William Oropeza





























POEMAS:


Habitáculo

La visión no es la misma tras el parabrisas que bajo la luna
menos desde el acantilado. Aquí la atmósfera influye
sobre la acumulación de los vehículos en movimiento, color y forma,
así lo oblicuo, junto a los paneles viejos; por esencia
el parqueo contrapone el espíritu a los gestos,
allí donde las aguas conjugan a las voces en una sola identidad.
Es imposible centrar la mirada, permanecer de pie, abrir los ojos;
si el piso vibra en la incomodidad de lo fortuito y los humores
envanecen hasta el final en el rebalse.


II

El resplandor es demasiado débil y sobre la orilla brota un intento
por entender al mar, descomprimirme a latigazos
como si el arrastre delatara mi percepción eterna del paisaje,
la formación temprana de los hombros; mis texturas.
Mis alientos y mis flujos se desarrollan, la sal y el rumor
ondean con fuerza, persisten los muimuyes y la curiosidad;
la incertidumbre; es lo único que hay.


III

Hay una enorme burbuja, un colapso intestinal.
En mis entrañas brotan cientos de ácidos
Mientras la emergencia de cangrejos intempestos,
llama la anorexia, con la negación absoluta del silencio,
la desdentez pérfida de mi boca.
A éstas alturas es imposible la ingestión de crustáceos,
si la efervescencia no comulga con las olas
o su abundancia nos satura de fósforo.
Para cualquier renacuajo es preferible contener primero los impulsos.


IV

Sobre la arena solo hay zapatos viejos, bolsitas de látex,
sucios boletos, la posibilidad inoportuna de coger una alergia
en suma nada -salvo las huellas- de una enorme incertidumbre.

28 líneas.


Afán

Esta magnitud se ha presentado honda, demasiado rara;
tanto que mis ojos han evidenciado un perpetuo misterio:
el sondeo impetuoso de los extremos. Saben,
a veces tiendo a saltar, a huir, a quedarme maltrecho;
como si desaparecer acabara con la inquietud de cortarme los frenos
y sólo para saciar mi languidez. ¿Acaso, ustedes, imaginan
cómo me arquitecto? Esta arena es la que abate lo plácido,
la que fustiga las ostras en medio de la obstinación y el desgano
con imperceptibles veladas. ¿Para qué contemplar los rastros
si los moldes son fétidos y no dejan senderos y luego la espuma
los deshace en múltiples partículas? Ahora requerimos de la gran estrella
y un polvo más fértil que la simplicidad de los oleajes.


II

Todavía no he podido desdoblar mis espaldas, ni cambiar la brisa
y en verdad -cualquier estiramiento- generaría un dolor incalculable,
sobre todo si llegara a variar mis posturas, ahora que la búsqueda
se reporta inhóspita; al margen de mis inevitables impulsos.
Soy Afán el que establece lo imperioso, el que desvela y desnivela
las efervescencias, aunque al final de la noche, las ansias apremien enhiestas
y no se aplaquen los ácidos, ni la más mínima zozobra. ¡Cuidado! Alguien viene.
Urgido y su desesperación generan siempre esquizofrenias demasiado gástricas.


III

Han pasado horas y ni siquiera un augurio;
a pesar de las nigromancias. Todavía persisten los malditos ácidos
y estos desvaríos inquietos que desbordan mis calambres,
cuando la mañana se acerca con ridículos aciertos
y es inútil persistir, Afán, urgimos salir, dejarnos de crustáceos,
voltear no cuesta nada y en suma; antes que llegue el sol.


IV

No hay luz, tampoco una voz. Si miramos al cielo encontraremos una estrella
o el indicio del paisaje prometiéndonos el absoluto, en medio de la faz
y esperando el día, lejos de la contemplación e inmediatez.
La preclaridad jamás ha sido fácil, menos la comida.

30 líneas.


