMP. También es egresado de la Maestría de Literatura, con Mención en Literatura Peruana e Hispanoamericana, en la misma universidad donde es profesor permanente.
Libro de iniciación, que explora el conocimiento ancestral de los sacerdotes guayacundos en la sierra piurana. Revelación y aprendizaje, donde la oralización de la escritura marca las estructuras discursivas de los diversos relatos que el personaje central, el viejo, rotura sobre la base de una unidad temática.
El Capítulo XIII (Historias pegaditas en boca del Callador) son relatos cortos, trasladados del cassete hacia el blanco y negro de la escritura. Este es el primer tomo del proyecto narrativa que en 1993 dio inicio a la saga: CAMINO A LAS HUARINGAS, y diez años después se publicó: En el reino de los guayacundos. El Tercer tomo: El jardín de los encantos, de largo aliento, sobre todo, cierra el ciclo novelístico y espera su pronta publicación.
MENCIONADO POR:
Alessandra Tenorio, Anahí Vásquez-de-Velasco
MENCIONA A:
Alejandro Romualdo, Blanca Varela, Carlos Germán Belli

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