
POEMAS:
DE: RODILLAS MUERTAS
VI
La ciudad:
La celda con escaleras negras clavadas
bajo el cielo gris.
Yo, aún voy por la primera escala,
por el peldaño oscuro que multiplica
escalón por escalón...
Llegar al ultimo piso
es sorprender al abismo con la boca abierta
¡Hambrienta!...
Enmudecer viendo la puerta cerrada que no da tregua
da ganas de dejar volar palabras-murciélago de mi lengua...
Y lidiar con el humo, con la ciudad,
con el cielo preñado de sótanos
donde jugamos
a vivir
XII
RIMAC
Yo me molesto con la vida
- Y no sé por qué con ella –
Cuando paso el puente
y veo flotar cartitas de amor en heces
por el río...
¿Suicidarse desde allí?
- ¡Ni loco!-
Seguro la muerte no se animaría
a recoger mi alma confundida
entre toda esa mierda congelada
allí abajo...
A que en esa parte, el sol y el infinito,
así como yo, cierran los ojos
para no reflejarse en las aguas...
Hasta he llegado a creer
que mi reloj se malogró
y dejó de jadear, el otro día,
por hacerme el valiente
estando más de un minuto,
con la esperanza de ver algún loto,
entre esa nausea acuática...
Pero nada, vasta con decir que ningún arco-iris
se atrevió a defecar por esos lares,
sólo las nubes, que a veces escupen,
o algún borracho que micciona su decadencia...
Y pienso que si alguno de nosotros fuera pez,
estar en esos charcos sería:
cumplir cadena perpetua encerrado
en la comunión de todos los pedos,
o respirar en la entraña de los estreñidos...
Yo me molesto mucho con la vida
cuando paso el puente
y veo ese río,
como un portal parecido a los que salen
en las películas de ciencia- ficción
cuales nos llevan a lugares desconocidos
en tiempos indefinidos,
este río es el portal que nos aborta
hacia el vomito infinito
de dios.
DE: MARES Y ABISMOS
MUELLE
Sigue durmiendo bajo la lluvia
sintiendo los dientes de la mar en tus cimientos,
llorando en cada pesadilla del ocaso,
abriendo a penas tu sonrisa en el alba.
Sigue siendo ese planeta en foto blanquinegra para las gaviotas,
ese cementerio para los aciagos pelícanos viejos.
Sigue bajo el sol, contando rayo a rayo
historias de pescadores perdidos bajo el océano,
sigue esperando a la angustia de las mujeres de estos pescadores,
a las almas de éstos tratando de tocar un sólo cabello,
tan sólo uno de ellas.
Sigue sudando en el estío tu amplio hastío,
tratando de vencer tu sueño esclavizante de esfinge.
Sigue, que tus pilastras ancianas, con el herrumbre bajo el mar,
están llenas de caracoles que aún tienen esperanza,
tus pilastras a la intemperie guardan sienes soñadoras
llenas de blanco guano de las aves como si fuesen canas,
¡Tus canas, viejo muelle!
DE: A LAS AFUERAS DE UNA CIUDAD PERUANA
A LAS AFUERAS DE UNA CIUDAD PERUANA
Él da vueltas y vagabundea
por el vientre latinoamericano.
Bebe cuando se cansa del Amazonas.
Luego camina, en sandalias de plata,
por los callejones, valles y cordilleras,
por donde vuela un cóndor triste
que deja caer sus plumas sobre el mausoleo
de todos los mártires de la patria.
Ya en los Andes,
junta todas las piedras y juega con estas,
lanzándolas al muro restante del "Cuarto de Rescate"
que colmó de oro, un día, Atahualpa:
Allí, en esa única pared de aquel horizonte,
se despedazan las piedras
y caen como estrellas pulverizadas al Océano Pacífico
donde se ahogan y disuelven las luces;
y los navegantes que en las totoras van,
se quedan a oscuras y nadie sabe después de su naufragio:
Quizás en una isla…
Quizás, allá, en el imperio del Inca nauta.
Y pues, a veces queda, como jugando,
con las manos vacías y llenas de cayos multiformes
que no hacen nada por darle algún guarismo a ese 0
que se agranda en el pecho enfermo que al toser, sangra;
en ese pecho hondo como un silo,
ese pecho de un pobre que muere junto a los perros y gatos,
que tísicos van entre pugilatos de ratas
montadas con desgracia por aquellos señores del poder:
Allá, mueren miles, en los basurales de las afueras de la ciudad.
¡Tosiendo sangre!
¡Tosiendo hijos!
¡Tosiendo remordimientos!
Él, tras esa miseria, se sienta en la costa
a dibujar algún sueño en la arena y preocupado,
enciende un cigarrillo que humea año tras año,
y se hace cada vez más caro y difícil
recordar el himno de libertad,
valorar con justicia la bandera teñida de sangre
¡Es tan cruel ver el escudo vacío!