Úrgido

Solo una dieta degutante que aplaca los ácidos y nada llena.
Solo la bruma y el trabajo intenso sobre las orillas del mar.
Solo el silencio. Quiero vivir, dejar de sobrevivir.
Quiero rondar y bailar con agüita de azahar; sin la plantígrada
que regula y gobierna el occidente. A estas alturas
el camino es demasiado rancio, aunque persista el aire
y la sal apacigüe la cacosmia que nos aleja, súbita,
de los asquerosos muimuyes, no; no hay paz que me detenga.


II

A veces, caen piedras muy grandes, tanto que los autos
terminan abollados y el susto pande entorpeciendo
a los ritos que corean la noche. En la playa existe demasiado polvo,
y ni un solo faro, por ello son impredecibles los tramos;
aunque el aire se dilate y las corridas me empujen con incesantes golpes.
Da flojera conseguir una garrocha y remover la piedra para nada.


III

La ceguera instiga a la dejadez y el desabrimiento
aparta nuestra empresa al borde del inicio sin haber
auscultado los fétidos olores, es demasiado todo esfuerzo
y a pesar de ello, se insiste en la enorme piedra y en el albur
de las providencias venideras, como si para calmar el hambre,
precisáramos de alguna estúpida estrella ¿Puedo acaso vivir de la quimera?


IV

Aquí solo entramos apretados, pero al menos no se insiste
con la enorme piedra o la estrella extenuante.
Siempre la ventana es más firme que nuestra cruz remota.

23 líneas.


Esfínter

Oscuro, demasiado oscuro, charcoso; tanto que a ratos
curvamos entre colíticos barros. Si no fueran por mis ácidos
detestaría esta pestilencia, a pesar de mis apremios y estos largos apetitos.
Ahora, tendremos que esquivar varias serpientes, para ingerir sus resquicios
y regarnos río abajo, como si la inmediatez, enarbolara una estética ignota
más; esta superficie es demasiado movediza y a pesar que la aprehensión
y nuestros reflejos son torpes e imperiosos y no se retraen a las corrientes
ni a los flátidos remolinos; proseguimos aquí, donde la libertad es solo un efugio y toda espera una actitud innecesaria. ¡No! La náusea jamás labrará nuestro camino.

Ya no podemos ver las estrellas, ni escuchar sobre la costa el mar o el coro jadeoso de los autos, pues la vaporosidad es lo único que subsiste.


La libertad es el desarrollo personal durante la aprehensión propia del entorno, de los signos.


- Afán, Urgente y Patricia.


HABITÁCULO:

1. Habitáculo
2. Afán
3. Úrgido
4. Esfínter

ESTRUCTURA
1. Habitáculo
2. Patricia
3. Retorno o el buen camino

***


Enigma

Es verdad
Que para demostrarte que no le temo a las rocas
ni a las jergas roídas,
delimité la longitud ceñida de tus jeanes
y los sillones de estambre donde sedentabas
mientras el aire débil corría por la sala y yo,
(sumido en la arquitectura de esta rectora alusión)
quise apostar a tu ombligo.
Pero sólo hallé la imagen de una blusa hippie
y ese modelo cerrado de sandalias
como si precisaras de un hermético enigma, más...
Fueron pocas las veces que pudiste enseñar tu slip, pocas
o llevar una flor, si nunca mostraste ni un pie.
Y es difícil entrar en ti, muy difícil y peor aún…
Articular con sensatez la conjunción de este lenguaje.

***

SILENCIO


“a ti te escondo la metáfora
para dar paso al temblor inocente”
Janis Palma.

“Estamos solos
y agrietados en la sombra…
en la sombra del poema”.


