POEMAS:
Serrania
Un sempiterno augurio
va empujando
Una ruma espantosa de
tardes
De pronto cómo es que
los pasos no tan lejanos de mis padres
Tienen su panteón en
mi morada
Un presuroso gargajo
de amor
Recalcitrante
angustia de precipitarse como la lluvia
Gargajo de amor
entusiasta
Cruel vendedora
ferial de fin del mundo
Bullanguero festín
serrano
Buitres tan doctos
En servirse la tierra
de todos
Servicio de lujo para
cercenar la carne
El estropicio el aguante el dolor el llanto el maldecir…
De los primeros
hombres de barro
Sempiterno dolor.
Confesemos al dios
Que anda por allí
cayéndose
Aumentando caudales y
propagando el fango
Que somos demasiados
hijos de puta
Para morar lo ya
inhabitable…
VII
“Probaré a ser otra
persona,
probaré a morir un
poco y volveré”
De la canción Seronda
del Dios Nacho Vegas
Soy la parte
recortada de la foto
el hijo negado de la
nada
el primero en
arrojarse a la fosa común
y el último recluso
esperando cualquier condena,
también sé que soy
la foto de una
advertencia
la línea roja
inclinada de la prohibición
el ingrediente de los
efectos secundarios.
Soy–ténganlo por bien
entendido–
Solo el tipo que paga
la cuenta
el último beso al
sapo
el bonus track de los
reproches
la cólera de mis
palabras
George en Galápagos
enamorado
hereje no arrepentido
en la hoguera
el casi de un sueño
por cumplir
el casi casito de la
suerte.
Pertenezco a la
sonrisa de una venganza
con la certeza,
que soy la alegría de
un crimen perfecto.
Sin dudar
que soy el saldo de
una deuda.
Concluyo:
Que soy en
abundancia,
lo que no se necesita
en el mundo.
Extravío
Estallando las
últimas líneas de la noche
Cogiendo con la punta
de los dedos una caricia que apesta
Y desechándola al
vacío de unas manos muertas
Una boca al borde de
una trampa
Una tibia corazonada
al borde de una cama
Una cama en la
esquina de una boba canción
Podrán ser lo que la
canción quiera que sea.
La delgada piel de
mis pies se sumerge en el piso
Y la gruesa capa de
mio cardio dolor/amor
Se desnudan antes de
sentarme al costado de otra canción
La escarlata mirada
de una herida que abraza
Como perro herido se
ha ocultao en las sombras
Y extiendes un beso
hacia mi boca
Como precario puente
que divide nuestros versos en dos.
Con el sabor en la
boca de nuestras bocas
Y el calor en la piel
de nuestras pieles
Al alba
Aguardamos por fin
una puerta abierta.
Ensayo de un baboso
elogio
Pastor malévolo que
mira torciendo las nubes hacia el rebaño
Coge un carmín y
dibuja su siguiente paso en abril
Besa su batracio
sobre el papel y todos aplaudieron con el
Rival que sobre
andas versas precoz una eyaculación
Que la cuadrilla lacta extasiada tan mediocre
pulcritud
Sobre lodo resbalamos
todos…
Cuanta coronación
surja, su mollera ahí siempre pretende colgar
Y dólar por dólar
estoy soñando comprar
Una oferta aciaga
para en la foto a su lado poder estar
Oh insufrible deidad
de que pagana profecía creyó surgir
Si entre tanta
algarabía y tanto dolor aquí también se engendra poesía
Tanto antes de mí y
por tanto mejor que usted
Cruel castigador de
indiferencia pueril
Quejumbrosa labor de
demencia senil
Cual farandulera
intención la insulsez quiere lucir
Como infeliz condenado aquí nos ve danzar
Porque el tiempo
cruel verdugo sabrá
Entender que bajo el
espanto también el sol saldrá
Oración del beso
muerto
Los oficios de
nuestras bocas se han ahorcado esta tarde
Y un solsticio
milenario se arrepiente en nuestra cama
De salir al mundo y
escupirle un estómago vacío
De cortarme de
hachazo el desprestigio de ser uno mismo
o de agonizar al
costadito de mil gritos ahorcados.
El salto
Comparsas pasan
festejando su cabeza mutilada
Y en tus pocos metros
cuadrados intentas descubrir
El misterio de una
ruina entusiasmada
Que si la vida es
carmesí derretida en algún parquecito en el 2003
Que si el frio es una
persona que lame tus pies
Que la comparsa no es
comparsa
Quizás réquiem
incansable por ese 2003.
Que pena
Anhelas derribar los
días los años los hospitales
Los puntos cardinales
puestos de cabeza
Las personas de
sonrisa amplia y por caderas: un souvenir
Los hombres de chato
delirio y desbocado ruido al vivir
Intentas huir poner
un ladrillo en lugar de tu cara
Y un colchón entre la
av perú y universitaria en lugar del
corazón
Coges una muerte de
algunos años atrás
Y lo haces tuya
la festejas
la humillas
Le pones flores por
la mañana
Y un poco de café
cuando lo que sobran
son pesadillas
Y los cuervos rozan
con sus patas el asfalto y el ruido te enloquece
Y los cuervos
cagandose la hiel desde el tendedero
Observas como
construyen una cruz con astillados huesos
Sumerges en alguna
esperanza
que acuna febril tus senderos
La caída siempre
interrumpida
Después: caer
exhausto
antes de huir: caer otra vez y por fin dar el
salto.