Sin reino alguno:
(Y los profesores aún hablan, en la Primaria,
sobre los símbolos patrios)
y los niños van tras el aroma hierático del heno
que alimenta a las vicuñas...
Amortajado: Junta los codos y las rodillas
que con el tiempo le son difíciles de separar
y bajo el hastío de un pueblo
que a pesar de todo hila ilusiones
con telarañas de los rincones abandonados.
Sin embargo, desnudos quedamos todos,
llorando en las esquinas del barrio sin suerte:
Allí, acompañando al mendigo de oro,
acompasando nuestro latir con la lata
que suena y suena,
y despierta todas las ganas de no estar aquí.
Atónito, desde la costa, el Perú avizora aún muy lejos
los enormes barcos que van desapareciendo en todo el zócalo:
Allá es el lugar donde bogan nuestros sueños
y que no te sorprenda, peruano, pues esos sueños
se ven tripulados de esperanzas que se disipan en la brisa,
esos sueños se van, muchas veces, dejando sobre el Pacífico:
Viejas estampitas de santos y plegarias que arañan las lindes.
Sí… desgraciadamente,
se van lejos los sueños del Perú.
Hacia extraños puertos.
Hacia el extranjero.
¡Se van los sueños!
Y un canto sobrevive en los naufragios:
Es un “¡SOMOS LIBRES!”
siempre lejos,
a las afueras de una ciudad peruana.
DE: EXTRACTO DE UNA NOCHE CHASQUERA
SOLÍAMOS PERDERNOS
Solíamos perdernos siempre
entre luciérnagas psicópatas
que asesinaban las penumbras.
Como los cigarrillos sin filtro
que nos absorbía el aliento
era el ósculo de humo
que nos dibujaba la locura,
eran noches de coca-cola con pisco
o aguardiente sin limón
desembocando de tu ombligo...
Y huíamos sin saber lo que sentíamos
en esa estrella fugaz que se extinguía
en nuestros ojos...
La noche nos invitó a bailar
un día entre sus huesos hachís
y tú nunca volviste a ser humana.
Yo aún sigo cortándome las venas
en tu corazón cadáver.
VI
La ciudad:
La celda con escaleras negras clavadas
bajo el cielo gris.
Yo, aún voy por la primera escala,
por el peldaño oscuro que multiplica
escalón por escalón...
Llegar al ultimo piso
es sorprender al abismo con la boca abierta
¡Hambrienta!...
Enmudecer viendo la puerta cerrada que no da tregua
da ganas de dejar volar palabras-murciélago de mi lengua...
Y lidiar con el humo, con la ciudad,
con el cielo preñado de sótanos
donde jugamos
a vivir
XII
RIMAC
Yo me molesto con la vida
- Y no sé por qué con ella –
Cuando paso el puente
y veo flotar cartitas de amor en heces
por el río...
¿Suicidarse desde allí?
- ¡Ni loco!-
Seguro la muerte no se animaría
a recoger mi alma confundida
entre toda esa mierda congelada
allí abajo...
A que en esa parte, el sol y el infinito,
así como yo, cierran los ojos
para no reflejarse en las aguas...
Hasta he llegado a creer
que mi reloj se malogró
y dejó de jadear, el otro día,
por hacerme el valiente
estando más de un minuto,
con la esperanza de ver algún loto,
entre esa nausea acuática...
Pero nada, vasta con decir que ningún arco-iris
se atrevió a defecar por esos lares,
sólo las nubes, que a veces escupen,
o algún borracho que micciona su decadencia...
Y pienso que si alguno de nosotros fuera pez,
estar en esos charcos sería:
cumplir cadena perpetua encerrado
en la comunión de todos los pedos,
o respirar en la entraña de los estreñidos...
Yo me molesto mucho con la vida
cuando paso el puente
y veo ese río,
como un portal parecido a los que salen
en las películas de ciencia- ficción
cuales nos llevan a lugares desconocidos
en tiempos indefinidos,
este río es el portal que nos aborta
hacia el vomito infinito
de dios.
DE: MARES Y ABISMOS
MUELLE
Sigue durmiendo bajo la lluvia
sintiendo los dientes de la mar en tus cimientos,
llorando en cada pesadilla del ocaso,
abriendo a penas tu sonrisa en el alba.
Sigue siendo ese planeta en foto blanquinegra para las gaviotas,
ese cementerio para los aciagos pelícanos viejos.
Sigue bajo el sol, contando rayo a rayo
historias de pescadores perdidos bajo el océano,
sigue esperando a la angustia de las mujeres de estos pescadores,
a las almas de éstos tratando de tocar un sólo cabello,
tan sólo uno de ellas.
Sigue sudando en el estío tu amplio hastío,
tratando de vencer tu sueño esclavizante de esfinge.
