Cabeza migratoria
Cabeza migratoria que has saboreado la servidumbre de los garfios, aquellos que se disfrazaron de huida, esos que agravaron la anemia con las astillas de los treinta y tres años, entrelazados en chumberas y hogueras, en quincha y estertores, en yunques y en latigazos, en candiles incendiarios que ardieron en tu lengua de miga, en tus estoqueadas papilas, por ese cáñamo pétreo que reverberó los galeones de tu saliva, en ese amasijo de clavos ardiendo, que degustaste complacido y que engulliste en la resaca de su óxido. Cabeza de imán que se agrieta, monolito que erupciona sobre la ceniza sembrada en el pasado, defines la luz del inexorable cuello serpentino, agotando esta ciudad que empuña el pelambre, en aduanas preventivas con lazarillos y catacumbas dromedarias. Cabeza descorchada, hacinada a las piedras kilométricas de una lotería que juega con la flacura de los marfiles y que zumba como la mosca fecal que se clava en la garganta de la tragedia. Cabeza clava, que irrumpes, arrebatado, en el follaje del alfabeto de las serpientes, que fecunda la voracidad de los metales humanos.
Campanarios
Todos los apóstoles se han colgado del campanario
persiguiendo la geometría de los clavos
se han incrustado en el barro grave
en el barro esqueleto,
en gallinazos que devoran el fruto
de los óleos de las catedrales
allá, arriba
la fonética de los ahorcados
es música de violines
que maquillan a las palomas del éxodo
suspendidas del voladizo
el padre se bebe todo el vino
dejando de engendrar
al monaguillo que recorre ampuloso
la asfixia
de sus muslos agonizantes.
Yelmo
Concedida la fuerza, la debilidad se estremece
el martirio es masticado mientras los ojos se esquilan
se amortaja en su poncho,
confunde la eternidad con el instante,
se divide en sangre, culebrea en sombras
huye de su largo escalofrío
con zancadas de petrales,
en duplicados que remangan las rodillas,
en la humedad de la ceniza
concedida la fuerza, el yelmo se acomoda
se zurce la madera en las arterias que apuñalan
porque no hay clavos que la intemperie no doble.
el martirio es masticado mientras los ojos se esquilan
se amortaja en su poncho,
confunde la eternidad con el instante,
se divide en sangre, culebrea en sombras
huye de su largo escalofrío
con zancadas de petrales,
en duplicados que remangan las rodillas,
en la humedad de la ceniza
concedida la fuerza, el yelmo se acomoda
se zurce la madera en las arterias que apuñalan
porque no hay clavos que la intemperie no doble.
Valor
Quién resiste al resplandor que amortaja el pecho,
al adagio que excava el estómago,
a la linaza carnívora que desabotona la complexión y te devuelve en residuo.
Quién se desdice del vacío.
Quién soporta la realidad que devora e infecta.
Quién se traga el vértigo que atraviesa el pómulo.
Quién se halla en su lengua y se desata florido, barrancoso, y se exprime insectil, succionando su tuétano.
Quién sobrevive a la verdad.
Quién.
Las lúcumas
A Claudia
Las lúcumas siempre brotaban de tus costillas
cuando gota a gota traspasaba los límites de las ramas
abreviando la sed que se injertaba en mi pecho
masticaba lumbre, con el sabor del filamento aldeano
con la vibración silente de tu hierro.
Un yaraví salía de tus ojos
con la fruta cayendo en los ponientes
para ser devorada con el soplo de las espadas
que siempre bordeaba tus huesos.
Y yo, cretinamente, siempre trepando el árbol
como niño hambriento,
con el estambre de la piel
que rasgaba el amor
con que nos tonsurábamos el cuerpo.
cuando gota a gota traspasaba los límites de las ramas
abreviando la sed que se injertaba en mi pecho
masticaba lumbre, con el sabor del filamento aldeano
con la vibración silente de tu hierro.
Un yaraví salía de tus ojos
con la fruta cayendo en los ponientes
para ser devorada con el soplo de las espadas
que siempre bordeaba tus huesos.
Y yo, cretinamente, siempre trepando el árbol
como niño hambriento,
con el estambre de la piel
que rasgaba el amor
con que nos tonsurábamos el cuerpo.
BIO/BIBLIO:
Giovanni Collazos Carrasco, nació en Lima-Perú un 24 de octubre. Actualmente lleva residiendo
en Madrid desde hace más de 12 años. Se tomó en serio la escritura, aunque ya
escribía desde muy joven, cuando empezó a asistir a mediados del 2004, a los
talleres de poesía y creatividad de la asociación cultural Clave 53 de Madrid,
dirigido por el poeta y performance Giuseppe Domínguez. En la actualidad sigue
su andadura poética de manera autodidacta. Ha publicado poemas en tres libros
de antologías poéticas, en el 2009 y en el 2011, en Madrid (está previsto que
antes de que acabé este 2011 salga publicado en dos nuevas antologías, también
en Madrid) y ha colaborado con diversas revistas literarias en ediciones
digitales e impresas, en España, Perú y Chile. Tiene escrito dos poemarios “El hombre cuneiforme” (2010) y “Ojos de paiche” (2011), que aún
mantiene inéditos. Es participe en diversos recitales de poesía organizados por
grupos poéticos y asociaciones culturales en Madrid. Escribe de forma habitual
en su blog de poesía “El Plebeyo” http://gio-collazosc.blogspot.com
MENCIONA A:
Giancarlo Gomero, Jorge "Coco" Serrano, Alberto Demarini, Mixha Zizek, Yamileth Latorre Quintana, Mirtha Pecho Ramos, Paolo Astorga, Juan José Soto

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