
POEMAS:
RÉQUIEM DEL OLVIDO
IV
Sabemos tanto del cielo, que reconocerlo
otra vez, nos aburríamos en contar
cuántos ángeles dementes existen o habitan
en aquel metro cuadrado, o cómo copulan
en los crepúsculos de verano saturado.
Sabemos tanto de la tierra, que reconocer
que vivimos ahí, nos acordaríamos
que somos unos animales de caza,
y nos encontraríamos huyendo de la guerra santa,
o deshidratándonos en su piel estéril.
Sabemos tanto del averno, que el aceptar
Que existe, estaríamos diciendo
que habitamos en él,
junto a los hombres infectándose en el cuerpo,
para que nuestras almas más tarde
hagan lo mismo: de afuera para adentro.
Sabemos tanto de nosotros dos, que explorándolos
Nuevamente, nos apenaríamos en saber
que nuestros defectos están enterrados
en la profundidad de nuestro rostro,
y veríamos cómo reluce nuestra dicha de poseer
hasta virtud que nos recompensarían
con el cielo fariseo.
De: DESCONCIERTOS
ZARATUSTRA dice:
“Ignoro cuánto tiempo esperé
para luego de haber sido construido,
improvisadamente, la espesa atmósfera;
se filtre aquí toda la demencia de un espíritu,
erigiéndose bajo los fragmentos esparcidos
de la vida, con acervos carnales juntos.”
“Una voz apagada por un incesante recuerdo;
esa fuerza innata para desaparecer sonidos venideros
a cambio de otros no tomados en cuenta;
Pero hoy, no hay más voz que aquella que nos reclama,
Que nos exige volar cual cuervo en llamas,
Hacia los paramos extensos de la conciencia,
e impulsar llamaradas de fuego
formado por mi voluntad y tal vez por mí.”
“Mi voluntad como una pasión insondable
en busca de cualquier motivo para andar
con absoluta demencia divina;
devorador de cuerpos obsoletos,
con una febril emoción en la columna,
con la febril sensación en los dientes,
que ya se pudo matar al dragón congelado
en su castillo, para ser incinerado en el averno,
donde un dios yace hirviendo en su trono.”
“Yo, como un objeto minúsculo,
Sumiso a esa pasión,
Como un contaminado más de ese ambiente
Supraterrenal.
Movido sin una conciencia de gusano,
pero si con la conciencia de cobra,
Me hace salir del simple bosquejo de un breve vivir,
Hacia la elevación completa de mi ser parado.”
De: DESCONCIERTOS
EXECRACION
Para Dogaresa, por su absurda muerte.
Quise mostrarte mis miserias y nauseas,
Enredadas en mi vida, pero inexorablemente te fuiste,
Fuiste desapareciendo como el aliento de un ebrio,
Caduca, espesa y confundida.
Y no dijiste nada.
Quise demorarme en tu vientre abultado,
Aplastar tus pechos caídos, enrojecerme
Por la flacidez de tu sexo abierto al aire,
Pero huiste cual hiena asustada por la media noche.
Y no dijiste nada.
Quise esconderte a un motel sin nombre y, de ahí,
Al cielo extinto, y componer los colores que hubieras palpado,
desnuda, acompañada. Pero el fragor de la contienda te desarmó
E hizo que te tornaras en una gracia pálida.
Y no dijiste nada.
Quise fermentarme a tu lado, como la mierda de una vaca,
oler a mujer y a animal, destinándote para ti,
mi habitación y los cerros repletos de silencio,
Pero un agrio escozor en tu corazón te obligó a perderte
Por siempre en el río negro de escorias.
Y no dijiste nada.
Quise arrastrarme contigo sobre los infértiles campos en invierno soleado, conservándonos como dos malas hierbas:
extensas, impertinentes, horribles.
Pero un caótico ocaso te tentó a enterrarte nuevamente en tu soledad.
Y no dijiste nada.
Por ultimo,
Quise demostrarte que detesto esta ciudad en el día,
Riéndome de todos los ternos y las faldas que pasan,
Y que amo las acosadas noches muy junto a tu aburrimiento,
Fumando cerca, muy cerca a lo que ya hace rato murió sin mi.
Y sin decir nada. Nada.
