"y es que estamos juntos, como si aún fuéramos niños y nos golpeáramos como olas"
(Alvaro Lasso)

urbanotopía

::: Las Elecciones Afectivas ::: Poesí­a contemporánea peruana del Perú :::

Carlos Garrido Chalén



POEMAS:


CON SUS HUELLAS DIGITALES, LA PALABRA

El mío no es gemido de paloma

ni soplo de fuego en la fontana.

Calado hasta las orejas, no soy

un barandal de luna que delira

o abanico de colores y de cántaros.


Desde ningún lugar arenga este amor en llamas

un aliento interminable de cortinas

y un sonido sostenido de campanas.

Todos los montes debajo de los cielos

cubiertos fueron un día por mi aljaba

mi cuerno no resuena, se estremece,

en la casa de castores de la nada.


Yo no he venido aquí

para pedir su lumbre a la mandrágora,

como palo de ciego que se agita

o tren detenido en la montaña.


Mi sangría continua tiene un nombre

que repiten como himno las cigarras.

Debajo de la olla hay estrépito

y en mi torreón de navío un relicario;

he callado en todos los idiomas

como turón oteando los trigales.


En flecha viajé a la hojarasca

cerca del lauredal nació el relámpago

y en mi entraña de árbol se hizo arrullo

con sus huellas digitales, la palabra.



LLÉVAME COMO TALISMÁN
JUNTO A TU PECHO

Me hubiera gustado
fundar una ciudad o conquistar un Continente,

independizar algún pueblo esclavizado

o proclamar la rendición simultánea

de dos tribus que guerrean

(de repente me fumaba yo solo la pipa de la paz)

pero nada de eso he podio hacer

(ni me han dejado).


En realidad nací

cuando todas las ciudades estaban fundadas

y los Continentes conquistados.

Mas tú, eres mi ciudad, mi Continente,

mi pueblo, mi tribu y mi mañana

(para qué más)

y teniendo tu territorio

tengo la luz

y todas las ciudades y los Continentes

me pertenecen,

me los adjudico sin permiso alguno, los tomo

(así como me ven, con mi bandera blanca

y mis ojos de niño);

y amaso y hago panes cocidos debajo del rescoldo,

pues aunque se me rompa el corazón de tanto usarlo

quiero reconocerme en ti

hoy que regreso de mi exilio

y como un aguafiestas buscarme en tu alambique.

Y digo que es inútil soñar con proclamar

la paz entre dos tribus que pelean

si vengo ahora con mi nuevo disfraz de fantasma

y mi voz de Cacique

para pernoctar definitivamente en tu granero.


Pero recuerda que el mundo es un peligro amor;

de modo que cundo salgas a la calle

llévame de talismán junto a tu pecho.



ESCRIBIENDO LO QUE OTROS ESCRIBIRÁN RECIÉN MAÑANA

Como legionario de la nada

trepado en una higuera

intercedo por todos los que moran en el globo

y escribo lo que otros escribirán mañana

y mi lengua de colibrí hace florecer cucardas.


Diestro con el lazo, subido en una alondra

llevo mi fervor de ópalo a mi tálamo

y hago mi posada, justo en donde orla la ola

de todas las ventiscas.


Zahorí de páramos, pinzón de meandros

pueblo con imaginación de armero mis confines

y busco compañeros de cordada.

Como soy ave de costumbres singulares

en mi nao de soñador y capitán

jugando entre moras, me enternezco,

al son de mil tambores

y guitarras.



BOGANDO POR EL CIELO

EN MI BARCAZA

Tengo aroma de jazmín

para desorientar a mis enemigos

y con él, desde mi fuerte,

defendiendo las costas ocupadas por la tarde

me rebelo.


Marino del Universo

utilizo la vía de lagos para bogar el Cielo

subido en barcaza

y veo el mundo desde arriba

como los satélites

y de cara al mar o a la montaña

levanto muralla

para convencerme que existo.


Como conozco el arte de sobrevivir

me convierto en pájaro cantor

e imito el canto de otros pájaros.

Me apego al árbol elegido

y me disfrazo de algo cuando quiero

como orquídea que adquiere apariencia de abeja

para atraer al zángano en la bruma

y como también parezco monzón estival

portador de lluvias abundantes

me muevo a velocidades superiores a bala de rifle

y soy ráfaga de viento y zarzal eterno,

un ñu, un tejón y un fuego fatuo,

el iceberg desprendido del glaciar

que se va deslizando poco a poco.


En góndola fastuosa recorro paisajes de la tundra:

con una mano sostengo el tamboril

y con otra mi báculo de pastor y peregrino.



DESCIFRANDO EL IDIOMA QUE HABLAN LOS ESPEJOS

Antes que el sol relinche en el cielo

como viento encabritado

sobre los doce equinoccios de la nada

subido en el árbol de la mirística, sueño,

y al amanecer rodeo mi ciudad para engastarla de amor

con mis jacintos.


Vigía presto a captar cualquier ausencia extraña

purifico con mi magma la atmósfera

de la metrópoli

y produzco el mismo sonido de castañuelas que producen

los hilos en la rueca

y el que pone en depósito sin fondo

los abismos me encarga su rebaño.


Me vuelvo conforme a la promesa, corriente de agua

para calmar su sed

entonces bato mis alas 250 veces

por segundo

y sobre una pira de sándalo me levanto

para predecir la vida,

y así es como entiendo el idioma

que hablan los espejos.


Tengo el aroma de barniz

de un restaurador de antigüedades

y como grillos, mi propio chirrido, mi propio viento

mi propia travesía.


Soy relámpago con cola de cometa,

una perla, un castor, un lagunato.



BIO/BIBLIO:

Carlos Garrido Chalén (Tumbes, Perú, 1951). Poeta, abogado y periodista. Premio Nacional de Poesía. Presidente de la Unión Hispanoamericana de Escritores, Embajador Universal de la Paz en el Perú del Cìrculo de Embajadores de la Paz de Ginebra, Suiza; Past Decano del Ilustre Colegio de Abogados de Tumbes. Tiene publicados, entre otros: Itinerario del Amor en Vallejo (ensayo, 1991); y, de poesía, El sol nunca se pone en mis dominios (1993); Confesiones de un árbol (1997); Memorias de un Ángel (2003). Ha obtenido diferentes premios y distinciones nacionales e internacionales

Publicado por Jorge A. Vargas Prado:: 4:24 PM ::

Da click aquí para hacer comentarios

-------------°--ஐ--°-------------