Pedro Granados



















POEMAS:


DOMINICANíSIMOS

UNO
El sudor
le gana al poema.
La alcantarilla
a mi voz.
Una irregularidad, apenas.
Un terrón de azúcar desconcertado
ante tantísimo eco.
Así el niño que vende,
y la muchacha que compro
ni con palabras
ni con besos.
Poesía de cara a la desconcertante
habilidad de unas serranas
de uñas multicolores
y engominados labios.
El sudor
puede más que la sed.
Porque aquél es secreto y el anhelo
sólo puede mover montañas.
Poco a poco
corto trocitos
que añado a mi licuadora.
A la noche de Santo Domingo
es preciso palanquearla con un fierro
antes de asirla y cortarla bien.
Noche densa y aceitosa que resbala
-como por un embudo-
hacia las nalgas de mi ocasional muchacha.
Muchísimo más negras que su propia cara.


DOS
Una muchacha negra
va uniendo los cabos
de lo desconocido.
En veinte uñas
-y conectado a ella-
yo más bien soy su instrumento.
Una bocina por donde escapa
un nudo de ruidos
monocordes y muy antiguos.


TRES
La noche no depende de ti.
Esta noche, este cuello de botella
que compulsivamente atraviesas,
para nada depende de ti.
El semen tuyo, agua furtiva
que te asemeja a un arrollo
o a una chispa inocente,
en realidad no te pertenece.
Te has perdido en la noche
-como en el juego de los niños-
y no has vuelto ni han vuelto a encontrarte.
Sólo recuerdas el manso viento de la gente.
Sólo recuerdas el brillo de aquellos ojos:
una luz resbalando resignada
frente a tu puerta.
Todas las anécdotas al respecto
se reducen a esto.
Todo lo que has vivido también.
Una calle modesta y muy mal iluminada
y compulsivamente atravesada. Y la noche.


CUATRO
Al paso. No te apures.
Hasta el hoyo del papel
o de aquella india
de perfil tan moreno.
¿Qué es lo que se mueve
por ahí? Más ná.
Montao, y qué.
Con oro, y qué.
Como dice Chicho Severino
en su tan conocida bachata.
Hay problemas. Al poema
lo defendemos con un par de botellas rotas,
salvo si nos vienen con piedras.
Entonces, nos vamos.
Me llamas para atrás. Cónchole.
Ante la curva de la piedra
prefiero la de tu vestido.
Y encaramado como un mango
tu tan sinuoso paso espero.
¡Bendito palo!



POÉTICA:
Pasos de un peregrino son errantes

Pasos de un peregrino son errantes, hasta la mesa del café en donde escribo. Enfocado por una minúscula cámara, de pestañas vulcanizadas, que vigila mis pasos, la manera en que bebo este líquido humeante, el estilo con que sin prisas voy devorando mi atónito panecillo. El modo --no olvidado aún del todo-- en que celebro el culo de alas de ángel de aquella fugitiva muchacha; su talle limpio, sin peca ninguna, salvo en los besos que me roba, en los dientes de morsa que me afila. Hasta que me encuentro con ese Polifemo --convertido ahora en Nadie también-- que me arroja una roca y me hace retornar intempestivamente y herido hacia mi taza de café. A beberme mis oscuros deseos, a oler solamente en el ámbito de sus reducidos contornos, a imaginar --si es que esta miseria la podemos denominar así-- del modo en que aquel monstruo propicia, en inmensos carteles puestos muy en alto por toda la ciudad, a “think different”, y la cara de tanto circunspecto o castrado o diz que genio se nos desea hacer calzar como una indeleble careta, pero que no nos va de ningún modo y en nada tampoco viene al caso.

