POEMAS:
ENLUTADOS
FRAGMENTOS
Prorrogar
mi muerte, no tiene sentido
es aquí,
donde me ato
de
cadenas al tiempo.
¿Acaso,
cambiaría en el gesto ...
O la
última consonante de mi nombre ?.
Ni el
mismo adiós, ha de sonar más fuerte
que pueda
reproducir, otro llanto plañidero.
Y sí
acaso un cisne se posara sobre mi capa,
decidle
que ya me fui,
que ya no
balanceo de un hilo, que juegue mi historia.
Es aquí,
donde me deshago en definitiva
de
estampa,
de mirar
a hurtadillas,
de los
sueños en desuso,
de
pisadas en desorden
a algún
lugar, a ordenarlo todo
tal cual
lo planeado.
Aquí
vierto el cansado trajín
sobre mi
muda espalda
sin
cantos de media noche
ni el
humo del cigarro sobre mi copa de vino.
Bajo los
espasmos incoherentes
de esta
lucidez, donde escribo
sin
lazos, sin fronteras,
sólo, a
rienda suelta bajo los confines de este abismo
sin
tiempo de llegada ni reserva de habitación
a la que
estuve acostumbrado.
Pálido de
golpe y de golpe sin presagio
donde no
dejo riquezas sobre mis espinas
acaso sí,
enlutados
fragmentos.
ADIÓS A ESCONDIDAS
Llegada
la hora, del cruce de manos sobre mi pecho
no quiero
cerrar los ojos, bajo algún atardecer
raspando
el sol, y orillado entre los riscos.
Para
luego asomar, intermitentemente
como
quien va o no va
sin
jolgorio sus pasos beduinos
de
crepúsculo en crepúsculo.
Con veces
de ser o no ser,
antagonista
y protagónico,
zigzagueante,
parco, lerdo,
impropio
de mi,
anclado
en mis curvas
sin
cerrar el círculo,
ni tus
piernas en mis espaldas.
Descalzonado
y aporreado, de limbo en limbo
como no
llegando a tí,
y no ser
el primero, ni el final de tu texto.
Sólo un
sexto, que no cierra tu semana santa,
mientras
un judas, devora mi última cena.
Caeré un
día, como cae el tiempo sobre mi
y no
quiero un jueves, temeroso en el estribo
que no ha
de cabalgar mi sepultura.
Esperare,
como lo
hacen los amantes
danzando
entre páginas azules
sin
abordar el viernes,
que carga
el dolor de Vallejo.
Ha de ser
un sábado, por la noche
nebuloso
y de bohemia
mientras
el resto se divierte
y poder
irme, por la puerta trasera.
A
escondidas,
con
pasitos de ballet,
de
puntitas,
sin giros
alternos.
Y
soltaré, al filo de la noche
con el
rostro cubierto, a este loco suicida
a saltar
de este sueño, donde nadie lo llama.
A cruzar
los semáforos
hasta
perder el sentido,
hasta que
caiga su luz,
como caen
sus sueños
cuando se
le niegan tus ojos.
Moribundo,
como un
soldado en retiro
que busca
el filo de la noche
para
piedra de sepulcro, en su última morada.
Sera una
noche incierta
donde
nada, nada me pertenezca
ni el
poema, que escribí para tí,
ni la
tilde con que acentúo mi corazón.
Vientral
y uterina
sin el
apuro de engendrarlo todo
que se
pueda preñar
y
devolverme, en un próximo parto.
De
sombras afiladas, que puedan dar fe,
de mi
sensual divorcio con el mundo.
Sin
nadie,
sin nadie
que pida la palabra
o calle
para siempre.
AUSENCIA
Tu
ausencia me mira
con ojos
de fuego
desde
todos los rincones
donde te
has ido quedando.
Dolida,
callada,
dormida e
imperceptible a otros ojos
en tanto
yo,
puedo ver
tu imagen
(dulce
consuelo a la melancolía )
dibujando
los silencios
a las
ansias de mis ojos.
