
POEMAS:
LECCIÓN DE ARTE
Adinerado, el arte pintaba desde una vieja
y distinguida mansión campestre llena de imágenes fantasiosas.
Angeles y demonios lo acechaban por todas partes,
pérdidas irrecuperables.
Afuera sucedió una guerra y luego otra.
Su anterior paleta de colores dejó paso a tonalidades oscuras
y efectos tenebrosos.
Otro día subió hasta el techo del gran salón para decorarlo.
Este trabajo estuvo impregnado de un humor y una fantasía
salidos de su subconsciente.
Sombras y luces hacían resaltar la dignidad solitaria de las cosas.
La infancia fue un río en el que le gustaba sumergirse
para enseñar su otra cara,
pesadillas que determinaron su definitiva consagración universal.
LECCIÓN DE PSICOANÁLISIS
Una noche, hundido en el sueño,
el psicoanálisis vio que el humano era muy dado a la sugestión.
A la mañana siguiente, se puso los anteojos
y se dedicó a llenarlo de culpas imperdonables.
Genio de la publicidad, un día se emplazó en la plaza pública
y desde allí logró convencerlo de ser
el único capaz de curarlo en profundidad.
Así desprestigió a todas las otras teorías,
tildándolas de paranoicas, reprimidas sexuales, etcétera.
De ahí pasó a ser un genio reconocido por todos:
el humano se sintió tan impresionado que aceptó todo lo que le dijo.
El psiconálisis decía "Usted tiene una homosexualidad reprimida",
y el humano contestaba "Claro, naturalmente".
Con el tiempo llovieron los ataques.
Temeroso de desaparecer, el psicoanálisis se enfrentó
a sus más enconados enemigos, amenazándolos con curarlos
de sus síntomas histéricos.
Luego se internó en una clínica psiquiátrica
y se dedicó a tratar pacientes incurables, sin alcanzar ningún éxito.
Los ratos de ocio los ocupó en lanzar rumores falsos
contra colegas y discípulos renegados.
Dotado de un don excepcional para la especulación teórica
y dueño de una confianza casi absoluta en sus propias teorías,
el psiconálisis creyó que todo lo que pensaba era la verdad absoluta.
Él mismo sabía que no era consciente de ello.
Otro día, andando el tiempo, el humano
le dijo que ya no creía en su método.
Sentado detrás de su escritorio y luego de encender su pipa,
el psicoanálisis respondió, de manera inconsciente:
—Si usted no cree, es porque nunca se autoanalizó en un diván.
PACTO
¿Qué Dios fue ese que generación tras generación
reiteró el pacto territorial
y parecía no saber de geografías?
El prometió estar con ellos en la conquista del espacio
y ellos pronunciaron otra vez Su palabra
en el atrio del planeta más próximo.
Y en el año siguiente a la expulsión
se congregaron en el umbral de la Tierra
a escuchar la lectura del libro de todas las cosas
cuando la palabra fue puesta por testimonio
ante ese Dios que se ocultaba al ojo humano.
Pero cuando El asomó Su único ojo,
tantos y tales fueron los males y las penas
que ellos renegaron de Su eterna presencia.
Entonces Dios volvió a reiterarle al humano
la promesa de la tierra en la fosa.
DIÁSPORA
Todavía quedaban en la ciudad todas las casas.
Pero la que menos quedaba era la casa del padre.
El dijo que guardaría su casa hasta el último día de sus días.
Más tarde, mucho tiempo más tarde,
volvía del destierro para ponerle candado.
Y el hijo, sin que fuese suya, se quedó con la llave.
Tiempo hace ya que la casa fue vendida al olvido.
Hoy el olvido tiene su llave, idéntica a la memoria del padre.
Esta será su tranca —dijo— mi memoria.
Más tarde, mucho tiempo más tarde, mudó su casa.
Pónganla aquí —dijo— donde estuvo la casa.
POÉTICA:
Tomado de la entrevista, “Isaac Goldemberg y su diáspora interior”, realizada por el poeta Miguel Angel Zapata y que figura en su libro El Hacedor: Diálogos con poetas de América Latina (Lima: Fondo de Cultura Económica, 2005).
MAZ: ¿Cómo llegas al poema?
IG: Como no soy un poeta cerebral, sino un poeta totalmente intuitivo, para mí el poema nace siempre de forma un tanto misteriosa. A veces se presenta en forma de una imagen, otras veces lo que se presenta es la idea del poema y otras veces como un mensaje proveniente de otro, como les sucede a muchos poetas. Entonces es como si esa voz me dictara el poema —cosa que se da en un estado un poco caótico— y yo fuese una especie de escriba cuyo trabajo consiste en descifrar, copiar y ordenar lo que le dictan.
MAZ : Entonces el poeta vendría a ser una especie de médium...
IG: En cierto sentido sí, si pensamos que el poeta es una suerte de intéprete del inconsciente colectivo, una especie de mensajero que viaja de lo inconsciente —la capa más profunda de los procesos psíquicos— a lo consciente, de la percepción
oscura y confusa a la percepción clara y distinta: el poema.
MAZ : ¿Cómo se da esa relación entre el poeta —como conciencia individual—y el inconsciente colectivo?
IG: Pienso que el poeta explora lo inconsciente, que puede ser individual o colectivo. El inconsciente colectivo es el depósito de energía del cual se forma la conciencia individual y el conjunto de relaciones entre ella y la conciencia social que se designa con el nombre de persona. Esa "persona", disfrazada del hablante lírico, es el poeta.
MAZ : Y persona, en griego, se deriva de máscara...
IG: Efectivamente, máscara que cubre el rostro del actor al desempeñar su papel en el teatro y, por extensión, el papel desempeñado por un ser humano en la vida, es decir, la función de cada cual. Entonces, como la poesía, mejor dicho la escritura del poema es también una representación, una actuación, en el sentido de performance, el papel del poeta, al utilizar la máscara, es el de ser el portador de conciencia, dando lugar al poema.
MAZ : Entonces, ¿qué vendría a ser para ti la poesía?
IG: Es uno de los modos de reaccionar de la existencia humana frente a la realidad que lo circunda. Pienso que la finalidad de la poesía —como de todo arte— es proporcionar una cierta idea del mundo. El ser humano reacciona ante una cierta situación vital haciendo arte. La poesía pretende fijar la realidad en una forma. Proporciona cierta revelación de lo real y, por lo tanto, de conocimiento. A diferencia de la expresión científica, que tiene una significación, la expresión poética, artística, posee una multitud de significaciones. Mientras que el lenguaje científico —ya sea el de las llamadas ciencias exactas como el de las naturales, pasando por el lenguaje crítico literario—, tiene una función informativa, el lenguaje poético tiene una función expresiva. Por eso el lenguaje poético es un lenguaje cerrado: una vez escrito y constituido, el poema es inmodificable y forma un universo aparte.
BIO/BIBLIO:
Isaac Goldemberg nació en Chepén, el 15 de noviembre de 1945. A los ocho años se mudó a Lima, donde cursó estudios en el colegio León Pinelo y en el Colegio Militar Leoncio Prado. En 1962 viajó a Israel para estudiar agronomía y vivió en un kibutz por espacio de dos años. Luego se trasladó a Barcelona para estudiar Medicina, carrera que abandonó al cabo de un año, para regresar a Lima. Cuatro meses después viajaría a Nueva York, ciudad donde reside desde 1964.
Goldemberg es autor de tres novelas: El nombre del padre (Lima: Alfaguara, 2001), Tiempo al tiempo (Hanover, USA: Ediciones del Norte, 1984; Lima: Mosca Azul, 1985; Alexandria, USA: Alexander Street Press, 2004) y La vida a plazos de don Jacobo Lerner (Lima: Libre Editores, 1978; Hanover, USA: Ediciones del Norte, 1980, 1983, 1990; Alexandria, USA: Alexander Street Press, 2003; Madrid: Sefarad Editores, 2005). Ha publicado también un libro de relatos, Tierra de nadie (Alexandria, USA: Alexander Street Press, 2006). En poesía ha publicado: Los cuerpos y las cuentas (Nueva York: DigitalBook Publishers, 2006); Los Cementerios Reales (Maracay: Editorial Umbra, 2004; Alexandria, USA: Alexander Street Press, 2004); Crónicas del exilio (Alexandria, USA: Alexander Street Press, 2004); El amor y los sueños (Alexandria, USA: Alexander Street Press, 2004); Los autorretratos y las máscaras/Self-Portraits and Masks (Nueva York: Crosscultural Communications, 2002; Alexandria, USA: Alexander Street Press, 2004); Peruvian blues (Alexandria, USA: Alexander Street Press, 2004); Las cuentas y los inventarios (Nueva York: DigitalBook Publishers, 1999; Alexandria, USA: Alexander Street Press, 2004); Cuerpo del amor (Nueva York: DigitalBook Publishers, 2000; Alexandria, USA: Alexander Street Press, 2004); La vida al contado (Lima: Lluvia Editores, 1992; Hanover, USA: Ediciones del Norte, 1992; Alexandria, USA: Alexander Street Press, 2004); Hombre de paso/Just Passing Through (Hanover, USA: Ediciones del Norte, 1981; Alexandria, USA: Alexander Street Press, 2004); De Chepén a La Habana (Nueva York: Editorial Bayú-Menorah, 1973); y Tiempo de silencio (Palencia: Colección de Poesía Hispanoamericana, 1970). Es autor de dos obras de teatro: Hotel AmériKKa (Maracay: Ediciones Estival, 2000; Alexandria, USA: Alexander Street Press, 2004) y Golpe de gracia: farsa en un acto (Maracay: Editorial Umbra, 2003; Alexandria, USA: Alexander Street Press, 2004). Esta obra recibió el Premio Estival de Teatro 2003 (Venezuela). Es autor también de una antología de 1,250 páginas de literatura judía latinoamericana: El gran libro de América judía (San Juan: Editorial de la Universidad de Puerto Rico, 1998) y de una antología personal de narrativa y poesía, y de ensayos y reseñas acerca de sus libros: La vida son los ríos (Lima: Fondo Editorial del Congreso del Perú, 2005).
Ha recibido varios premios y distinciones, entre ellos, el Premio Nuestro de Novela (Nueva York, 1977), el Nathaniel Judah Jacobson Award (Boston, 1996) y la Orden de Don Quijote (Nueva York, 2005), ambos en reconocimiento a su trayectoria literaria. En el 2001 La vida a plazos de don Jacobo Lerner fue seleccionada por el National Yiddish Book Center de Estados Unidos como una de las 100 obras más importantes de la literatura judía mundial de los últimos 150 años.
Su obra narrativa y poética ha sido traducida a varios idiomas y publicada en numerosas revistas y antologías de Europa, América Latina y los Estados Unidos. Goldemberg figura en la lista de autores latinoamericanos más estudiados en las universidades de los Estados Unidos, lista compilada por el Gale Literature Research Center de la ciudad de Chicago.
Ensayos y reseñas sobre sus libros han sido compilados en las siguientes publicaciones: Paredes Carbonell, Juan, ed. Isaac Goldemberg ante la crítica: Una visión multiple (Lima: Ediciones del Instituto Luis Alberto Sánchez, 2004); Dolan, Maureen, ed. Crossing Cultures in Isaac Goldemberg’s Work (Hanover, USA: Ediciones del Norte, 2003); Dolan, Maureen, ed. Isaac Goldemberg: A Bibliography and Six Critical Studies (Hanover, USA: Ediciones del Norte, 2003); Sosnowski, Saúl, ed. Isaac Goldemberg: The Esthetics of Fragmentation (Culver City, USA: Antylo Press, 2003); González Viaña, Eduardo, ed. Identidad cultural y memoria colectiva en la obra de Isaac Goldemberg (Lima: Mosca Azul Editores, 2001). En 2002 la editorial L’Harmattan de París publicó el libro de Dorita Nouhaud, Isaac Goldemberg ou L’homme du Livre (publicado en español como Isaac Goldemberg: el hombre del libro. Lima: Ediciones El Santo Oficio, 2003). En 2003 Miguel Angel Zapata editó Luces de la memoria: Conversaciones con Isaac Goldemberg, libro de entrevistas (Maracay: Editorial Arkadia).
Asimismo, su obra ha sido estudiada en varias tesis doctorales de universidades de América Latina, Europa y los Estados Unidos.
MENCIONADO POR:
Santiago Risso, Miguel Ángel Zapata
MENCIONA A:
Hildebrando Pérez, Rocío Silva Santisteban, Blanca Varela, José Watanabe, Carlos Germán Belli, Raúl Bueno, Elqui Burgos, Sandro Chiri, Antonio Cisneros, Arturo Corcuera, Roxana Crisologo, Paolo de Lima, Mariela Dreyfus, Américo Ferrari, Willy Gomez Migliaro, Ricardo González Vigil, Pedro Granados, Carlos Henderson, Rodolfo Hinostroza, Mirko Lauer, Porfirio Mamani, Marco Martos, Maurizio Medo, Feliciano Mejía, Tulio Mora, Doris Moromisato, Carmen Ollé, Winston Orrillo, Julio Ortega, Jorge Pimentel, Giovanna Pollarolo, Rodrigo Quijano, Alonso Rabí do Carmo, Santiago Risso, Enrique Sánchez Hernani, Roger Santiváñez, Marita Troiano, Rosina Valcárcel, Enrique Verástegui, Ricardo Vírhuez, José Watanabe, Mario Wong, Miguel Ángel Zapata, Leo Zelada

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