Poema libre sobre la
Libertad
Y esta mano,
Mano que titubea
En la ceniza o bajo
el odio,
Mano que sufre
Pablo Guevara
11 y 50 am
Un martes cualquiera
Y lo entiendes así
Sin embargo el tlf es
una paloma muerta en la chistera
Y un nido de alambres
Sujeta sus entrañas a tu espalda
De desayuno un acto
de fe
Y de aliento:
1. El deseo de una
casa sin moscas
2. Enderezar el
retrato de mamá
3. Incendiar Lima
Solo para huir como
huyen los segundos… en círculos
Inexorables: sin permisos y precisos como el universo
Hacia una ciudad al
norte y dormir
entre hierbajos y la
inmensa boca de un cielo
que no ensucia no duele
ni apesta a derroteros inglorius
donde dormir no sea
un parpadeo
donde despertar no
sea un castigo…
12 y 30 pm
otro martes cualquiera,
insensato
sigues aquí.
Responso de un dolor
que se despierta muy temprano
(Tripulantes)
Con los ojos como dos
cubos de hielo,
Ramón despierta
cuando las manecillas del reloj hincan las cinco a eme
y un dolor eterno
hinca su espalda.
El señor del pan
siempre evade su puerta
y el té del desayuno
sabe a agua empozada,
a tabaco con
leontina.
Todo es duro, cuando
se está cansado de escalar los años,
de seguir pintándose
la cara con una mueca penitente.
Todo es ruin, cuando
no hay mucho que escarbar en el monedero,
de seguir cambiando
caridad con dulces de menta.
“Ya nadie se ríe
cuando se es tan viejo para los chistes”, piensa.
Las bromas le duelen.
Los buses repletos le
duelen.
El sol en su cabeza
le duele.
El maquillaje
cayéndose de su cara,
la nariz roja
aplastada.
Las malas noticias
secándose en la esquina, esas ya no le duelen.
Las manecillas hincan
la una pe eme
y el dolor en la
espalda hinca su estómago.
Todo es ruin cuando
no hay mucho que escarbar en el monedero.
Hay un muchacho
insolente que lo mira sin reparo.
¿Hay un plato de
comida esperando en su bolsillo?
Con las manos llenas
de nada / ausentes de todo,
ofrece una tregua a
la tarde.
No hay tiempo para
dudas.
La ciudad relame el
sol con sus dunas.
Por aquí todo es más
bonito,
pero la suerte
escuálida
es otra cosa que
hinca su fuerza.
“Aún hay dónde
estallar”, piensa.
“Ya nadie se ríe…”,
susurra en la otra esquina.
Y las ocho pe eme
da brincos en la
bolsa vacía.
Regresar a casa es
como viajar a la luna,
ya no vale la pena
seguir escalando los años.
Con los ojos como dos
cubos de hielo al sol,
Ramón duerme un dolor
muy cansado.
I
Soy una estatua de
carne
soleada con tonos
macabros,
formado de azulejos
de personas en retazos
que caminan, que
ruedan,
que abren surcos en
mi espalda.
Soy la última fruta
en el árbol,
sombría, con señales
de amargura.
La lluvia me esquiva,
me corta la vida,
la ciudad se disuelve
en su mugre
y yo sigo en el
árbol;
quizás como una
fruta,
quizás como una
estatua de carne.
Soy un arcángel
venido a menos,
un diosecillo
buscando chamba
que pierde el tiempo
en los bancos,
que regatea el
almuerzo,
y despilfarra el
sueldo
agitando las llamas
de un beso muerto.
I
Mi casa está en medio
del camino de las hormigas
atraviesan mi cuarto
y se fuman mis cigarros
agujerean mis libros
y le hacen cosquillas a mi pulmón.
Ayer, mamá dijo que
se le perdieron las caricias del día
–Malditas
hormigas–Pensé.
Geremías acusó con el
llanto algo que le carcomía su sonrisa
al despertar.
–Malditas
hormigas–Gritó mamá.
En mi casa por
temporadas
los hombres mutan en
islas
–No sé, qué llanto
nos separa–medita mi hermana.
El otro día Geremías
dijo el nombre de mamá
y drenó todo este
océano de malas caras.
–¡Traigan la
cámara!–dijo mi otra hermana,
y el bebé se echó a
volar
cruzó el arco iris
que mamá dibujaba en su rostro.
Mi casa queda en
medio de un invierno.
la lluvia como
patitas de rata llama a la puerta.
–Qué estaremos
pagando–reclama papá.
Semanas atrás, mamá
cayó enferma.
Las hormigas se
llevaron todas sus caricias
–Quiero a mi
abuela–parece decir Geremías.
Con su llanto otra
vez nos movemos como islas.
En mi casa anidan las
aves
con sus plumas Geremías
se ha hecho mejores alas
y mamá por fin
descansa de las hormigas.
–No estamos
preparados para fantasmas –me dice papá–
y mamá ríe con alguna
pirueta del niño.
–En tu casa los
corazones se hacen fuertes–me han dicho
las hormigas.
Pero aún se siguen
perdiendo mis cigarros
y son más escasas las
caricias de mamá
–Vamos, tío–me dice
Geremías –vamos–.
Y yo cansado me
levanto y voy…
Mi casa queda en un
rincón de muchos años.
BIOGRAFÍA:
Danny E. Barrenechea
León . (Huaraz, 1984) A
estudiado Literatura en la Universidad Federico Villarreal, perteneció al grupo de poesía y
amigos Quo Vadis. También ha sido invitado al “Festival de Poesía de Lima” y “Festival de
Poesía Cielo Abierto de Barranca”. En el 2012 a publicado “Naufragios”, su
único poemario. En la actualidad ejerce la docencia.
MENCIONADO POR:
Antonio Chumbile
MENCIONA A:
Ronald Gonzales, Sergio Ccencho
Gallegos, Anibal Fausto Barragan y Julio Barco.


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