POEMAS:
Agosto, 2003.
Yo nací
Al día tercero
Del cuarto mes
Del tercer año
De la década octava
De la novena centuria
De un segundo milenio
Después de alguien.
Yo no tuve estrella que me anunciara
(no me esperaban en casa)
Ni canciones de cuna a media noche
(yo nací con el sol brillante a medio camino).
A mi no me enseñaron carpintería
(fui siempre torpe de manos)
Ni me escucharon por centenas en plazas y campos
(aprendí a escribir por ello
creo)
Mis amigos nunca llegaron a doce
(fueron pocos en mi vida los verdaderos)
Y mis lágrimas jamás regaron un huerto.
Mi madre no me lloró al ver mi rostro sangrar
(era fuerte la señora!!!)
A mi nadie me secó el rostro
Ni me ayudaron a llevar mi pesada
(cuanto pesaba!!!).
Ninguna mujer lloró a mis pies desconsolada
(por lo menos nunca lo vi)
Y ningún hombre rico pagó mis funerales
(no frecuento aquellas personas).
Yo no resucité al tercer día
(ni al cuarto
ni al quinto)
Tampoco estoy sentado a la derecha de un ser importante
(ni a la izquierda siquiera).
Yo soy alguien que nació
Al día tercero
Del cuarto del mes
Del tercer año
De la década octava
De la novena centuria
De un segundo milenio
Después de alguien
Mucho más importante
Claro
No recuerdo quien con certeza.
No se equivoquen
(se los pido por favor)
Yo no soy aquel
Yo no soy perfecto
(ni mucho menos).
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(…), 2005.
Jugaba en aquellos tiempos con María,
María Magdalena era entonces mujer
de otros hombres,
y de nadie más.
María era también mi mujer,
la amamantaba cada domingo nuestro
y en los bordes de una tierra nueva,
la veía irse,
era María una promesa en ese instante,
una ultima caricia…
Treinta monedas.
Pero María, mi María,
era una mujer de cabellos hermosos,
ojos fijos de entrega,
pura como el viento…
Ella me amaba,
aún no era consagrado (d)ios por los hombres
pero ella me amaba;
lo supe el día que dejó todo,
hasta el último rayo de sol en la
puerta del infierno,
y me suspendió de sus labios
en un beso calmo, tierno.
Cuan dulce era María,
hoy la recuerdo vestida de blanco,
guiando a otros hombres al cielo.
Cuan hermosa era María,
María Magdalena de los domingos nuestros,
María Magdalena vestida de blanco,
María Magdalena que ya no es mía,
María Magdalena, mi María.
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(…), 2005.
que nos vamos a morir al río
que se nos cae el cielo en la cabeza
que me duele
que sangro y no llego al río (por más que intente)
que en el cielo habitan hombrecitos verdes y me odian
que me quieren y lo ocultan bajo el abrigo
que me matan y no les dejo
que me duele la aspirina en los pulmones
que soy otro y no me di cuenta
que se me hace tarde y no llego al río
que no esperan
que me caigo
que me caigo y me levanto
que me vuelvo a caer
que me levantan y eres tu (y soy yo)
que te extraño
que te olvide
que no puedo
que me dejas con la boca llena (y no de respuestas)
que hora es?
que no llego
que me dejan
que nos vamos a morir al río (y sa1e a cuenta)
que no me esperan
que se fueron todos (todos los poetas)
que se mataron
que se murieron
que me dejaron y me engordó la triste pena
que me mato
que mato y no es el río…
si no la pena.
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(…), 2006.
Zeta.
Te colocas en la mirada
una ternura que no soporto,
acto seguido,
una serie de motivos prolijamente presentados,
como colores de una estación lejana,
me abordan a la mala
y trazan avenidas en mi rostro.
Reconozco haberte callado tanto en la misma frase,
y tuvieron me que llamar,
gritando desde otro día
mi nombre, para despertarme y tomar el desayuno en la cama.
Reconozco también,
vestir con el traje gris que arrojaste del estante,
a las ganas y el alma que me sobraron.
Y no,
no es que se haga tarde,
pero de la noche no me queda ni los sueños.
No es que te detenga,
Pero los viernes suelen ser
de malos presagios…
y recuerda,
la aventura la dejamos a la puerta del café.
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Diciembre 2006
Como la eternidad
esa falta de motivos para morir
el camino se nos recuesta sobre la frente.
Es que anduve en la búsqueda estéril
de los pasos que perdimos
y cual niños jugando entre la maleza de un jardín
la razón de los días grises
se presentó ante el parabrisas de un corazón
por demás golpeado.
Pero esta boca mía pide un receso
a los mediodía que me vienen de golpe
uno tras otro sin descanso
y vos
en esa calma que te incompleta
tomaste la sal de mis bolsillos.
Como a la eternidad
ahora comprendo al silencio
y su mano inflexible sobre mis labios.
POÉTICA:
Joaquín y Fito susurraron a mi oído: “Llueve sobre mojado”, y este corazón mío quiso latir, estos ojos míos ver unos ojos de portarretrato, y esta mano mía, escribir.
BIO/BIBLIO:
Nací en Lima, ya que escrito estaba, el 3 abril de 1983. Escribo porque me sangre el alma, dicen, desde alguna otra vida. Junto a David Dávila y Eric Villalobos, soy parte de “Manto Gris. Circulo Literario, o algo así”.Resido en Argentina desde Noviembre del 2006. Me encanta la lluvia, la neblina, fumar, tomar un café en el “Zeta” con mis hermanos del “Manto...”(aunque ahora no puedo), escribir echado sobre mi cama o donde caiga, leer los horóscopos en los diarios, juntar los boletos del colectivo, caminar los sábados a la noche por Buenos Aires, viajar de regreso en Subte, buscar la soledad y que ella no me encuentre.
MENCIONADO POR:
Tomas Carlos Barriga
MENCIONA A:
David Dávila
3 comentarios:
Excelente. Me gustó el preludio.
me encuentro en Lima, recordando, un dia de madrugada,,, 2 y TREINTA dicta mi reloj,, buscando al amigo que se fue, al amigo perdido...
Y en vez... encontré esta maravillosa poesía que... de una persona como yo, ama a Lima a las 12m de dias nublados en el centro.
gracias por permitirme leer!
sigue escribiendo! ( y sobre todo, Publicando!)
q... talento como este, no debe ser desperdiciado...
nunca dejes de escribir me hiciste sentir el dulce amargo de mi interpretación la risa y la ironía de mi, pareciera que esa fuera yo . amo tu lapiz que se desliza en el papel para hacerle el amor.
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