POEMAS:
TIEMPO AL MAR
Para Alejandra,
en el desierto de mi alma,
con su mano en mi mano.
Y SIN EMBARGO tú
con el ruido cómplice
en la luz amarilla del otoño
en tu idioma que es estación
mar y orilla detenida
bajo las hojas
en su oleaje
cerca de la tierra
abrazas mi memoria
como la niebla
igual que un ancla.
LA DECONSTRUCCIÓN DE LA FORMA
He visto estrangularse mi cadáver
en los alfileres amorfos de la distancia,
en las larvas de la muerte,
en la onda circular que me arrastra
al vacío letal de la nada.
ESTACIÓN DE ALBATROS
HACIA MI VOZ VOLASTE
como el crisantemo
desapacible
en el vientre de los navíos,
más allá de las hurganzas
a paso de ternura
inmóvil en la sangre
en la espiga herida
en la latitud de los torrentes
en el poniente cercenado
de las miradas que se ciegan.
En las sombras,
en las magras alas de las brumas
que encallaron en los parques,
en la primera sed de los oleajes
donde se desgastaron
los ojos del albatros,
exhalando el crepúsculo
donde parieron sus huellas
en las llamaradas del silencio.
Y cual mar que soy
en el vacío de mi propia tempestad
sobrevuelo el nublo del abismo
imposible y sin vértigo
en el eterno instante
de los regresos tardos,
en el espiral en las nebulosas
que irresoluble atraviesa
mi alma vestida de arena,
sal, cieno y extramar,
desde mi alto balcón
bajo cielos infinitos,
desde donde mis pies
se disfrazan de palomas
y vuelan a donde va el cansancio,
a donde se desenredan los vientos
y se rema hacia el olvido,
navegando en la noche
y el gemido,
donde la piedra cae
y donde nacen,
en la urgencia de la hoguera,
las aves de la tierra
y los tibios peces del cielo.
Hoy habito,
invisible
en los confines de la luz,
en la oscuridad del alba
sin dolor ni resistencia,
fulminado y encerrado en mi propio pecho
y silencioso vuelo
hacia la tierra,
donde mi corazón existe.
LUCES EN LA HERIDA
Heme aquí,
sobre el fragor de los pasos inadvertidos,
con rumbo equivocado
al manso lugar de la indetenible quietud,
como cuando se levanta la niebla
por sobre la gracia aérea
del pájaro solitario.
Sin más horizonte,
insaciable en la ausencia
con la vehemencia del viento.
Escondido.
Junto a las aguas quietas.
Diletante
como la sombra misma arrastrada por la llama.
Huérfano en mi pecho
como la arena profusa de la memoria,
sobre el andrajo.
Anclado en la distancia,
muy adentro,
donde la luz mengua
y se hace entrañas la estancia.
Creciendo en la nada
a punto de ser agua
y tierra sedienta,
orilla y raíz
y torrente enmudecido sobre el río
en la ventana de los caminos.
Iluminando el polvo,
en la secreta luz de la oscuridad
bajo el balcón de sombras
bajo el aire
en el ala negra del olvido.
Pedro Javier Olórtegui Huamaní (Ayacucho). Soy sombrío poseedor de una corazonada sin ritmo y retrospectivo hasta el límite de la indagación. Hice poco y de lo poco muchas veces nada. Aún mantengo el afecto y la curiosidad de las estufillas de invierno, aún persigo los delirios y a diario me suicido, todavía me emborracho, vivo y sé del olvido.
Richard Mendoza, Víctor Salazar, Carlos Tolentino Anticipana, Filonilo Catalina, Roy Dávatoc, Paul Valenzuela Trujillo
TIEMPO AL MAR
Para Alejandra,
en el desierto de mi alma,
con su mano en mi mano.
Y SIN EMBARGO tú
con el ruido cómplice
en la luz amarilla del otoño
en tu idioma que es estación
mar y orilla detenida
bajo las hojas
en su oleaje
cerca de la tierra
abrazas mi memoria
como la niebla
igual que un ancla.
LA DECONSTRUCCIÓN DE LA FORMA
He visto estrangularse mi cadáver
en los alfileres amorfos de la distancia,
en las larvas de la muerte,
en la onda circular que me arrastra
al vacío letal de la nada.
ESTACIÓN DE ALBATROS
HACIA MI VOZ VOLASTE
como el crisantemo
desapacible
en el vientre de los navíos,
más allá de las hurganzas
a paso de ternura
inmóvil en la sangre
en la espiga herida
en la latitud de los torrentes
en el poniente cercenado
de las miradas que se ciegan.
En las sombras,
en las magras alas de las brumas
que encallaron en los parques,
en la primera sed de los oleajes
donde se desgastaron
los ojos del albatros,
exhalando el crepúsculo
donde parieron sus huellas
en las llamaradas del silencio.
Y cual mar que soy
en el vacío de mi propia tempestad
sobrevuelo el nublo del abismo
imposible y sin vértigo
en el eterno instante
de los regresos tardos,
en el espiral en las nebulosas
que irresoluble atraviesa
mi alma vestida de arena,
sal, cieno y extramar,
desde mi alto balcón
bajo cielos infinitos,
desde donde mis pies
se disfrazan de palomas
y vuelan a donde va el cansancio,
a donde se desenredan los vientos
y se rema hacia el olvido,
navegando en la noche
y el gemido,
donde la piedra cae
y donde nacen,
en la urgencia de la hoguera,
las aves de la tierra
y los tibios peces del cielo.
Hoy habito,
invisible
en los confines de la luz,
en la oscuridad del alba
sin dolor ni resistencia,
fulminado y encerrado en mi propio pecho
y silencioso vuelo
hacia la tierra,
donde mi corazón existe.
LUCES EN LA HERIDA
Heme aquí,
sobre el fragor de los pasos inadvertidos,
con rumbo equivocado
al manso lugar de la indetenible quietud,
como cuando se levanta la niebla
por sobre la gracia aérea
del pájaro solitario.
Sin más horizonte,
insaciable en la ausencia
con la vehemencia del viento.
Escondido.
Junto a las aguas quietas.
Diletante
como la sombra misma arrastrada por la llama.
Huérfano en mi pecho
como la arena profusa de la memoria,
sobre el andrajo.
Anclado en la distancia,
muy adentro,
donde la luz mengua
y se hace entrañas la estancia.
Creciendo en la nada
a punto de ser agua
y tierra sedienta,
orilla y raíz
y torrente enmudecido sobre el río
en la ventana de los caminos.
Iluminando el polvo,
en la secreta luz de la oscuridad
bajo el balcón de sombras
bajo el aire
en el ala negra del olvido.
BIO/BIBLIO:
Pedro Javier Olórtegui Huamaní (Ayacucho). Soy sombrío poseedor de una corazonada sin ritmo y retrospectivo hasta el límite de la indagación. Hice poco y de lo poco muchas veces nada. Aún mantengo el afecto y la curiosidad de las estufillas de invierno, aún persigo los delirios y a diario me suicido, todavía me emborracho, vivo y sé del olvido.
MENCIONA A:
Richard Mendoza, Víctor Salazar, Carlos Tolentino Anticipana, Filonilo Catalina, Roy Dávatoc, Paul Valenzuela Trujillo

1 comentario:
que lindo usted es muy bueno la persona q este con usted sera un asuertuda q lastima q el resto no cora con la misma suerte muchos exitos Pedro
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