Carmen Ollé

4/11/2007



POEMAS:


¿Quién te ama, Mishima?

La rutina, esa enemiga si tú y yo
caminamos de la mano
o si tú y yo nos sentamos en un café
a filosofar
filosofía de viejos harapientos
marido y mujer al fin y al cabo,

en la Martinica vivió Juan del Diablo
pasé mis años adolescentes en una embarcación de vela
como la de él
la oreja pegada a la radio,
has bajado los párpados cansada de oírme
el mismo tema,

fue Morita –entonces digo- el discípulo, quien le
asestó el golpe de gracia ¿sabes? Fue un mal golpe,

voces extranjeras se confunden con los
rugidos de las olas
ninguna es como tú, ninguna alcanza
tu pequeñez, querida... y
cómo odio ese sol
a las tres de la tarde
tus ojos vuelven a caer
son los de un dios tibetano.

¿Fue sólo el vino lo de aquella vez? ¿Lo crees?
¿Sólo el vino? Acaso fuera el vino
y sólo eso...
pero cada botón de tu blusa era uno menos y uno más
como me gusta
una tanga negra entre tus piernas
un poco sucia
como me gusta

y ya no era yo sino otra
en la goleta de Juan
en la mismísima isla de mi infancia
el sol ya se había ocultado como ahora
las brujas bajaban a mi dormitorio
a recoger los papeles regados
el diablo duende escondido en el empotrado
detrás de la cortina
de noche
mi desidia ha de arrancarte mil dudas
cualquier elipsis por la que mi entendimiento
huye hacia la nada oscura
te hace daño a ti que has vuelto
de la traición al mar,

cruzas el mar con el jeep y cada ola
te hace soltar una carcajada purpúrea
los cabellos llenos de arena
la ropa pegada al cuerpo,
pendes de la absoluta ilusión.
Otra ola más, gritas, llena de dicha
me acerco desde la orilla y trepo
olvidada.

¿Qué viajeros, qué poetas se perdieron
en el tiempo, los océanos, los médanos
las hogueras encendidas
el sable en alto,
Morita?

***

Angustia
(a Verlaine y Rimbaud)

Quién vive
quién como yo respira el aire hediondo
de los bares
Un hombre una mujer
dos hombres
tomados de la mano
mientras
la voz del tabernero
suspira al monzón
maloliente de las divinas
que voluptuosas y magníficas
siempre vestidas de escarlata
estas mujeres que se han declarado el amor
abiertamente esta noche


¡Vengan bufones!
Presto
¡Chsss! malandrines
ebrios de baba
ebria como sus dueñas la noche nos arrastra
juntos
sus gruesas palabras no alteran mis oídos
permisivos gracias a Dios
a quién más sino
el ruido que se descompone aquí dentro
en mí
es mi harto corazón
harto
no es mi cuento si amanece
el sol no me va ni me viene
¡Vengan!
chillen morsas
ante la Virgen loca

***

Frágil ante lo inmundo

Frágil ante lo inmundo
lo inmundo considerado como una débil respuesta
del ser cotidiano ante sus mezquindades
me sorprendo en una ciudad cuyo nombre
ni la humedad pegada a los muros ancianos
ni sus palomas tísicas
me importan
como estar en su imagen de plástico
hundiéndome en La Defense
o
perdida en el ardor de su pasado

ah pureza frescor de lo marchito
toneladas de plumas nos cubren
nos desnudan en tu presencia
y tú ciudad donde hoy habito
¿naufragas o emerges de mi
calidoscopio?

A pocos metros de la estación moderna me habita
en pequeñas áreas mal ventiladas
campiñas fantasmales donde uno (de pocos ingresos)
atraviesa la tarde de un verano desolado
desde sólo un ángulo
-lo maravilloso de la tarde-
su caricia en el sexo es la de un espectro
y amo esa tarde como en un film.

El ardor del pasado descansa en la infancia
pero no puedo ocuparme largo rato de esta transparencia
y no deseo edificar una infancia
lo maravilloso es la rama torcida
que se eterniza en un material innoble (chatarra)
esta falta de flores lo es sobre la tarde gris.
Apoyada en tus brazos:
de las viejas Bastillas
nace tu sonrisa más fresca
y mis partes están irritadas con fluidos verduscos
como tonos impresionistas
caminando para aprehender el rígido otoño en el Louvre
el sentimiento de piedra de la Venus egipcia
o el gesto de bronce de una pierna de gladiador
-sótanos y galerías de tesoros robados-
camino, palpo el tubérculo de los recuerdos
mi cuerpo de niña
el silencio rígido
de la pureza
nada de entonces puede penetrarme en el miedo
como esta ciudad en la usura.

