
POEMAS:
3
Enlutados van mis pasos
Sobre el camino agreste y árido.
Mi silencio amplio e interminable
Es parecido al silencio de la luna.
Tras el exilio de las palabras inalcanzables
Estas rondan
Sobre la marea ancha y extensa
Y encallan presurosas
En la soledad de las islas.
Es así la armonía de mi lenguaje
Mi lengua muerta y desterrada.
Así va la canción indomable
La partitura de una sinfonía afligida
Y enterrada.
4
Con los brazos abiertos
Aguardo tu abrazo.
Aguardo tu cuerpo inmóvil
Tras la grieta de mi soledad.
Aguardo con anhelo
Tu figura imperceptible.
La infinita alegría
Encarnada por tu sonrisa.
Siento el calor de tus manos
Rozando mi lomo de bestia indócil.
Siento en mi hogar el fervor de tu pecho.
Callado y con descomunal ansiedad
Contemplo el sosiego de tu cuerpo inmóvil.
5
Ara
Ella
Me siente mal
Destrozado.
Sus cerraduras
Son angostas,
El mar es poblado.
Se oculta y ensombrece
Con sus extremidades tenues
A mi inerme lado.
Los estragos anochecen
Como sueños de naufrago.
Los estragos
Como sueños de naufrago.
Sus pupilas rozan
Como cortinas en niebla,
Materializa la aurora
Me ama en su letargo.
Su rostro pálido rosado
Sentimiento menos humano.
Hija de hambrientos
Como gemidos y llantos.
Me ama entre sombras
En una delgada
Línea de escoba…
Se esconde su beso
En mi memoria.
1 de junio del 2002
6
Cascabel ebrio
Henchido de placer.
La caravana de mi pasión
Enaltece con sus galopes
Lo ensombrecido de mis penurias.
Cascabel prohibido
Nido de gigantes trotamundos
De corazones bestiales
Incapaces y pueriles
De un mar con inmensas tempestades
Tsunamis rojos...
Y de color azul petróleo
Sus vagas aflicciones.
7
Tengo en esta noche pavor
De ser yo el del espejo
Y sentir a la muerte mirar mi vida.
Tengo frío, el viento helado
Desgarra mi piel como si abriera
El cuero de una fruta podrida.
Posee mi corazón el miedo
De aquel que siente que en su vida
Va perdiendo algo que estima.
Caigo en el dolor profundo
Como un cuerpo rodando
Por una escalera amplia y sombría.
Mi cabeza se inclina y cae, como un girasol
En la noche, con los cabellos dorados
Decaídos y la mirada perdida.
Tengo miedo, de todos, de mí. De ver mis manos
Dibujando tumbas sobre la tierra negra y estéril
De un papel plomo como ceniza.
En un desierto de crepúsculos azules
Tengo un dolor, una pena húmeda
Llena de lágrimas y heridas.
Mi cuerpo tieso como la madera reseca
Se comienza a desquebrajar por el carcomer
De unos besos, de unas caricias íntimas.
Siento abrirse como un ojo el suelo húmedo
Y como las raíces terrenales me recluyen
Hacia sus grietas recónditas y hundidas.
De mi boca nació un ruin gemido
Y en mis labios, sepulcros de besos
Derramados como lágrimas infinitas.
Me trague mis tristes versos
Y desde lo hondo de mis entrañas
Brotaron mariposas negras furtivas.
Tuve en esta noche pavor
De ser yo de nuevo… el del espejo
Y sentir la muerte, besar mi vida.
POÉTICA:
Escribo para evitar el dolor que llevo dentro, para disminuir la angustia de vivir, el tormento de ser cada día doloroso, de encontrar siempre en los rostros desconocidos una amargura y ver en los conocidos tristeza. Escribo por las mismas razones que escribe mi colega Luis Guillermo Hernández Camarero, “escribo pues es lo único que contesta que hace que sufra menos.”
BIO/BIBLIO:
Victor Luis Henrriquez Tenorio (1988). Novel poeta limeño. Asiduo lector de la lírica francesa contemporánea y de la lírica hispanoamericana moderna. Tiene en proceso su libro “El Constelado Abismo”
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