Oigo tu
voz, elevarse como el verso,
el
susurro y el detalle
cuando
callas
para
luego izar los hombros
con ese
mohín perverso, que ahora extraño.
En este
silencio acústico
que ha
congelado tu sonrisa
como
queriendo castigarme.
Ahora
tengo que soñar tu risa,
ahora
tengo que soñar ternura,
ahora
tengo que soñarte toda.
Soñarte
niña,
soñarte
mujer,
soñarte
... amor.
La misma
mesa,
las tazas
del café,
también
han callado.
Parecen
mostrarme filosos cuchillos
diciéndome:
...
¡CRETINO!...
No te sientes ante mi.
Y hasta
el mismo gato
maúlla
tristezas.
A menudo
te recuerdo
en mis
días ausentes
ocultos
bajo las faldas de alguna tarde.
En mis
noches solas,
sin
aromas de café,
cortadas,
sin adioses
en
agitadas manos, ni besos volados.
Mientras
caminas
eterna y
ausente, llevando tus pasos.
Dulce,
tierna, callada
flotando
en el silencio
en cada
palabra,
en cada
sonrisa,
en cada
lágrima.
Encendida
en la nostalgia
de algún
rostro.
Trigal
que te quedaste
en el pan
de mis suspiros
durmiendo
en los espacios
que me
hablan de ti,
que me
huelen a ti,
que me
piensan en ti,
en esta
soledad,
que hoy,
se abraza a tu ausencia
mientras
la lluvia
enjuaga
tus caricias.
CEGUERA
Ni
siquiera notas, que vengo cargado
cuando me
das la espalda
y me
quintas el verso.
Y yo
desciendo
desde el
corazón hasta el alma
sin
ninguna plegaria armada
para
empezar esta oración.
Para que
el sujeto mío,
no hable
mal de tu predicado
aunque me
pierda,
en una
sintaxis hepática
al ver
como muerdes
con
cólera tus antojos, de hembra en celo
y no me
muerdes a mi
cuando
muerdes mis labios.
Y yo
entro, con el celo bajo la corbata
sin
levantar la curiosidad
en las
yemas de tus ojos.
Mientras
sigo lavando la espalda
del busto
en la mentira
hasta que
no escriba
tu nombre
en las paredes
con esta
mano, que lleva al defecto
por donde
acaba mi palabra
que se
pierde
en el
plural, de tus tacones.
DESPUÉS DE TODO
¿Y
después de todo
qué
somos, al final de la vida ...
Detrás
del pomo de la puerta
que como
una bóveda, a todos nos acoge ?...
Sólo el
calmado impulso de un halo vencido
negado a
la salida del crepúsculo,
perdido
en la ligera línea, al dibujo de las sombras,
escapado
del peso y del volumen.
Detrás de
la luz,
qué
encendemos para visualizarnos
en esta
oscuridad madre
que
tan-poco nos ilumina.
Detrás de
la voz,
detrás de
este coro que grita y se exhala
como un
vaho, queriendo impregnarlo todo,
tratando
de empotrar el día, en un instante.
Y sólo
somos, una piedra angular, buscando forma,
una
minúscula particular en el inmenso infinito,
en el
enigmático carrusel, de este sueño,
de esta
orfandad, que nos lleva
a seguir
haciendo sumas y restas
y
postergar el resultado.
Mientras
seguimos otoñando,
hacía el
silencio eterno
para
irnos entre acordes y desbalances
como
quien va, hacía los siglos
espoleando
las sendas del olvido,
como un
suspiro,
como un
rayar de aurora,
como un
viento helado
qué ya,
no abriga la metamorfosis.
Solo
polvo y cenizas
de un
ocaso que asomo, en un sueño de vida.
Donde la
soberbia
sin un
espejo para medir sus culpas
ya no es
tan fuerte como antes.
Impresentable
en el banquillo
sin voz,
para un
alegato de defensa
en un
juicio inapelable.
Con un
silencio puro
e
inocente
como un
lobo, que funge de oveja
haciendo
puños el culito
tratando
de esconder la cola.