***

Vicio

Hay una relación tan común que no quisiera insistir entre el oro la lujuria y el excremento en el paraíso a pesar de que la considero presente de una manera ordinaria, es decir inusitada para el que arribe de una región maravillosa sin lujuria sin oro y sin excremento. En efecto, el ano es un buen productor de lujuria, sin oro pero con excremento y del excremento nadie hace oro aunque la lujuria puede consistir en bañarse en cantidades sobrehumanas con su propia materia fecal y hasta convertirse en manjar como cierta vez vi en un film y el propio autor vio en otro autor y éste a su vez fue testigo de alguna bacanal, y así hasta la misma fuente o inicios del proceso literario, quiero decir que alguna vez alguien lo vio realmente y aquello inspiró su talento. Entonces hasta el arte ama el excremento y el poeta se vuelve vidente. Podrían por ejemplo escuchar a uno de los más ilustres poetas castellanos vilipendiar a los sodomitas amparado en su estro fecal. Aquella musa no es Cinthia ni Clodia ni Beatriz, es simplemente el material en primera línea cincelado convenientemente, a la vanguardia del sentimiento más puro y estético, el amor, o una daga acaricia el objeto en el ofrecimiento de una virgen desnuda e imberbe. Yo lascivo al yo que habla sin control. Ama la daga y lo que la ha salpicado en su excursión secreta: índigo carmín verde de pubis virgen/anal. Loba que en la noche es ella misma, pura, ella misma, la bestia en sí misma, perfecta y emperador.

***

En praga

a Giovanna Pollarolo

El viento corta el rostro en la estación de Schönefeld,
he podido olvidar que estoy acá, camino a Praga
para pensar en ti desde el Este...

Bésame mucho, canta una voz en una radio lejana,
como si fuera ésta
la última vez...

La música en español nos persigue inútilmente
como si en realidad fuera la última vez.
Mi compañera de viaje duerme sin conocer el peligro.
El tren se separa de Occidente hacia un oscuro
campo, hacia un oscuro destino.
Sólo los vietnamitas
saben a dónde van y para qué.
Nosotras, apenas, a divisar a lo lejos algún
puente sobre el Moldau
o una apacible plaza de rostros lánguidos
y blancos
que no se parecen a Kafka.
Sólo nosotras podíamos caer en un hotel
con ese nombre: Kafka:
habitación número 5
y el Moldau fluye sin flotantes...

Ella abre los ojos y mira
melancólica el paisaje.
También huye, pienso, de algún
mal de amor...

Los gendarmes, duros y verdes, nos detienen,
¿viajeras? Sí, obsesas, como si fuera
la última vez.
Vacío mi mochila, un frasco de crema Revlon
cae, sospechoso, como el color de los ojos asesinos.


Dos solitarias y
el aire parece lleno de fantasmas
una buhardilla alta, en un viejo edificio
nos tienta
los escritores y los artistas
somos gatos agazapados en los tejados
soñolientos gatos y sabios...
Bravo, has sonreído después de mucho tiempo
en la calle Malá Strana, vieja y barroca,
seguramente Kafka conoció a Felicia en ella
y las delicias de Felicia,
el mejor remedio contra el mal de amor
es sobre todo el vino, entonces vamos
paseemos por todas las tabernas
de noche y de día...
No preguntes por Auschwitz, que
está en Polonia...
En Bohemia corta el viento
con lujuria
...el café Mozart tiene sillones de terciopelo púrpura
y el Moldau fluye pérfido, olvidadizo...

***

Tener 30 años no cambia nada...

Tener 30 años no cambia nada salvo aproximarse al ataque
Cardiaco o al vaciado uterino. Dolencias al margen
Nuestros intestinos fluyen y cambian del ser a la nada.

He vuelto a despertar en Lima, a ser una mujer que va
Midiendo su talle en las vitrinas como muchas preocupada
Por el vaivén de su culo transparente.
Lima es una ciudad como yo una utopía de mujer.
Son millas las que me separan de Lima reducidas a sólo
24 horas de avión como una vida se reduce a una sola
crema o a una sola visión del paraíso.
¿Por qué describo este placer agrio al amanecer?
Tengo 30 años (la edad del stress).
Mi vagina se llena de hongos como consecuencia del
Primer parto.
Este verano se repleta de espaldas tostadas en el
Mediterráneo.
El color del mar es tan verde como mi lírica
verde de bella subdesarrollada.

¿Por qué el psicoanálisis olvida el problema de ser
o no ser
gorda/ pequeña/ imberbe/ velluda/ transparente
raquítica/ ojerosa...

