Ernesto Zumarán



























POEMAS:


EL VIENTO ENTRE LOS PINOS

¿Y me invitó a morir esa mirada?
Octavio Paz
Verra la morte e avra i tuoi occhi
Cesare Pavese


El viento trae una melodía de Vivaldi que tiempo ha no escuchabas. En su regazo de flor una mirada se contempla lejana y ausente como el jardín que tras la ventana arrulla sus angustias. La noche, por supuesto, ha olvidado sus recuerdos, sólo queda de ella la insigne sabiduría de su hastío, su cremado ardor. Es la muerte que se esconde tras ese inocente mirar, el viento entre los pinos que silba una insensata canción. Es el mundo que se acoge a sí mismo y atribuye a las cosas la innata cadencia de su perversa eternidad. No, no deseas contemplar ese mirar, esa pujante realidad con que están hechas las cosas. La carne no es el color del cielo, menos el polvo que conjura vanamente su silencio. No hay ojo que no confabule con el tiempo. Demasiada astucia escondida entre los muros. Demasiado sol ensañado contra el bosque. ¡Oh, qué riqueza de música arde entre las frágiles tinieblas! Esa mirada que tiembla a lo lejos no eres tú, ni soy yo. Es la torre donde el pico del águila alucina. La muerte nos atrapa, solazada: ¡socorrednos miradas que nada tienen que ver con el destino! No, no vendrá la muerte, ni los ojos tienen para mí una mirada. Todo lo que sucede aquí no es más que la repetición de una hecatombe mayor que lo ignora todo, y nos contempla y desea con tan tardía pulsación que aquello llamamos amor, piedra o cielo.
Vendrá la muerte de todos modos.
Y te invitará a morir una mirada.
Y tendrá tus ojos.

***

A LA ORILLA DEL RÍO

Entonces te vi Li Po, y empecé a amarte dibujado entre la Luna y el Rocío, entre la Sombra Muriente y el Espejo Alunado. Un mar silencioso brotaba de tu cuello blanco. El éxtasis se vaciaba de tus ojos mientras un gallinazo se abatía tristemente sobre tus dos grandes alas de ángel irredento. Nadie te hacía caso. Tú escribías poemas de amor a la Luna, y la Luna no aparecía en el cielo (era de noche ya y la luna no aparecía en el cielo); mas ella ya era en tu escritura, como las montañas que en ese preciso instante empezaban a descender lentamente de las bancas de las plazas para instalarse generosamente a tu alrededor, mientras los montes se desprendían de tus brazos con tal prodigiosa expiación, que nadie podía ver los círculos concéntricos que emergían deliciosamente de tu piel. Pero a ti te daba igual porque estabas ebrio, enredado nuevamente en tu larga túnica y pronto a desvanecerte por el vino. Fue entonces cuando me acerqué a tu lado y empecé a acariciar lentamente las visiones de tu pelo que en ese instante eran un río que resplandecía entre las calles, mientras los edificios otra vez sentenciaban oscuramente tu retorno al silencio y el cielo apostaba absurdamente por el caos abolido en tus ojos. Tú me miraste entonces, y me dijiste: Este es mi reino y no otro. Este es mi reino y no otro. Este es mi reino y no otro. Yo no te dije nada, simplemente te escuchaba. Estaba ahí solamente contemplándote y bebiendo de tu vino, dentro del claro círculo de la Luna que sorpresivamente empezaba a aparecer bajo tus pies, ambos perdidos en la bruma que ya a nadie abrumaba, sin estirpes, sin oquedades, sin espejos....

***

12

Las viejas arañas que tejieron el olvido entre las puertas,
Qué nos preparan sino el deterioro de lo que alguna vez fue el mar
Habitado por las sublimes formas que sólo la ausencia puede ofrecer
A quienes buscan con desesperación los fragmentos de oro
Del bosque derruido.

Se les ve tejer todo el santo día, mudar de piel como sombras,
Alterar el orden de la sapiencia,
Saciar la excitación con sabias perversiones,
Reprocharnos haber amado el vestigio del alba
En el nacimiento de un esplendor perdido,
Dadoras siempre de insignes miradas
Tan débiles como la añoranza de la muerte.

Sí, allí las viejas arañas,
Sempiternas y seguras en la refundación de la extraviada partitura.

Tejen y tejen sucesos que compelen al silencio
Con el malestar de una naturaleza que se ha despojado
De su más fiel deseo,
Encabritado el moscardón del sueño,
Representando siempre la hechura o el ladrido
De su mejor forma que tiende a la belleza
Donde la muerte, por fin, desconoce su reino.

***

UN CANTAR DE CANTARES

Ya la noche se ha dormido en tus manos
y no sabes a dónde irte.
El extravío te abre sus puertas blancas,
y tú, desnudo como un vaso de agua, te arrojas
a su vacío, ebrio de vino y soledad.
Afuera las calles te esperan con sus rúbricas tardías,
sus poses descansadas de piedra subyacente.
Te esperan las circunvoluciones del sueño,
el ropaje impío de la soledad
y el duro rostro de la muerte.
Tú bebes tu vaso de vino y fumas un cigarrillo,
y no sabes que a tu costado un proverbio pugna
por nacer y apercibirte.
Tú ignoras todo lo que se resiste a tu deseo,
quieres tocar la pulpa del amor y escupirlo,
hollar las uvas fermentadas y por fermentar,
amalgamar los abruptos elementos del poema
como quien prepara a una muchacha para la cópula carnal.
Pero siempre encuentras a tu paso un fuego
que acaece y otro que nace, siempre tu voz
imprimiendo su felonía
sobre una superficie callada y sombría,
a despecho de un dios que tú mismo prohibiste.
No eres el cordero ni el sueño de la espiga.
Eres tu brazo que se agita y gutura tormenta.
Ah, ningún camino estaba prefijado.
Tú sobreviviste a tu deseo y ahora tienes que callar
para que otro gesto sobreviva,
para que tu cuerpo, aún vivo y seco entre las flores,
ansíe nuevamente el extravío.



BIO/BIBLIO:

(Chiclayo, 1969). Obtuvo con el Libro Todavía el paraíso el Primer Premio en el Concurso de Poesía Poeta Joven de la RENOM – 1995 y Mención Honrosa en el Concurso Poeta Joven del Perú – 1995. Así mismo, en el año 1996 fue premiado con el Primer Puesto en los Juegos Florales organizados por la Universidad Nacional Pedro Ruiz Gallo. Ha publicado el Libro de poemas Todavía el paraíso este año. Tiene inéditos los libros de poemas Los Templos Ausentes, Rapsodia de Junio y Sanctuarium; y en narrativa el libro de relatos Ninguna historia que contar. Actualmente está escribiendo la novela Las fronteras posibles.



MENCIONADO POR:

Stanley Vega, Carlos Becerra



MENCIONA A:

David Novoa, Carlos Becerra, Antonio Noblecilla, Alex Cieza

Martín Zúñiga

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