Séptima Epístola a Martín Adán


Mirar para mirarse

Iván ejerce como bohemio en un cuarto piso. Allí pinta y vive, vive y pinta. Es un artista que ha iniciado el camino de encontrarse sin recurrir al último grito posmoderno: Usar como inspiración una foto o hacer un lado el caballete. Iván necesita una modelo que le permita hacer suyo el gesto de un romántico. A imaginar entonces que de tanto en tanto, una mujer sube las escaleras que separan la calle y su taller, un recorrido en el que se topa con varios gatos. Y es que Iván no sólo se rodea de esas criaturas de las que Borges decía que no eran más silenciosas que los espejos y que Neruda identificaba como arrogantes vestigios de la noche. Sus animales consentidos suelen formar parte de sus creaciones. Los gatos sólo quieren ser gatos, como también decía Neruda, van y vienen entre lienzos, chisguetes y pinceles. No se oye un miau, a fin de cuentas esos gatos son gatos modelo.

¿Qué anima las variaciones sobre la presencia femenina en la pintura de Iván? ¿Qué sugieren esos personajes ensimismados a los que acompaña la vista de unos techos que apaciguan la mirada? El impulso erótico parece fundirse con una intensidad que hace preguntarse por el lugar hacia el que viajan las fantasías de Teresa, Magdalena, de la figura desnuda con mandarinas, o de aquella que no deja de soñar aunque se encuentre en plena vigilia. Las pinceladas de toque expresionista abren y cierran interrogantes que se escapan finalmente por una ventana. El artista plasma el fondo de sus lienzos desde su buhardilla en Pueblo Libre alcanzando a ver hasta Magdalena, un circuito poco habitual si como hasta hoy se insiste en asociar el arte al distrito de Barranco.

Lo que le haya costado a Iván comenzar a trabajar entre sueño y realidad lo sabe sólo él. Cabe desearle la constancia que se necesita para continuar su exploración. Si es a contracorriente de quienes se empeñan en apartarse de la pintura, no quiere decir que el artista vaya a vivir fuera del presente globalizado. Es un dato contemporáneo mirar el mundo sin doctrinas, guiado solamente por el afán de mirarse a uno mismo , ojalá, hacer mirar a los demás.


LICHI GARLAND
Periodista/Psicóloga
Agosto 2008

Texto de Miguel Ildefonso para la contraportada de “Séptima Epístola a Martín Adán”. Bizarro Ediciones, 2008.


El poeta Martín Adán decía: “La cosa real, si la pretendes,/ No es aprehenderla sino imaginarla./ Lo real no se le coge: se le sigue,/ Y para eso son el sueño y la palabra”.
Séptima Epístola a Martín Adán, opera prima de Iván Fernández-Dávila, es la crónica de un mundo al revés en donde la palabra es asediada por lo real, en donde el sueño y la imaginación son perseguidos por lo real. El poeta parte de un mundo en que Adán ha muerto, y no se trata solamente del autor de La mano desasida (y su mundo decadente pero aun con bellas iluminaciones) , sino del ser humano en general, como ente, como “lo creado”, como “humanidad”. En este nuevo mundo sin utopías, el poeta del siglo XXI tapiza sus ausencias “con núbiles torsos/ carentes de promesas” en “un lugar más allá el adiós/ y ninguna parte”. Es un mundo en que ya no hay tiempo para nuevas utopías, el futuro está aquí y ahora, disgregado; el poeta desenmascara las palabras que fueron antes ilusiones de prestidigitador. He ahí el porqué de la sinceridad y crudeza de versos como: “Dios está allí/ y a veces sólo está/ tomándose un trago/ a la vuelta de la esquina”. Poesía agonista que se inmola ante lo trascendente: “Qué demonio, qué ángel/ fue ese que mostró sus ojos/ hallándome merced/ de sus desplegadas alas sin piedad”. A pesar de eso el poeta, hermano y ya no padre (autoridad) de las otras criaturas, intenta entablar un diálogo: “Almost Blue/ Chet Baker,/ el gran Chet/ está bien muerto./ Cambio mis medallas/ por una botella de vino”. Y es que, aun en este apocalíptico sueño de lo real o la razón, cabe una esperanza; porque la poesía siempre será un acto de fe. Y eso significa renacimiento o resurrección latentes. Somos diálogo. La utopía es la esencia de la poesía.


Miguel Ildefonso, Agosto 2008

Martín Zúñiga

2 comentarios:

Anónimo dijo...

k chevere, pero y los poemas de este autor, no está en lista

Anónimo dijo...

Hola, dónde se pueden leer poemas del autor ??? Vivo fuera