Ahora que las cosas se están viendo claras:
No preguntes por qué el sol ya no brilla entre los bosques
Por qué correteamos a los grillos en invierno
Por qué la risa es un piano gastado en plena noche
Y la casa se sumerge en el silencio
Y el mantel que se eleva por los aires
Las nubes que se empañan en los ojos
Y tendemos a maullar fuertemente nuestras notas
Para romper la barrera que planta tu memoria
En un juego exacerbado de marañas incipientes
Un abanico de recuerdos
tumultuosos y palabras

Y la tapada que reúne las imágenes verbales
Y los hechos que rebalsan
Como el vaso en el deshielo
Como ahorcando un camarón al medio día
Para planchar dos camisas que no pueden calentarse
El calor que no cubre nuestra sombra
Nos colgamos pies-arriba de las ramas
Resumiendo los espejos en el río
Cuando abrimos nuestros brazos al abismo
Cuando vemos al cañón protegido por la hierba
Donde el viento se sumerge entre las aguas
Bosques llenos de cerezos de pantanos de hierbajos
de flores incoloras

Inútil constitución de partículas terrestres
Sangradas como uno fuertemente en el deseo
Soportando la lavanda de tu cuerpo
Sumergiendo la caricia en tu experiencia
Remojando la cabeza en el azufre
Nos cubrimos con cendales los cabellos
Y sentimos nuestro rostro inundado de pureza
Para abordar como nuca el autobús
Hasta llegar a las aguas del Mantaro
Deslizándonos por el ojo de una aguja
Cuando la naturaleza
No es más que una armonía de rarezas
Sobre la búsqueda incesante de un acto significativo
Y nos rodean un conjunto de sonidos inestables
Onomatopeyas líquidamente estrepitosas
Sobre la acumulación de palabras inciertas
Para que Louis Armstrong interprete nuestro himno
Acerquemos la lavanda a nuestro cuerpo
Y lo inextricable que se vuelve inextricable
Espiando muy de noche a nuestros padres
Y lo inextricable que se vuelca a nuestros actos
Engatusando con el vuelto al bodeguero
Y nuestros actos que se pierden en la búsqueda
Llamando seis veces a la puerta
Y la búsqueda que no halla lo significativo
Para cazar lagartijas en el bosque
Y lo significativo es la coalición de versos arrítmicos
El fagot sepultado en la belleza
Y lo arrítmico determina la pureza…
Rociarás tu perfume entre las aguas
Sentada pies arriba en el abismo
Contemplando la silueta de los dioses
Absorta entre las aguas de la rosa
Y preguntaras:
“¿Cuál es el signo de la interrogación?”
Y yo te contestare:
¡Eso me causa admiración…!
Es imperativa mi respuesta
La claridad es un dogma categórico
Elucubrando un máquina celeste
Para combatir fuertemente a la desidia
Inopinando a la palestra de la sombra
Para estructurar la forma de estos versos
Y atravesarlos por el filo de una espada
Hasta convertirlos en un plato de lentejas
Cuando nos comemos las espigas con el vino
Bajo la gota que penetra a la camelia…
Esculpiendo el sentido de esta imagen
Seguimos revolcando nuestro cuerpo entre la hierba
Rodando cuesta abajo en la colina
Hasta que el tambor retumbe entre los bosques
El silencio
Que se entona en el silencio
El conejo que se encierra en la garota
El ciego que se mira en el espejo
Trepamos las ramas del manzano
Sentados a la orilla de una hoja
Hablando dulcemente al viejo sordo
Discutiendo hasta el cansancio con el muro
Una sonrisa… Un gemido… Una caricia…
Como quien torna la mañana en un sombrero
Como quien trata con paciencia al buen abuelo
Para soltarle rascapies entre la media
Con mi abuelo tú solías corretear
Crickckck… Crickckck… Crickckck…
Soltando mi sombrero en pleno bosque
Cantamos la senilidad de los besos
Entumecidos por el hierro de las flores
Para mostrar las cosas claras
Como este poema.