Sigue, que tus pilastras ancianas, con el herrumbre bajo el mar,
están llenas de caracoles que aún tienen esperanza,
tus pilastras a la intemperie guardan sienes soñadoras
llenas de blanco guano de las aves como si fuesen canas,
¡Tus canas, viejo muelle!
DE: A LAS AFUERAS DE UNA CIUDAD PERUANA
A LAS AFUERAS DE UNA CIUDAD PERUANA
Él da vueltas y vagabundea
por el vientre latinoamericano.
Bebe cuando se cansa del Amazonas.
Luego camina, en sandalias de plata,
por los callejones, valles y cordilleras,
por donde vuela un cóndor triste
que deja caer sus plumas sobre el mausoleo
de todos los mártires de la patria.
Ya en los Andes,
junta todas las piedras y juega con estas,
lanzándolas al muro restante del "Cuarto de Rescate"
que colmó de oro, un día, Atahualpa:
Allí, en esa única pared de aquel horizonte,
se despedazan las piedras
y caen como estrellas pulverizadas al Océano Pacífico
donde se ahogan y disuelven las luces;
y los navegantes que en las totoras van,
se quedan a oscuras y nadie sabe después de su naufragio:
Quizás en una isla…
Quizás, allá, en el imperio del Inca nauta.
Y pues, a veces queda, como jugando,
con las manos vacías y llenas de cayos multiformes
que no hacen nada por darle algún guarismo a ese 0
que se agranda en el pecho enfermo que al toser, sangra;
en ese pecho hondo como un silo,
ese pecho de un pobre que muere junto a los perros y gatos,
que tísicos van entre pugilatos de ratas
montadas con desgracia por aquellos señores del poder:
Allá, mueren miles, en los basurales de las afueras de la ciudad.
¡Tosiendo sangre!
¡Tosiendo hijos!
¡Tosiendo remordimientos!
Él, tras esa miseria, se sienta en la costa
a dibujar algún sueño en la arena y preocupado,
enciende un cigarrillo que humea año tras año,
y se hace cada vez más caro y difícil
recordar el himno de libertad,
valorar con justicia la bandera teñida de sangre
¡Es tan cruel ver el escudo vacío!
Sin reino alguno:
(Y los profesores aún hablan, en la Primaria,
sobre los símbolos patrios)
y los niños van tras el aroma hierático del heno
que alimenta a las vicuñas...
Amortajado: Junta los codos y las rodillas
que con el tiempo le son difíciles de separar
y bajo el hastío de un pueblo
que a pesar de todo hila ilusiones
con telarañas de los rincones abandonados.
Sin embargo, desnudos quedamos todos,
llorando en las esquinas del barrio sin suerte:
Allí, acompañando al mendigo de oro,
acompasando nuestro latir con la lata
que suena y suena,
y despierta todas las ganas de no estar aquí.
Atónito, desde la costa, el Perú avizora aún muy lejos
los enormes barcos que van desapareciendo en todo el zócalo:
Allá es el lugar donde bogan nuestros sueños
y que no te sorprenda, peruano, pues esos sueños
se ven tripulados de esperanzas que se disipan en la brisa,
esos sueños se van, muchas veces, dejando sobre el Pacífico:
Viejas estampitas de santos y plegarias que arañan las lindes.
Sí… desgraciadamente,
se van lejos los sueños del Perú.
Hacia extraños puertos.
Hacia el extranjero.
¡Se van los sueños!
Y un canto sobrevive en los naufragios:
Es un “¡SOMOS LIBRES!”
siempre lejos,
a las afueras de una ciudad peruana.
DE: EXTRACTO DE UNA NOCHE CHASQUERA
SOLÍAMOS PERDERNOS
Solíamos perdernos siempre
entre luciérnagas psicópatas
que asesinaban las penumbras.
Como los cigarrillos sin filtro
que nos absorbía el aliento
era el ósculo de humo
que nos dibujaba la locura,
eran noches de coca-cola con pisco
o aguardiente sin limón
desembocando de tu ombligo...
Y huíamos sin saber lo que sentíamos
en esa estrella fugaz que se extinguía
en nuestros ojos...
La noche nos invitó a bailar
un día entre sus huesos hachís
y tú nunca volviste a ser humana.
Yo aún sigo cortándome las venas
en tu corazón cadáver.
POÉTICA:
No hay un sentido estricto y tecnico a la hora de que escribo, solo es una explosión de sentimientos, ideas, imagenes que van siendo transportados en lo que llaman versos
BIO/BIBLIO:
Tengo 25 años. Soy de un pueblo playero que está ubicado al norte de Talara, se llama LOS ORGANOS, alla vivi hasta los 16 años luego me fui a vivir a Trujillo. Actualmente vivo en Lima ya tengo un año por aca...
MENCIONADO POR:
Cedric Cáceres
MENCIONA A:
Jonathan Benavente

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