
POEMAS:
Who loves the sun
Evitar toda relación posible con la belleza
después de todo no es necesario
pasar revista a nuestras miserias
para querernos un poco cada día,
ni regresar a casa cuando el sol tiene
la misma fuerza que mis ganas
de lanzar su tibieza decrépita, ruinosa;
y a pesar que luego hable mal de mi
y diga que no encuentro el tono adecuado
que debo imprimirle a estas palabras
para que posean un significado concreto
frente a ti, mis falsas esperanzas,
en fin, eso es todo
lo que te puedo ofrecer:
un balbuceo estúpido
y milenario.
duermevela de fakir
Cuando me tiendo sobre los clavos
No dejo de notar que cierta tibieza
Como fugada del final del día
Me envuelve en una coraza más dura
Que el tiempo y puedo sentir que el hierro
es sólo la sucia lengua de Dizzy
haciendo de trapecista
en medio de mi espinazo
por eso
me pregunto
con esta espina
dobla
da al cinto
y los bolsillos vacíos
si no hay cosa más dura
que roer el hueso de los insomnes
A manera de flashback: un poiema con cannabis y enamorada
Me gustó tu idea de perder el tiempo
bajo un árbol tu razonable manera
de pensar la historia como una danza
en pos de un encuentro
un él y ella
que se transgreden los límites
no sin cierto gozo o cierto dolor.
Esa es toda nuestra historia
decías encantada de encender y lanzar
palabras a mi alcance
mientras ibas —casi sin darte cuenta—
dándole forma de cuerpo al humo
de mi cigarrillo y poblando mi espalda
tan llena de silencio
como a la página en blanco
estas palabras que te escribo.
Desde entonces
se pudo leer el cielo en tu cuerpo
y a su tiempo
saber si el día sería o no triste
si el sol acaso sólo una mancha
sobre las cosas
como un antiguo vicio
que hay que ocultar a veces
hasta de nosotros mismos.
el cuarto menguante del narciso hipocondriaco
1
El depilado empieza por la tarde. Mira en el espejo sus muslos de atleta, su trasero decae y se agita porque sabe que la soledad es un mal tópico para asentarse. Un rincón que se ha mantenido libre de todo tráfico es el ombligo, ahí levantarás la primera paja y habrás amado, en esas estaba, arrobado por la secreta contemplación, vísceras azules, salpullido ex profeso y delicuescente, por ejemplo, ahora mi mano ha decidido seguir el curso, total de las horas lácteas, esa combi pasa a cada rato y en este lugar, sin duda, seré el primero en morir, dónde estás escobita de bello púbico?, mi gran amor tiene hojitas verdes como hojitos rojos y mucha, pero mucha, concha. He ahí la naturaleza de las cosas, hijo, sino pregúntale al jardinero y su manía de llevar las aguas turbias por el hábito gastado del burócrata onanista que en medio del sueño se parte el espinazo.
2
Su cabeza habita un cuerpo extraño, de ahí su mal humor y la ojeriza de los espejos, vaya mártir que resultó este perro del hortelano, viaja sin pagar y, encima, acomoda su costal de moños rojos en el otro asiento, que tal conciencia. El muy huevas se pasó todo el viaje mirando la calle vacía como perro que se tiene poco aprecio y de ahí que ni amigo de sus pulgas y su ensañamiento arde cuando el sol muerde con las uñas. El acto más placentero que se puede hacer, dijo alguna vez entre dientes, era rascarse la espalda sobre el lomo de las piedras masticadas por las olas.
3 (Outlaw blues)
dylan me lleva por la tupac amaru en una combi vacía que avanza
para dar a la caza alcance.
4 (amuleto)
Frente al espejo miro que me crece una rala y patética barba, mis dientes amarillos tienen una corona verdosa, mi nariz hecha humo y en mis ojos dos surtidores de niebla difuminan las distancias. El cuerpo se desliza hacia la tibieza de unas vísceras palpitantes, recién cosechadas. Turbieza de ánimo me lleva a desdeñar el otoño, dejo rodar mi cabeza por el filo de la ventana, recorre los pliegues y repliegues de la carne, las zonas donde el amor no llega, un país lejano y húmedo donde todo principio es una piedra esmeralda.
5 (futuro)
Acamparemos sobre el mapa de enredaderas
atendidos por la nocturna sombra de una gentil morera
fumaremos esmirra azafranada entre las pieles de carnero
6 (a screamin' jay hawkins)
los ruidos de la radio suenan como canchita reventando
en mi cabeza
se bajan por el lapicero
y me llevan un poco por la tangente
de la belaunde p'arriba te llevan las lanchas
aunque a esta hora de la mañana están nubladas
duermen el sueño de los turbios
trazando la rúbrica del bus esa nube de plomo
tiene buen lejos e interesante perfil
se parece a la javier prado por la noche
yo bailaba con mi sombra
dejándome llevar por un cantante de ópera negro
que todos deberían escuchar
y ver saliendo de un cofín morado
para hablarle de manera jocosa
a su buen amigo
el costal de huesos, henry.
BIO/BIBLIO:
C. Marcelo Padilla
Nació en Lima en 1980. Estudió Literatura en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde sigue un postgrado en Estudios Culturales. Ha publicado en diversas revistas literarias. Miembro fundador del colectivo Magenta. En sus ratos libres se dedica a la fotografía de animales en celo. En 2004 publicó Pajarita bosanova (Membrillo editores) poemario indie de circulación restringida.
MENCIONADO POR:
Arianna Castañeda
MENCIONA A:
Xavier Echarri

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