***

ALGORITMOS DEL APRENDIZ
(Fragmento)

0._

son veintiséis años y un silencio
atroz,
horas en la cama,
tengo hasta los pies cubiertos cendales.
La casa helada comporta una difícil
percepción,
quito la almohada
Y he aquí un concepto equívoco/hablemos
frente a la ventana para comenzar.
Sombras/luces,
cantos de cristal efecto
puro;
una continua/retrógrada confrontación.
Yo estuve perpendicularmente atado
pero no más falso,
perpendicularmente puro y no tan
Duro.
Yo estuve
¡Sí!
pero nada más que pelando un limón.


1._

como nada fue exacto
nada se perfiló,
menos bajo la mesa
(todo se ahogó como en los tercos remolinos)
Además
del cliché al estárter
y del no gesto a la palinodia;
sólo hubo una mujer vestida de negro.
El contraste, el contraste: la videncia
el contraste: los actos.
La videncia y el contraste con la secuencia
de mis actos.
Aquél sol duro
reventó una rara luz sobre la mesa
de trabajo.


2._

no hay duda
ni vuelta
Esta habitación es algo oscura no tan
cerrada,
un poco plana;
tal vez como la prolongación de un
eclipse.
Y a pesar de las horas el frío,
largas jornadas,
existe evidencia de un lugar común
cierta voz,
manera de jugar a las tablas
entre la vigilia
y los sueños.
Observar esa luz Todavía
peor aún:
tendido.


3._

cercana
más de las 5:00 que las seis,
nuca cubierta
esfera dividida,
más a la hierba o el sol/fino
contraste.
Y el salto
el riesgo de una visión que se somete
no quiero huir
oscuridad semejante equilibrio
punto de coerción.
Aquí el impacto se mide sobre el rostro
pálida memoria tímida
tos.
Y esa mujer otra vez esa mancha
como una percepción eterna entre el cielo y el cuadro,
un limón pelado
quise decir
mientras la cabeza reposa junto al muro.
La luz blanca quedó blanca quedó espesa
quedó íntegramente
impregnada en la mesa.



POÉTICA:

Mi poética es simple: me gusta escribir sobre lo que pienso, sobre lo que siento a cerca de lo pienso y veo y –generalmente- sobre todo aquello en que creo y –desesperadamente- quiero que suceda; pues soy demasiado vehemente. También escribo acerca de lo que he leído, de lo que me rodea, de lo que he vivido o dejado de vivir; por lo que puedo decir que mi poesía –así parta de la cabeza, el corazón, el estómago y el colon, los sueños o de mis frustraciones que son abundantes- proviene siempre desde mis anteojos o mejor aún desde la construcción detallada de mi propio espejo. Pero ese no es mi único anhelo… también me preocupa de manera capital la formalidad del lenguaje: quiero decir su economía verbal, sus ritmos y cortes, sus juegos de imágenes y básicamente su arquitectura estructural pues aunque no me crean, jamás he querido ser un esteta pero si un poeta que busca la originalidad y desea la máxima limpieza y precisión; es decir la cadencia correcta aunque con ello mis anhelos parezcan una pretensión vanidosa, meramente excesiva.



BIO/BIBLIO:

Lima, 1,967. Tengo estudios de sociología en la Universidad Garcilaso de la Vega. He integrado los talleres de poesía de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y el Museo de Arte de Lima, soy miembro fundador de la Asociación Cultural Libro Abierto y actualmente integra el grupo literario “Los Cronopios”. He colaborado en las revistas Imaginario, Sollertia, La Tortuga Ecuestre; entre otras. Tengo inédito dos libros: “Algoritmos del aprendiz” y “Habitáculo”. He Integrado las antologías: El Ojo de da Aguja, 30 Años de Poesía Peruana Contemporánea y Combinación: antojología poética. Pertenezco a la generación poética de los noventa. Mi blog es http://www.williamoropeza.blogspot.com



MENCIONA A:

Ricardo Cassineli

Martín Zúñiga

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