Víctor Raúl Maldonado Tomás




















POEMAS:

Viajo en un auto
Viajo en un auto de madera caoba
y por la ventana de plástico
contemplo el escenario de la calle:
niños, carretas ambulantes, un anciano que duerme en una esquina,
de repente el auto se detiene
las casas muy antiguas
con adobes de barro parecen derrumbarse en mis ojos,
de niño recuerdo haber amado esas casas
con sus puerta y ventanas de bronce,
ahora, el auto, la gente,
no comprende este sentimiento,
el auto emprende su marcha
y el cielo está más celeste que de costumbre
entonces emerges tú entre las flores amarillas
entre este sentimiento,
entre los rostros de las casonas
que están dormidas sobre tus cabellos,
la gente me mira y parecen no comprender
que manejo este tronco de madera,
de tras de mi espalda, en los asientos de plásticos, está lucho, pepito,
mis amigos de la infancia que acarician una muñeca, les hago gesto indicándoles
que tú pasas, nadie logra observarte
les mantiene entretenido esa muñeca llamada nostalgia, pero mis ojos se mantienen perennes a tus ojos…


Una marioneta de madera
La marioneta de madera
de árboles cortados en un día granizo
poseía la sonrisa de un payaso antiguo
que solo divertía a las piedras pequeñas,
al templo negro de Armagedon,
a sus pulsos celulares,
también al público moderno
que tiene tapada la boca por unos parches rosados.

La marioneta tiene extraviados sus pasos
a sus labios de roble
que están esclavizados en la voz y
en las manos de un viejo titiritero
que tiene su garganta desgastada
por contar la historia
de esta ciudad ajena.

Saben a vida sus lágrimas
cuando realiza la parodia de la muliza
y a veces su alegría rebosa al auditórium
cuando satiriza su propia vida.

La tierra, la medula, las venas ígneas
de que está poseído
suelen despojarlo de su sueño
en una noche de fatiga
entonces emprende un largo camino
por las oquedades
por el silencio de su amo
por el romance que lo unía a la nínfula del circo
por las arrugas que se desprende
de sus manos de astillas
y es así que entiende
que hay un amor
por quien vivimos.

La función de este día
fue muerto,
ni un solo aplauso, ni silbidos,
el titiritero ebrio
en el final de su carrera arrojó al muñeco
al desahucio
al agujero.
La marioneta con su sonrisa de siempre
con sus ojos que desprenden nieve
contempla al suspiro de las estrellas
al amen de las calles
limpiándose sus lagrimas de clorofila.


Un viejo quinual
Es un quinual que se mueve
en la nieve,
en mi retina de niño
en mi enfermedad médica
en esta lluvia de amores
de dolores demenciales
que se desprenden del cielo
en un copo nupcial
con sabores a mí
de recuerdos en segundos faciales
y ahí todo lo eterno tiene muerte
y en mi ser vida.

Se tiene nombre en esta tarde
lejana de nieve,
en el asfalto de la vía que conduce al jardín
de estos lunáticos pensamientos
que caminan en esta avenida
de piedras talladas por la nieve
que buscan encontrar recuerdos
en el quinual que ya no se mueve.


Quédate dormida
Volverte a encontrar divirtiendo al amor
al carnaval,
mientras coloreas tu gesto en un espejo
vigilo la cadencia blanda del violín
que manan de tus labios castos;

Encontrarte retazando historias
en cristales de piedra
que ya no son más de plata,
vislumbrar tus ojos distantes
y en ellas encontrar
a las calles por donde pasó la historia
de la opulencia,
y de la mula anémica.

La luz llega a mi guitarra
en una nostálgica muliza al verte llena
de esencia, de savia y almíbar,

te veo desnuda,
tu silueta de río
emociona al cuento reciente,
mi soledad te aguarda para emprender una
historia nueva,

No te pongas nostálgica en mis manos
que verte dormida quisiera
unos segundos más
para captar tus calles,
tu geografía en mis manos de azúcar y
llenar tus labios de huaynos cerreños
conquistar tus elegantes balcones
y robarle segundos a tus calles.


Me habla
Me habla de memorias tiernas
de un Hércules vencido
por la lejanía de los andes y las estrellas

me habla sus manos
y en el acto me confiesan que no es mía

me habla todo su recuerdo
y en mí se desvanecen como muertos
intentando llevar sobre sus espaldas
una cruz de pan
para comérmelo alegremente
aunque mi gesto tiene el gesto de cristo.

Me hablan sus ojos
entonces las lágrimas le invaden
se ahogan mis palabras en un vaso con vino
y es ese vaso que hoy lo sostengo en mi mano
brindan, por él, que está en la distancia.

Me habla su conciencia
y en ella me dice que no ha jugado
con agua
sino con mis lagrimas
que se reposan en una maceta
de mi sala
entonces me habla la maceta
y ella me dice: olvídala.



POÉTICA:

Mis poemas, como acto de sensibilizar y humanizar, intentan descifrar y describir la zona urbana de la ciudad minera del Cerro de Pasco, que está propensa a la muerte, a la desaparición física, mis poemas no intentan callar las voces, que claman ser escuchadas en el ámbito nacional, estas voces internas tienen su mundo psicológico y social, yo en ellos, me veo desnudo, amando palabras de ayer, de hoy, divagando por las calles de la opulencia y de la muerte que en mis versos tienen vida.



BIO/BIBLIO:

Poeta cerreño, nació en el barrio minero de Paragsha (Cerro de Pasco) un 20 de junio de 1983, realizó sus estudios escolares en su tierra natal y se graduó en la especialidad de Lengua-Literatura en la Universidad Nacional Daniel Alcides Carrión. Ha publicado dos libros de poesía “Agujero del Tiempo” (2004) y “Miradas Extintas” (2006). Dirigió las revistas literarias “Y griega” y “Cecilia”, actualmente es miembro del grupo literario FIAT LUX, de la cual es su fundador.



MENCIONADO POR:

Miguel Ildelfonso



MENCIONA A:

Miguel Idelfonso, Bernardo Ventocilla

Martín Zúñiga

2 comentarios:

Anónimo dijo...

me parece que empela un lenguaje muy intimista..telurico quizas pretende descifra sus ciudad...

Anónimo dijo...

me parece letra sin sentido y absurdo por momentos tratando ser complejo pero es tan simple y aburrido