
POEMAS:
La máquina del tiempo, o el récord de las 9 preposiciones que se mueven como una asíntota en un párrafo plano
Abandonaron la Tierra a la velocidad de la luz, en una dirección recta hacia la eternidad, con la esperanza de encontrar alguna civilización extraterrestre.
Camino de casa, hubieron de viajar una distancia equivalente al doble de la mitad de todo el espacio que atravesaron desde el punto inicial, antes de notar que habían perdido la noción del tiempo o que lo habían trascendido, cuando aterrizaron en un planeta estéril, fumoso y exageradamente cálido.
Las criaturas que lo ocupaban tenían un aspecto deslucido: los ojos hinchados y una piel oscura y pegajosa; y se comunicaban agitando las extremidades o balbuciendo sonidos estertóreos, como si al cabo de los años hubieran perdido las luces de un lenguaje articulado muy antiguo. Otras reptaban y comían sus propios excrementos en una espeluznante escena de locura, en tanto que una horda hambrienta caminaba peligrosamente a las espaldas de nuestros cosmonautas, quienes se confundieron entre el desorden y alcanzaron a huir de este lugar yermo y sucio, convencidos de que en él no había un solo signo de vida inteligente.
[La moraleja del cuento es]
Voy a perder la cabeza por tu amor
Manuel Alejandro
La moraleja del cuento es
que cuando vuelvas la cabeza
para mirar a la mujer más guapa
te asegures de que no camines
en dirección a una barra de hierro.
1987
Yo conozco mi destino: un día mi nombre irá unido a algo formidable
Nietzsche
Esta página es histórica.
Mi literatura es histórica.
En la neomenia
como es de costumbre
las exquisitas hijas de la burocracia
celebran mi genio con solemnidad:
desgarran sus jubones,
desenrollan sus jeans,
ofrecen crudamente sus sexos vírgenes
y en el tránsito de la noche
ordenan construir un busto con mi rostro.
Las agraciadas campesinas en el pedestal
depositan guirnaldas y escriben peticiones
esperando el feliz día
en que mi virilidad las posea hondamente.
Todo lo que hago, cualquier cosa
que mis manos sujetan
o arrojan, rayan o dibujan, escriben
o borran, constituye sobre todo
un enorme tesoro y su valía
es de una inapreciable fortuna.
El lenguaje se desenvuelve en el tiempo…
Pero el tiempo es demasiado ancho, no se deja llenar. Todo lo que uno sumerge en él se ablanda y se estira. Por ejemplo, ese ademán de la mano roja que recoge las cartas tropezando, es flojo. Habría que descoserlo y cortar por dentro.
Jean-Paul Sartre, La Náusea
El tiempo ocupa la tierra,
el agua
i el viento.
Atraviesa la carne,
la sangre
i los huesos.
¡El tiempo es la luz!
Dura el tránsito de un coche,
de una bala
o de una vida.
El tiempo es el ruido,
la contaminación acústica
i el murmurio.
Es la extensión de la historia
a la literatura que sugiere el futuro.
El tiempo es impasible,
ubicuo
e inexorable.
Trasciende la realidad física en la vigilia
i alcanza la fantasía en el sueño.
El tiempo es la a
es la e
es la i
es la o
es la u.
BIO/BIBLIO:
Tarapoto, San Martín (1987). Estudiante intermitente de Periodismo (universidad privada Inca Garcilaso de la Vega) y de Idiomas (universidad pública de San Martín). Miembro del centro cultural Selva Rimay. Caricaturista del diario La Voz de Ica entre los años 2000 y 2002, del diario La Opinión en 2002 y del diario Voces hasta el año pasado. Sus poemas han merecido figurar en la “antología de la poesía escrita en la selva”, editada por la Universidad Nacional Federico Villarreal y la Universidad Privada de Iquitos. Publicó cuento y poesía en el colectivo Rimary. Autor invitado en Cajamarca al cuarto festival internacional de poesía “El Patio Azul”. Ha exhibido sus dibujos, junto a David del Águila Quevedo, en la muestra bipersonal “Un elefonte se balanceaba sobre Julio Armando telaraña”. Actualmente, es editor y caricaturista de la revista El protagonista, y ha ilustrado la revista Solidaridad para la Cooperativa San Martín de Porres en marzo de este año.
MENCIONADO POR:
Arianna Castañeda, Karolina Muñoz
MENCIONA A:
Arianna Castañeda, Diego Lazarte, Rafael Robles, Alessandra Tenorio, Saúl Olvea, Gonzalo Málaga, Stanley Vega, Olande Silva, David del Águila

No hay comentarios.:
Publicar un comentario