Stefany Huaman Quilcca



























POEMAS:


1
No quiero entender el semáforo
si el rojo es la frutilla
el amarillo es, a veces, un maíz
y el verde es la alfalfa bailarina.

¿Cómo han hecho para guardar tanto en ese pequeño baúl?

No quiero entender el semáforo:
hay 8 lluvias rojas,
4 noches amarillas,
y 3 madres verdes.


4
No quiero entender las orejas de la gente que camina apurada
fumando el humo de los carros.
Hoy, un lorito gritaba en el árbol de una avenida
¡Se había perdido, el lorito!
Y sólo yo me paré y me quedé observando entre las ramas del árbol,
muy preocupada.
¡Avanza! Me dijo un hombre con terno color de rata y yo le dije:
Calla tu boca, que es lo único que te sirve, porque te has olvidado de escuchar y ver, hijo del diablo. Y escupí al suelo.

No quiero entender las orejas de estas gentes:
hay 5 riñones blancos,
hay 9 almas grises,
y 5 incendios blancos.


7
No quiero entender la luz.
Ni las guitarras mudas.
Porque yo quiero bailar y emocionarme
y gozar de todos los círculos.
No quiero entender las ventanas, el gesto lejano,
el abrazo escondido.
¿Para qué pues uno vive?
Yo me he dado cuenta, porque me detengo, inflo mi pecho y digo:
Estoy muy feliz de estar aquí.

No quiero entender las canciones quietas:
hay 4 huesos amarillos
y 7 víboras azules.


8
No quiero entender la mano fría de mi hermana
su poto frío también, como metal
poniendo caras tristes para comer centavos,
enseñándoles a sus hijos a romperse las rodillas de los pantalones
en la pista.

¿Cómo, hermana mía, has hecho que tus manos fuertes se conviertan en pescados moribundos?
¿Cómo les enseñas a tus hijos a ser ociosos como el asta de la bandera?

No quiero entender la mano de chuño de mi hermana ociosa:
hay 3 lanas verdes
y 4 gusanos azules.


9
No quiero entender mi boca que habla por todos nosotros, como si la perdiz nos hubiera cocido los labios con sus plumas gruesas,
porque sé que el corazón de cada uno burbujea, hierve y grita.
Pero bien sonsos, como el zorro ratero, nos hemos dejado cocer la boca.
Yo quiero que cada uno de nosotros se ría tan fuerte que no sólo rompa el hilo, sino que se rasguen sus cachetes y se abran sus bocas hasta las orejas.
Así nuestra voz será tan fuerte y tan hermosa, que le daremos la vuelta al mundo
y todos:
los semáforos, los trenes, las señoras de zapato de tambor, el señor con diarrea, nuestra hermana de poto frío, todos los hijos de todas las personas y yo, sujetados de las manos, volaremos.

No quiero entender mi boca tirana que por primera vez se abre de estas maneras:
hay 1 lagartija del color de la tierra
y 10 libélulas marrones.


10
Y sin embargo, lo entiendo todo.
Porque soy hija del maíz,
del cristal,
del halcón,
y sé tejer las nubes
y lavarlas para que llueva
y tengo el poder
y el corazón grande
y desde mi pecho, lo entiendo todo.
Le rezo al nuevo cristo
y vuelo.
Tengo el poder y la belleza del arco-iris
te puedo deformar, pero no quiero.
Yo sólo quiero que me escuches contando y llores asustándote de mi fuerza:
1
2
3
4
5
6
7
8
9
10.



BIO/BIBLIO:

Cusco, 1990.


Jorge Alejandro Vargas Prado

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