Danny E. Barrenechea León




POEMAS:

Serrania

Un sempiterno augurio va empujando

Una ruma espantosa de tardes

De pronto cómo es que los pasos no tan lejanos de mis padres

Tienen su panteón en mi morada


Un presuroso gargajo de amor

Recalcitrante angustia de precipitarse como la lluvia

Gargajo de amor entusiasta

Cruel vendedora ferial de fin del mundo


Bullanguero festín serrano

Buitres tan doctos

En servirse la tierra de todos

Servicio de lujo para cercenar la carne

El estropicio  el aguante el dolor el llanto el maldecir…

De los primeros hombres de barro


Sempiterno dolor. Confesemos al dios

Que anda por allí cayéndose

Aumentando caudales y propagando el fango

Que somos demasiados hijos de puta

Para morar lo ya inhabitable…





VII

“Probaré a ser otra persona, 
probaré a morir un poco y volveré”

De la canción Seronda del Dios Nacho Vegas


Soy la parte recortada de la foto

el hijo negado de la nada

el primero en arrojarse a la fosa común

y el último recluso esperando cualquier condena,

también sé que soy

la foto de una advertencia

la línea roja inclinada de la prohibición

el ingrediente de los efectos secundarios.

Soy–ténganlo por bien entendido–

Solo el tipo que paga la cuenta

el último beso al sapo

el bonus track de los reproches

la cólera de mis palabras

George en Galápagos enamorado

hereje no arrepentido en la hoguera

el casi de un sueño por cumplir

el casi casito de la suerte.


Pertenezco a la sonrisa de una venganza

con la certeza,

que soy la alegría de un crimen perfecto.

Sin dudar

que soy el saldo de una deuda.

Concluyo:

Que soy en abundancia,

lo que no se necesita en el mundo.





Extravío

Estallando las últimas líneas de la noche

Cogiendo con la punta de los dedos una caricia que apesta

Y desechándola al vacío de unas manos muertas

Una boca al borde de una trampa

Una tibia corazonada al borde de una cama

Una cama en la esquina de una boba canción

Podrán ser lo que la canción quiera que sea.


La delgada piel de mis pies se sumerge en el piso

Y la gruesa capa de mio cardio dolor/amor

Se desnudan antes de sentarme al costado de otra canción

La escarlata mirada de una herida que abraza

Como perro herido se ha ocultao en las sombras

Y extiendes un beso hacia mi boca

Como precario puente que divide nuestros versos en dos.

Con el sabor en la boca de nuestras bocas

Y el calor en la piel de nuestras pieles

Al alba

Aguardamos por fin una puerta abierta.






Ensayo de un baboso elogio


Pastor malévolo que mira torciendo las nubes hacia el rebaño

Coge un carmín y dibuja su siguiente paso en abril

Besa su batracio sobre el papel y todos aplaudieron con el


Rival que sobre andas  versas  precoz una eyaculación

Que  la cuadrilla lacta extasiada tan mediocre pulcritud 

Sobre lodo resbalamos todos…


Cuanta coronación surja, su mollera ahí siempre pretende colgar

Y dólar por dólar estoy soñando comprar

Una oferta aciaga para en la foto a su lado poder estar


Oh insufrible deidad de que pagana profecía creyó surgir

Si entre tanta algarabía y tanto dolor aquí también se engendra  poesía

Tanto antes de mí y por tanto mejor que usted


Cruel castigador de indiferencia pueril

Quejumbrosa labor de demencia senil

Cual farandulera intención la insulsez quiere  lucir


 Como infeliz condenado aquí nos ve danzar

Porque el tiempo cruel verdugo sabrá

Entender que bajo el espanto también el sol saldrá







Oración del beso muerto

Los oficios de nuestras bocas se han ahorcado esta tarde

Y un solsticio milenario se arrepiente en nuestra cama

De salir al mundo y escupirle un estómago vacío

De cortarme de hachazo el desprestigio de ser uno mismo

o de agonizar al costadito de mil gritos ahorcados.







El salto

Comparsas pasan festejando su cabeza mutilada

Y en tus pocos metros cuadrados intentas descubrir

El misterio de una ruina entusiasmada

Que si la vida es carmesí derretida en algún parquecito en el 2003

Que si el frio es una persona que lame tus pies

Que la comparsa no es comparsa

Quizás réquiem incansable por ese 2003.


Que pena

Anhelas derribar los días los años los hospitales

Los puntos cardinales puestos de cabeza

Las personas de sonrisa amplia y por caderas: un souvenir

Los hombres de chato delirio y desbocado ruido al vivir

Intentas huir poner un ladrillo en lugar de tu cara

Y un colchón entre la av perú y universitaria     en lugar del corazón

Coges una muerte de algunos años atrás

Y lo haces tuya

 la festejas

 la humillas

Le pones flores por la mañana

Y un poco de café

cuando lo que sobran son pesadillas

Y los cuervos rozan con sus patas el asfalto y el ruido te enloquece

Y los cuervos cagandose la hiel desde el tendedero

Observas como construyen una cruz con astillados huesos

Sumerges en alguna esperanza                                 que acuna febril tus senderos

La caída siempre interrumpida

Después: caer exhausto

 antes de huir: caer otra vez y por fin dar el salto.