De: RESQUICIOS
TRES
(fragmento)
deidad del placer que evoco la materializo con mis hipócritas suplicas la llamo sediento estoy reducido aún al único goce de su piel se me viene las ganas de enfermarme en su noche callada y gritar sin razón por un simple deseo de morir en sus pechos agrandados por mis alucinaciones alcoholizadas drogadas perfumadas ancladas en un sueño vomitado en la realidad que es ahí donde me concibo como un humilde vagabundo un ridículo niño que va naciendo de su vientre frágil como un pez de un arrecife de coral con perlas no tengo para regalárselas pero tengo varios peros para todos con el único fin de internarme en su habitación haciendo de ella una caverna humeante de cual yo soy el caníbal que come lo que le regala la naturaleza o sea ella es ese animal hermoso y relativamente joven que huye despavorida sabiendo de antemano que la van a atrapar y la devorarán dejando solo las partes insignificantes a las aves de rapiña pero también soy aquel ave que le gusta volar muy bajo seduciendo a las pequeñas criaturas de los ríos de los mares de todo lugar en cuanto pueda llegar mis gruesas garras que ahora desgarrarán su vestido lo volverán un harapo no la reconocerán será desnuda entonces me volveré un neurótico andando a mis anchas por la extensión de su humanidad sobre los colores rosado azul negro castaño blanco marrón transparente combinado con los sabores dulce agrio salado a cerezas frescas a manzanas maduras a semen embarrándose con las sustancias aguadas espesas liquidas nadando en medio de las temperaturas frío calor templado árido seco es por ahí de donde provienen olores a quemado a viento a tierra a inodoro a pan a mojado a orina a excremento a humo y transitan vagamente entre los sexos maduros inmaduros verdes blancos pues aquí no hay pureza hay suciedad de hombres acostados en el polvo en el lodo en el pavimento en el césped en el piso en la cama somos especies parlantes gimiendo aullando gritando llorando riendo hablando musitando murmurando vamos viéndonos mirándonos palpándonos acariciándonos besándonos tocándonos frotándonos arañándonos penetrándonos masturbándonos mordiéndonos golpeándonos escondidos detrás nuestras caretas son figuras estampadas en el vaivén solitario de las calles del mediodía está tan lejos de la media noche donde por intuición nos tenemos que demorar sonriendo al mundo de espaldas…
De: LAS ESTACIONES
POETICA:
No suelo hablar de lo que trato de hacer, ni mucho menos teorizar, eso pararía el fluir de la poesía. Tengo la idea de que la poesía no es, sino que va siendo, va cambiando constantemente, no sé hasta donde pueda llegar con esta idea, de lo que sí puedo intuir es que los cambios que le he estado dando está basado en una concepción misma de la estética, propio de los románticos, entendido en el amplio sentido de la palabra, que propugnaban la estética de lo feo en contra posición de lo bello, pero ese “feo” como transición posible a lo sublime. Además de optar por la posición de Rimbaud, sobre el desarreglo de los sentidos para alcanzar lo desconocido. Todo esto anclado acaso en lo marginal, en lo extremo, pero no en lo vulgar, es decir, formular una poética que se expanda hacia otros “pequeños universos” que no se pudieron explorar, sin caer el lo panfletario ni en lo huachafo o cursi. Lo escatológico como pilar de la configuración de nuevos espacios poéticos.
BIO/BIBLIO:
Seudónimo de Jaime Bravo Gaspar, nació en 1985, en Huancayo, actualmente está estudiando en la Facultad de Ciencias de la Comunicación en la UNCP. Es fundador e integrante activo del Movimiento Literario DOSAMARUS, uno de los más compactos de la región central; colaborador del suplemento ”Solo 4” del diario Correo de Huancayo, también de la revista virtual ARLEQUIN; forma parte del comité editorial de la revista de literatura ESTEPARIO. Responsable de la revista de poesía “TRANSTIERRO”. Fue reconocido por el INC – JUNIN, por su labor literaria con motivo del Día de la Poesía en el presente año. Tiene dos poemarios inéditos como Desconciertos y Resquicios. Y un libro inédito de cuentos titulado “Prosa”. Publica periódicamente en su blog personal: www.victorvanamadeus.blogspot.com
MENCIONADO POR:
Artemio Julca
MENCIONA A:
Abel Morales, Mildred Santos, Ariel Marzal, Jesús Vega Prialé, Sofía Castillo

2 comentarios:
Hay una belleza terrible en cada uno de tus escritos que no deja indiferente. Gracias por compartir.
no no no jaime por azares del destino me ganaste el nombre de un relato que esta terminando. Bueno compadre a busacar el nombre. Estan buenos los textos feliciades
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