
POEMAS:
I
Es como si desde hace tiempo estuviera dispuesto a recibir delante de mi puerta
a toda esta humanidad fangosa, abrupta, brillantemente deformada
cuando apenas sé qué es dormir a solas
es sobre el conducto de mis sueños donde veo lo que me corresponde:
restos de días, remilgos de oscuridad, agujeros de noche
lluvia de silencios un beso a través
entonces vienes a mí en pedazos de ti mismo
indisoluble cabizbajo pero con miedo a mirarme
porque tus ojos están cocinados, abrumados, heridos para decir
lo que no se atreve tu boca
igual me abro y retozo junto a tus piezas que se multiplican y bullen mientras las acaricio
y me mojan como si fuera yo la sed
se esculpen con sus lenguas sus garras así de mutiladas
y se juntan y se vuelven abrir siguiendo mi tacto
sobre la mesa
In between
Las cosas empiezan como las personas:
en palabras que se acuerdan entre ellas,
que se pactan como mejores amigas cuando apenas se conocen, ellas se tienen porque sí aunque sea la primera vez que se pronuncien,
se emparientan y persiguen en sus verbos y sujetos,
aprehenden sobre cuerpos y metáforas, fundan lugares,
crecen como mala hierba, se multiplican y anochecen:
y es cuando aparecemos enrarecidos tomados de los labios.
Desde entonces, las personas terminan como los libros: apilados en un estante,
sin leerse ni adivinarse, con las hojas mohosas,
con la tierra perdida en cualquier intersticio,
abrumada,
con letras mezcladas en todos los idiomas,
con dedos encima de las caras,
con introitos y moralejas, con miles de epílogos:
mientras no se lean, todos muertos.
II
Hay algo de magia o brujería al lograr ocultar el legajo bajo la alfombra
y de inmediato se entrecierra la puerta, no,
no que era a la inversa dejar abierto todo de una vez el espejo el caño el tragaluz
para que fluya y se agote tal como lo habíamos calculado
pero todo sigue huyendo confundiéndose como inmovilidad tanta velocidad
que a nuestros ojos es quieta blanca espesa pero sucia
y en ese caos mis cabellos bullen como brújulas siguiendo a la par algo del norte
y del oeste enredándonos
Cuando mi yo era un niño enrarecido el aire que se bifurcaba en mi cabeza
dejando abierto el ojo que vive hacia el cielo
Esta es la hora de lo descomunal
de la hembra que se tuerce en la bruma de la madrugada dos veces el mismo estertor
Sin embargo ella es un tejido de gestos a la manera de las redes con cangrejos
porque esa es su forma en medio de la niebla
Es el tiempo del mar vertical
por primera vez adulto empinado hacia la única constelación
Pero por qué tanto aturdimiento si me despierto apenas
a penas me levanto
Cuando mi yo era niña:
Esta calle igual de húmeda como la noche del parto.
BIO/BIBLIO:
Mónica Delgado (Lima, 1977). Comunicadora social y crítico de cine en diversas publicaciones especializadas (Tren de Sombras, Ventana indiscreta y el blog www.paginasdeldiariodesatan.blogspot.com). No publica desde el año 1998, año de Electios, su primer poemario. Espera publicar en la brevedad posible. Ha publicado poemas sueltos en revistas literarias.
MENCIONADA POR:
Ljudevir Hlavnikov, Rubén Quiroz
MENCIONA A:
Rafael Espinosa, Rubén Quiroz, Ana María García
1 comentario:
Mónica
gracias por compartir tu don de las palabras.
Me cruce con él, una noche de olvido y me recordó la vida.
Araly EsK.
<°) )))><
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