Poema libre sobre la Libertad


Y esta mano,

Mano que titubea

En la ceniza o bajo el odio,

Mano que sufre

Pablo Guevara

11 y 50 am

Un martes cualquiera

Y lo entiendes así

Sin embargo el tlf es una paloma muerta en la chistera

Y un nido de alambres

 Sujeta sus entrañas a tu espalda

De desayuno un acto de fe

Y de aliento:


   1. El deseo de una casa sin moscas

   2. Enderezar el retrato de mamá

   3. Incendiar Lima


Solo para huir como huyen los segundos… en círculos

Inexorables:  sin permisos y  precisos como el universo

Hacia una ciudad al norte y dormir

entre hierbajos y la inmensa boca de un cielo

que no ensucia   no duele   ni apesta   a derroteros inglorius

donde dormir no sea un parpadeo

donde despertar no sea un castigo…

 12 y 30 pm

 otro martes cualquiera,

insensato

sigues aquí.







Responso de un dolor que se despierta muy temprano
(Tripulantes)


Con los ojos como dos cubos de hielo,

Ramón despierta cuando las manecillas del reloj hincan las cinco a eme

y un dolor eterno hinca su espalda.

El señor del pan siempre evade su puerta

y el té del desayuno sabe a agua empozada,

a tabaco con leontina.

Todo es duro, cuando se está cansado de escalar los años,

de seguir pintándose la cara con una mueca penitente.

Todo es ruin, cuando no hay mucho que escarbar en el monedero,

de seguir cambiando caridad con dulces de menta.

“Ya nadie se ríe cuando se es tan viejo para los chistes”, piensa.

Las bromas le duelen.

Los buses repletos le duelen.

El sol en su cabeza le duele.

El maquillaje cayéndose de su cara,

la nariz roja aplastada.

Las malas noticias secándose en la esquina, esas ya no le duelen.

Las manecillas hincan la una pe eme

y el dolor en la espalda hinca su estómago.

Todo es ruin cuando no hay mucho que escarbar en el monedero.

Hay un muchacho insolente que lo mira sin reparo.

¿Hay un plato de comida esperando en su bolsillo?

Con las manos llenas de nada / ausentes de todo,

ofrece una tregua a la tarde.

No hay tiempo para dudas.

La ciudad relame el sol con sus dunas.

Por aquí todo es más bonito,

pero la suerte escuálida

es otra cosa que hinca su fuerza.

“Aún hay dónde estallar”, piensa.

“Ya nadie se ríe…”, susurra en la otra esquina.

Y las ocho pe eme

da brincos en la bolsa vacía.

Regresar a casa es como viajar a la luna,

ya no vale la pena seguir escalando los años.

Con los ojos como dos cubos de hielo al sol,

Ramón duerme un dolor muy cansado.





I

Soy una estatua de carne

soleada con tonos macabros,

formado de azulejos de personas en retazos

que caminan, que ruedan,

que abren surcos en mi espalda.

Soy la última fruta en el árbol,

sombría, con señales de amargura.

La lluvia me esquiva, me corta la vida,

la ciudad se disuelve en su mugre

y yo sigo en el árbol;

quizás como una fruta,

quizás como una estatua de carne.

Soy un arcángel venido a menos,

un diosecillo buscando chamba

que pierde el tiempo en los bancos,

que regatea el almuerzo,

y despilfarra el sueldo

agitando las llamas de un beso muerto.







I

Mi casa está en medio del camino de las hormigas

atraviesan mi cuarto y se fuman mis cigarros

agujerean mis libros y le hacen cosquillas a mi pulmón.

Ayer, mamá dijo que se le perdieron las caricias del día

–Malditas hormigas–Pensé.

Geremías acusó con el llanto algo que le carcomía su sonrisa

al despertar.

–Malditas hormigas–Gritó mamá.

En mi casa por temporadas

los hombres mutan en islas

–No sé, qué llanto nos separa–medita mi hermana.

El otro día Geremías dijo el nombre de mamá

y drenó todo este océano de malas caras.

–¡Traigan la cámara!–dijo mi otra hermana,

y el bebé se echó a volar

cruzó el arco iris que mamá dibujaba en su rostro.

Mi casa queda en medio de un invierno.

la lluvia como patitas de rata llama a la puerta.

–Qué estaremos pagando–reclama papá.

Semanas atrás, mamá cayó enferma.

Las hormigas se llevaron todas sus caricias

–Quiero a mi abuela–parece decir Geremías.

Con su llanto otra vez nos movemos como islas.

En mi casa anidan las aves

con sus plumas Geremías se ha hecho mejores alas

y mamá por fin descansa de las hormigas.


–No estamos preparados para fantasmas –me dice papá–

y mamá ríe con alguna pirueta del niño.

–En tu casa los corazones se hacen fuertes–me han dicho

las hormigas.


Pero aún se siguen perdiendo mis cigarros

y son más escasas las caricias de mamá

–Vamos, tío–me dice Geremías –vamos–.

Y yo cansado me levanto y voy…

Mi casa queda en un rincón de muchos años.





BIOGRAFÍA:
Danny E. Barrenechea León . (Huaraz, 1984) A estudiado Literatura en la Universidad Federico Villarreal, perteneció al grupo de poesía y amigos Quo Vadis. También ha sido invitado al “Festival de Poesía de Lima” y “Festival de Poesía Cielo Abierto de Barranca”. En el 2012 a publicado “Naufragios”, su único poemario. En la actualidad ejerce la docencia.


MENCIONADO POR:
Antonio Chumbile

  MENCIONA A:
Ronald Gonzales, Sergio Ccencho Gallegos, Anibal Fausto Barragan y Julio Barco. 

Martín Zúñiga

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