Urbanotopia texto 2

Thalía Tumes

8/29/2010




























POEMAS:



Tus manos, son propias, como las de pocos. Muy aparte de ser musicales, tienen las rayitas de la palma perfectamente dibujadas y se puede armar tres rompecabezas al mismo tiempo.
Cacumen.

Tus ojos, la mirada pueril, impulso limitado, el miedo que se muda y se transporta al pasado del futuro lejano, sin horas ni minutos que sean superiores al segundo.
Un rey en la cima más baja.

Tu interior, es una algarabía rabiosa, con uñas diáfanas pero adversas. Se arma la riña entre adalid y soldados de chaquetas verdes; pero tu palabra es muda e inofensiva.
Estruendo silencioso.

Tu vida, melodía, unas cuerdas, estrellas trazadas, catorce lunas llenas. Un cielo bucólico, con meteoritos entre los arbustos donde brota el eco del recuerdo. No puedes olvidarlo y extrañas todos los días volver a ver a la estrella más brillante.
Verdad.



ZAGAL AZUL

Démosle rienda suelta a esta noche,
tan taciturna y solitaria
donde lo único que sosiega este doloroso trance,
es tu recuerdo, tu presencia,
esa presencia, no-presente,
pero sí, figurada, añorada.
Tus delgados labios, dulces,
la savia de mi cuerpo,
la ternura de tus abrazos,
mi refugio, mi escudo,
tu espada, tu sonrisa
tu macilento cuerpecito, puro
bosquejado en algún rincón de mi alma
para poderte sentir cuando y donde yo quiera,
tus implícitas palabras, perfectamente indómitas.

Ya no puedo fingir,
y quizá hasta, remediar la angustia ya causada
zagal azul, mientras ahora llueve en la ciudad
y tú caminas entre mis arenas,
yo estoy acá, escribiendo en el cielo de estrellas
estrellas, a las que estoy esperando
con mi llanto perfectamente ineludible,
zagal azul.



UTOPÍA

Si pudiera encontrar el cambino
O el árbol seco febrerino
Huellas de tus dedos en las arenas
Y estrellas faustas descansando
Sobre tu pecho de aquel hermoso catorce.

Créeme que me encerraría en tu andar, otra vez
Y del olvido serían mis desvelos
Y las máculas del tiempo que rojo fueron,
Y rojo siguen andando con espada y catorce negras armas
De un febrero tétrico
Con alevosía entre llanto
Temple en los suelos
Repetitivos monólogos
Y tres sorbos de vino blanco
Entre mis labios.



Alevosa Pelirroja

Sé que sientes el frío por tu espalda
Y temes no poder llevar la cruz en el pecho
Pues la conciencia te acobarda
Y no te permite tener ojos para ver
Ni manos para poder bruñir las piedras del camino.


Sabes que ya no hay más libras ni cielos estrellados
Pero aun así, buscas la manera de encontrarte con la paz y tu alma
Y sigues contando las hojas secas de otoño
Mientras a tu mente viajan los tristes recuerdos de tu perfidia,
Cuyos pies no te dejan dormir en las madrugadas.


Apócrifa artífice.
Lamentas haber fabricado tantos embustes
Tu predilección: la proeza trivial


Felona.
Finges hablar de un Dios, asesor de tus actos hueros
y desteñidos, como cada uno de tus cabellos.


Pelirroja
Propietaria del vacuo infinito
Pelirroja
Fiel discípula del libertinaje
Pelirroja
Ángel de cola negra y púas


Caminas por la ciudad,
Con la mirada acongojada
Te tropiezas por las gradillas
Persuadiéndote de que odias
Pero, ¿a qué le temes?
Sombría alma y sin aliento


Pelirroja,
Deja de repetir
Deja de mentir
Deja de pedir perdón

Compréndelo: No se puede amar sin saber qué es el amor, Pelirroja.



POÉTICA:

Poetica instrumental, suena a un solo de piano cuando quiero o a veces es una trompeta bulliciosa que grita pajarillos. En fin, es poesita de niña si quieres, pero muerde y rasga como cuerda de guitarra.



BIO/BIBLIO:

Nací el 27 de diciembre de 1992 en Cañete. Al acabar el colegio, postulé a dos universidades. Ingresé a una y seguí la carrera de Administración, la cual dejé al empezar el tercer ciclo cuando me di cuenta de que no era lo que realmente quería hacer por el resto de mis días. No ha pasado ni medio año desde ese entonces.
Escribir me apasiona.



MENCIONADO POR:

David del Águila Quevedo

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