Soy una “minoría” en los Estados Unidos, mas también, por ejemplo, en el Perú y en España. Entre homosexuales, heterosexuales, velludos, lampiños, y entre los otros poetas. Los acercamientos científicos, metafísicos, sentimentales, cibernéticos, utópicos, ninguno de ellos satisface a nuestro distraído corazón: viscosa rana de estanque ciega y cantarina. Pero no soy un hombre triste, sí, en realidad, un caminante muy feliz. Feliz contra los datos de las estadísticas, de los usureros, de los piropeadores de puestos, de aquellos descontentos, por pura falta de valentía, en el mundo entero. Obviamente, no confío en los jóvenes sólo por ser menores de edad, pero --aunque prefiero hacer el amor con una adulta inspirada-- es fácil percatarse que en sus ojos existe otra cosa, que puede existir alguna otra cosa. No sólo para el ámbito de la poesía, se entiende, el otro mundo, el más allá que es siempre la poesía (la rana viscosa adquiere el aspecto de un príncipe auténtico al escucharme elucubrar así) y que da título a Desde el más allá, manojo de poemas que tienen al frente.

La calle por donde ya he tratado otra veces de escapar se abre a mi paso; la indumentaria de pobre y el talante tan digno de mi padre (demasiado digno de mi padre); el amor que insistente busqué --torpemente y suicidamente busqué-- detrás del rostro de más de una serena muchacha; la amistad hecha del mismo chorro de mi corazón, de la fuga en la pluma rota de mi alma pulcramente galvanizada; de la soledad que como una mano amiga nos busca y --a veces-- oportunísima nos alcanza. Pero, todo esto no son más que origamis construidos, a escondidas, en el lugar a donde nos han traído nuestros involuntarios pasos. Cuando me paro a contemplar mi estado. Pero cuando a mi oído llega también una fiesta de carnaval o del caribe y, de inmediato, mi cuerpo reacciona arrecho. O cuando nuestro cerebro se emociona con la insignificancia de lo que algún verso de Trilce quiere decir para nosotros, de lo que alguna dolorosísima confesión de Borges, quiere decir para nosotros; si no también nuestro corazón, a esta hora ya, y engreído, arisca rana de altura convertida en sapo comestible.



BIO/BIBLIO:

PEDRO GRANADOS, Lima, Perú, 1955. Ph.D (Hispanic Language and Literatures) por Boston University. Ha publicado Poéticas y utopías en la poesía de César Vallejo (Lima: Fondo editorial PUCP) y (México: Universidad Autónoma de Puebla, 2004). Además, los siguientes poemarios: Sin motivo aparente (1978), Juego de manos (1984), Vía expresa (1986), El muro de las memorias (1989), El fuego que no es el sol (1993), El corazón y la escritura (1996), Lo penúltimo (1998) y Desde el más allá (2002) y Al filo del reglamento: www.miradamalva.com/biblioteca/biblioteca.html. Asimismo dos novelas: Prepucio carmesí (New Jersey: Ediciones Nuevo Espacio, 2000) y Un chin de amor. (Lima: San Marcos, 2005). Tiene en preparación, además, los libros de crítica “Globo de versos: poesía hispana y globalización” y “Cinco ensayos deseantes: De Cárcel de amor a la última poesía española”. Su obra crítica figura en revistas especializadas como Anales Galdosianos, Crítica, INTI, Alforja, Lexis, etc. y versa fundamentalmente sobre poesía contemporánea. Sus poemas han sido antologados, recientemente, en Caudal de piedra: veinte poetas peruanos (México: UNAM, 2005) y el el No XXXV (2005) de Alforja. Ha leído su poesía en varias partes del mundo: Festival Internacional de Poesía en Medellín, Casa de América en Madrid, Cornell University, Boston University, Universidad de Puerto Rico, Municipio de Montevideo, etc.



MENCIONADO POR:

Isaac Goldemberg, Renato Sandoval



MENCIONA A:

Orlando Granda, Antonio Cillóniz, Vladimir Herrera, Magdalena Chocano

Martín Zúñiga

No hay comentarios.: