POEMAS
Devoción
He estado espiando tu marcha
tras tu talle, tras surcos esquinados,
tras bambalinas, donde nadie puede verte hoy.
Tus revólveres que disparan memorias,
tus balas cifradas de pasión,
tu número exacto en mi memoria precisa.
Abandonaste tus recuerdos en mi almohada,
dejaste espiándome sombras tuyas
como daguerrotipos de un pasado tan presente.
Nunca aprendí a sostener la verdad
de todas estas causas.
En mis pliegues de carne aprieta tu falta.
Nunca abandonaste la casa de este herrero
a quién convertiste en rey y te fuiste robándole
el escudo de sus armas.
En las horas sostenidas de valor,
aparto las sombras. Aprieto los ojos
y la noche amanece en los cansados pasos
del malecón Balta.
Dónde estarás, me pregunto.
Quizás te quedaste toda contenida
en mi unidad pulgar, en mi cama,
debajo de mis arcos, en el contiguo
de mis meditaciones. En mi devoción.
Agosto-2008
Estos días son como no estar en lugar alguno.
Como si algún otro fuera quién describe en letras
este sepulcro. Como si toda esta historia
se acumulara en la piel, los huesos, los usos
y la carne de alguna otra persona.
Estos días no están completos de ninguna hora.
Ni un sólo segundo aprieta el tamaño de sus tardes,
de respirar y de conjugar la sangre.
Son como la brisa frente al mar,
como el quejido de un hombre moribundo,
como un destello en el cielo,
como un constante breve que se agrupa desesperado
en el cadalso de la tierra
y en los muros del cuerpo y en los muros de los cuerpos.
Estos días doblan tristemente ante cada tono silbado
por mi metáfora, corazón. Y si ha de haber una sola tinta
en el folio de nuestro pacto de antagónicas culpas,
será esta la tarde que termine nuestra espera
y la espesa marea que fluye, como sangre.
Ven
Ven así, a par danza del pasado
marchando junto a tu política
la forma de la vida.
Ven junto a tu pie y tu mano
que recuerdan tanto de mi.
Ven así, a abrazar esta hora juntos
y rubricar el temor a los tamaños
en la sobreposición de líneas en mi reglón.
Ven a azogarte en mis nudos
e inventar aquello que no pudo ser
por todos sus costados.
Ven con tu nacimiento avisado
en el principio de la vida,
asistiendo al silencio de los golpes.
Ven con tus ojos que cierran un mejor mañana
para hacerme bien a la memoria.
Ven por así decir, cualquier cosa.
No hagas de todo mal
llenando hora en tu dialéctica
para hacer tiempo del silencio.
Hazme afortunado, ven.
Ven con tu color azul de los puentes,
con tu fondo oscuro de mar.
Venga tu verbo, tu alma, tu eternidad.
L.M.Q.A
Lejos de la capital aun estoy cerca.
Dos corazones me competen:
El de mi madre, culpable del castaño en su árbol,
y el de la mujer que me ama,
culpable de sentarse triste.
Me contaron las frases correctas de su iniciativa.
Con la ausencia de la primera palabra
arremeten buscando su tiro de ramaje blando.
Y sólo ante ellas
mis horas son de menor edad, mi talla de menor estatura,
mi pulso de mayor juramento, mi portafolio de mayor tamaño.
Arequipa diciembre 2007 / Lima Mayo 2010
Hoy te cierro
Esta noche siento que voy a tener
el sueño más violento de mi vida.
Entraste a mí,
pero de mí no vas a salir. Te voy a cerrar.
No voy a escribir por ti ni un sólo verso.
No voy a pelearme contigo
o mostrar los dientes de mis celos.
Por ti,
tantos años fui un molino oxidado.
Por ti,
cuanta luz he rechazado.
Voy a apretar los dientes tanto
que cuando vengas a reclamar
tu colchón de lima de huesos,
te irás con sangre en la boca.
Como en mi primer sueño.
Tú no puedes estar mal tanto tiempo.
El error, soy yo.
De mí se van las noches demasiado largas,
el rumor en mis ventanas,
el cáncer emocional,
de entre el pasto el trébol,
el café, el cigarro,
mi miedo, mi soledad absoluta. Oscura.
De mí se van todas las cosas
porque hoy te cierro
porque hoy te cierro
porque hoy te quiero y te odio y te cierro.
Bio/bibliografía:
Nací en Lima, Perú en 1985. Pasé por distintos colegios y estudié psicología en la PUCP. No leo mucha poesía, pero me gusta César Vallejo. Empecé a escribir como chiste, y ahora escribo porque es una forma de terapia que realmente me ayuda.


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