Miguel Angel Rodríguez Sosa




POEMAS:


Voy a ir
(Ejercicio con escenografía)

Con la fuerza de un estruendo silente, grito callado
de una multitud que ruge en el vacío, voy a ir.
Alterado como las llamas azules de una pintura de Van Gogh,
como los pétalos violentos y amarillos que saltan al espacio desde el plano falaz de sus girasoles, voy a ir.
Bruno, abanto y sin embargo enhiesto
como la más frugal escultura de Giacometti, voy a ir.

Aunque deje en el camino el alma de mi cuerpo,
aunque cesen los latidos de mi corazón en el trayecto,
aunque me sienta como un chorro de pintura arrojado
por Pollock sobre la tela, amor mío, voy a ir.

Todo será nada si no voy, ¿entiendes? Voy a ir.
Dime que no vaya, atrévete.
Menciona, para mejor juicio, las virtudes de la espera.
Alaba el manto tantas veces rehecho de Penélope, la teja de Job, tanta paciencia.

Dime, si puedes, que no quieres verme.
Pero si no es así —Humphrey, tú me comprendes-- atiende: voy a ir.
Apareceré arrastrando mi vieja mochila y en el lobby del hotel
sonará en sordina el coro de los emigrantes, de la Tannhauser, para recibirme. Voy a ir.
Y luego hundiré el rostro cansado en tus cabellos,
te abrazaré con fuerza y lloraré muy quedo sobre tu cuello,
porque, como dije, voy a ir.

***

XXIV
(Cada mañana eres)

Trigal como el barro de Luya la piel del nacimiento de tu pecho. La tengo ante los ojos cada mañana.
Tu cuello, cáliz grial guardado por cascada de guedejas sutiles, amanece siempre ruboroso ¿Por qué?
La faz interna de tus brazos guarda tesituras envidia de todo pétalo de rosa.
Adolescentes caracolas de tritones son tus orejas.
En tu nuca destellan pequeños rizos cobrizos, sensitivos, electrizados.
Sobre tus mejillas tenue carmín y claveles pálidos se reparten armoniosos.
A manzanas verdes huele tu aliento cuando despiertas. Hay que sentirlo.
Y aromas complejos, a uvas doradas, cacao, mirra y canela, tiene tu cuerpo.

***

Invocación
(Soneto desde un bolero, irremediablemente cursi)

Escúchame: me embriaga hoy un recuerdo ardiente de pasión
De noches do hemos sido tanto loco frenesí como estupor
De días sin ti y sin sentido; envés mortal, congoja y desamor
Óyeme pues gritar mi entrega a ti sin reserva ni exclusión

Quiéreme: acoge los latidos agitados de este corazón
Bésame, haz que brote sangre de mis labios, con fervor
Tómame, desata la tormenta de tu abrazo sin pudor
Y júrame que mi temor por ti carece siempre de razón

No es racional, lo sé, que así te invoque
Que admitas sin más en tu día solaz tan grave cuita
Pero no sé que otra cosa hacer con tal desboque

Me tienes, dulce amor, en libertad encarcelado
Transpuesto al espacio virtual de la canción que es nuestra
En mente y alma mohino y aún así feliz, embelesado

***

Amanecer en Santiago

El viento sopla como látigo cortante y azota mi rostro, sin embargo no me hiere; lo siento como una caricia halagadora.

Al frente emergen los Andes cuyas siluetas aún no definidas traen a mi imaginación las figuras más voluptuosas y sensuales, y de un momento a otro emergen como llamaradas de su vientre los naranjas, los amarillos y los lilas; combinación de colores que exalta más mi alma, que aún conserva la sensación de tu piel y tus caricias, transportándome a un mundo donde solo caben las sensaciones placenteras.

Vienen a mi mente los recuerdos de los minutos, horas y tres días a tu lado, y a pesar de haber sentido frustración por la ilusión de la casa perdida, la inmensidad de nuestro amor y el estar juntos lo ha superado con creces.

Recordaba algunas de tus angustias e incertidumbres, pero espero que ahora tengas la profunda convicción que mi corazón solo puede latir al lado tuyo, porque si no perdería el ritmo necesario.

Estarás convencido también que necesito sentir tu piel pegada a la mía, el roce y la humedad de tus labios, tus brazos rodeándome como hiedra que me posea con intensidad profunda; tus palabras, tu ternura, tu sensibilidad, tu pasión, tu sabiduría para seguir viviendo esta felicidad que tanto he anhelado.

Estoy leyendo versa impropia y me transporto hacia a ti, te estoy sintiendo, mi vida, te estoy amando más cada día.

Pilar (octubre 2005)



BIO/BIBLIO:

Soy un sociólogo peruano (Arequipa) de 54 años que nunca antes había escrito poesía. Pero hace casi dos años me enamoré de una dama con hermosos ojos verdes y comencé a escribir pensando en ella como única lectora, cuando viajó a realizar un postgrado en Santiago de Chile.
Soy autor de libros en otros temas, ajenos a las artes. En la web hay un libro mío sobre cuestiones militares del Perú, algunos trabajos sobre epistemología y sobre administración; y tengo unos siete u ocho libros de temas de investigación científica.

Martín Zúñiga

1 comentario:

flor de maria pachari dijo...

bueno yo mas bien soy uan joven qque desde pequeña le interso las artes , mas las letras , auqnue pçlo hacia demmaiado light pues ahora he madurado literariamente , auqn aun soy aprendiz y pues me parece buenoe blog , yo tengo un propio d epoesia , pero haber si me pueden toamr en cuenta para el suyo , esta muy bueno eh , felicitaciones por apoyar el arte