Incautos
e inconsolables viajeros
con el
itinerario vencido
excomulgados
de penas,
postulantes
y elegidos
a cara o
cruz
en la
oquedad del tiempo
que como
un gran remolino
se traga
hasta el recuerdo
que
queda,
balbuceando
entre sus fauces.
Como este
balbuceo mio,
que ya no
etiqueta ni mi sombra.
Porque
después de todo
y al
final de todo
como una
broma de mal gusto
no somos
nada,
después
de tanto, verso gastado.
EL ESCRIBIDOR
En este
grito, que se escarcha en sus cenizas,
en esta
agitación, sin maquillaje ante el espejo,
en este
cuerpo pálido, que se agrede en sus pezuñas,
que se
busca y se arquea, ebrio en sus diciembres,
se carga
este cimarrón, bajo las rampas de la vida.
Como un
cadáver, para hacerse la autopsia
y ver
entre lo borroso
sí
todavía le quedan, algunos retazos de ingenio
que
puedan ver, más allá de su esencia
y saber,
lo que no ha tenido.
Mientras
la mala hierba, crece sobre sus escombros
él sueña,
con los caballeros de la mesa redonda.
Con esa
etnia, con esa cofradía
que de
tiempo en tiempo, arde en las venas del mundo
colapsando
de vida, para vivir de muerte.
Como sí
fuese un pretexto el extraviarse
para
lanzarnos sus hojas, desde la otra puerta.
- Anótese
aquí, con letras en rojo, para que suene la alarma -
Y no le
den un like,
a la
llegada de un bardo
que con
el auspicio de la calle
y en
bares de mala muerte
se
graduó, de escribidor
proclamando
la independencia de su lengua.
Porque no
escribo ni de antojo ni a destajo,
ni me
pagan horas extras.
Porque
noche a noche rebusco
en el
saco de desechos orgánicos
como sí
fuese mi caja de pándora.
Que froto
y froto
mientras
el genio vacaciona
en las
playas de cancún.
Y no me
emborracho en este cáliz
donde
bebo, las horas de mi muerte.
Y miro a
través de mis noches
como me
agrieto, sumergido en mis canas
y en esta
frente que se desordena,
mientras
camino, subterráneo y lento
sin miedo
al cansancio ni al derrumbe.
Porque
aquí, náufrago, aquí salvo el alma
y aquí,
me da la locura.
Mientras
el mundo rueda y rueda
yo,
trocho mi camino,
con el
viento que me sopla
hacía
algún árbol sin dueño.
Con las manos trepadas al mundo,
en
este delirium tremens,
condenado
a seguir escribiendo
por
cadena perpetua,
en
este peregrinaje, de chasqui vallejiano.
Proclamado
como "ESCRIBIDOR."
Él
mal llamado, él mal pagado,
él
mal seriado, él de todos los males,
incluyendo
el ébola.
Y
sí tuviera que rescatar, algo de mi,
hablaría,
de la pureza de la hostia
en
la lengua de mi madre,
o
de la suerte, de no encontrar todavía
la
soga para colgarme.
Por
eso me enjuago
y
me santiguo en mi verbo
para
morir, como en un pico, de botella.
BIOGRAFÍA:
José Boris Arrunategui Fernández. Chiclayo (Departamento. Lambayeque) 195 ?...Escribe desde la adolescencia. Escribidor y Declamador autodidacta. Estudio novel en la calle. Recién el 2007, da a conocer sus escritos en recitales. No se considera poeta, aunque sus escritos reflejen lo contrario. Prefiere que lo consideren un simple Escribidor. Es cofundador de la Comunidad Poesía en el Sur. Textos suyos han sido publicados en : Antología Poética de Miraflores ( 2008 ), Comunidad Poesía en el Sur-Muestra Poética de Lima Sur ( 2009 ), Pohemia Lux ( 2010 ), Antología de Enero en la Palabra 2014 (Festival de Poesía del sur Andino ). Actualmente prepara un libro de antología, de sus escritos. Que debe de estar saliendo antes junio de este año.
Mirtha Pecho
MENCIONA A:
Virginia Benavides .

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