Del botín que es la cultura me pregunto por el destino.
¿Por qué Genet y no Sarrazine?
O Cohn Bendit/ Dutschke/ Ulrike
y no las pequeñas militantes que iluminaban mis aburridas
clases en la U
ELSA MARGARITA CIRA
Marx aromaba en sus carteras como retamas frescas
qué bellas están ahora calladas y marchitas.

No conozco la Teoría del Reflejo. Fui masoquista,
a solas gozadora del llanto en el espejo del WC
antes que “La muerte de la familia” nos diera el alcance:

La desnudez de los senos, la obscenidad del
sexo, tienen la virtud de operar aquello con
lo que de niña, no has podido más que soñar,
sin poder hacer nada.

Bataille

Margarita Elsa Cira se perdían en la avenida Venezuela
y colocaban carteles en la noche sobre paredes musgosas.
se día interrumpían las clases de metafísica con rabia
y aplaudíamos esos cabellos sudorosos y negros sobre
la espalda.

El que más se lava es el que más apesta, como los buenos
olores son testimonio de una mala conciencia
como el grito es la figura de la timidez.


HOTELES de Lima
en ellos la ciudad se pulveriza mediante el silencio
inventor de palabras y como la lluvia que ahora cae
sobre Menorca son sólo INSTANTES!
Losas empotradas en paredes metálicas sin luz
Estudiantes = habitaciones inmundas
lavabos + amasijo de pelos & residuos de grasa
llegan hasta mí para impugnar esta limpieza
que me somete maniáticamente.

Despierto y me levanto de un catre viejo
estoy inclinada en el WC el culo suspendido.
He venido del brazo de mi compañero de clase
por un sólo motivo
buscando a Cira a Elsa a Margarita.

La militancia no es una casa vieja del Rímac
pobre o hedionda
y aquí sin espejos ni tazas de mayólica aguantas
las ganas de orinar
o revientas.
La impotencia es silenciosa y corta
el flujo.
La lluvia cae sobre el espacio abierto del jardín
y estás dentro.
Bajo el cobertor
en brazos de la mística
el infeliz muere en la esquina rosada
gritan los pájaros fruteros violados

¿Dónde está el peso mayor del estar allí,
en el estar o en el allí?
¿En el allí –que sería preferible llamar un
aquí- debo buscar primeramente mi ser?

Bachelard

Pues aquí estás tú, HOTELES de madrugada, bañador
caminando en el azul metálico de una calle desierta
regresas y ventoseas en tu lecho
y otra vez aquí / allí = viento / molotov / pezuña del poli
Margarita Elsa Cira esta frase se cansa de evocarlas.

***

Casa de cusipata

(A la madre del Inca Garcilaso)

Casi un infierno sin luz
como ante el púlpito de San Blas
la calavera de Horcacitas.
Señor, qué madera,
he cerrado los ojos, Señor,
y no me entretengo en el altar
aunque brille marrón el oro
por la plegaria impura.

Ahí,
la madre del bastardo,
el cordero de Dios.

La princesa en casa.
Vagabundeo por la vieja ciudad
¿Dónde he de verla por fin?
Miro a los lados, insomne,
acaso llegaré a comprender
el ansia.

Y ella advenediza, solitaria,
en el altar se arrodilla para besar
la cruz,
peldaño a peldaño
da el beso maldito...
Delgada sería la pequeña
el vestido de organdí azul luce
con filamentos de oro en la cintura fina
los botines aún de moda.

Beatífica viajera
la princesa está en casa
mas a ti nada te importa
pues de lejos
le dices adiós.

Una elegante silla negra
está rota en el recibidor.



BIO/BIBLIO:

Perú, 1947 Poeta, narradora y crítica. Estudió pedagogía en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Ha residido largas temporadas en Francia, Alemania, España y Estados Unidos. Es autora de los poemarios Noches de adrenalina, Todo orgullo humea la noche y de las novelas ¿Por qué hacen tanto ruido?, Las dos caras del deseo, Pista falsa y Una muchacha bajo su paraguas. Ha sido directora del Pen Club del Perú, así como presidenta de la Red de Escritoras Latinoamericanas (RELAT).



MENCIONADA POR:

Victoria Guerrero, Tania Guerrero, Isaac Goldemberg, Albert Estrella, Lau Batticani, Milka Rabasa, Miguel Angel Zapata, Rosina Valcárcel

2 comentarios:

  1. Milena dijo...:

    que genial el primer y el segundo poema, esas formas de empezarlos, que matan de una, que enredan, que envician...

  1. Anónimo dijo...:

    I recommend you to take care of the minutes: for hours will take care of themselves.