José Antonio Mazzotti

10/24/2006


























POEMAS:


ODA A LAS PARTERAS

Una noche completa deliberando con los instrumentos. Me pregunto
si tu oficio, como el de la muerte, trae alguna forma de alivio, no dolor,
que nos redima de la intensa ilusión de completar los días con hermanos, padres, camaradas
para quienes los actos que azuzamos son causa de contento
o de sabiduría.

Al borde de la cama es mi esposa atravesada
por espadas invisibles.
Como el gusano que teje, lentamente, la despojas
del tiempo, que la aplasta como un mar de calcio.
Se oyen gemidos en los otros cuartos, se trajina
en esta sala donde llegan y parten, ríen y transpiran
hermanos, padres, camaradas, pero siempre solos
el padre esperando el sueño, la madre
en el trance mortal que la desgaja
mientras el suave gusano contrarresta
con sus pausadas voces y sus manos el rigor de las hojas
haciéndole espacio al ente azul
que inunda el planeta con rechazo explicable.

Me pregunto
si tu oficio, contrario al de la muerte, trae una forma de dolor
que se transforma en la intensa ilusión de completar los días
con hermanos, padres, camaradas, fuera de los cuales cualquier forma de sabiduría
es un rostro ya sin rasgos que frente al espejo
apenas reconoce su sonrisa.

Que todos los espíritus del valle
bendigan tus mandíbulas batientes.


Himnos nacionales

Cuántos jóvenes sacrificados
y aún no calma su hambre el Minotauro.

Persio



II

Este espacio que habito se llama el Perú.
Limita por el Norte con las auroras boreales
por el Sur con un galeón encallado en el Estrecho
por el Este con océanos de lodo
por el Oeste con el Laberinto.
Va hasta donde va mi pensamiento, como una llave Rosa
que abre las arcas herrumbradas, pero que nos hunde
en una Torre de Babel volteada
a la manera del flan de las abuelas.
Y se le ha cortado la leche,
se le ha endurecido el azúcar.

Allá habitan mis semejantes.
Se encuentra lejos en el mundo, en un rincón
que sólo se ilumina cuando le sonríen, como la concha
que goza en su molusco y su molusco la gobierna:
pero nunca gobernaron los moluscos
sino los erizos, se salieron en una marejada
y hasta hoy se encaraman en los arrecifes
cuando sueltan las acequias su descarga.

Y se encuentra en el espacio y forma constelaciones
aún no terminadas de nombrar.


IV

Por eso morir es comenzar nuevamente
por el Hijo del Hombre, el que surgió
de las fronteras andrajoso, marcando como huellas de un pirata
los pasos de su cayado y deteniéndose
únicamente en los pueblos más brillantes.

Oh mira, caminante bastardo, no es suficiente ya el daño que has hecho
con tu existencia dudosa, tu condición de trickster y tus rayitos
señalando las estaciones y los límites
del día y la noche?
Dicen que saliste del lago, o que de la vagina de una cueva, a estas alturas
quién sabe.
Dicen que lloviste fuego y que empreñaste
con tu verga de pájaro a la chica más rica.
Pero si del viejo cadáver quizá aún salga una esperanza.
Quizá si el mismo pelo.
Quizá las mismas uñas.
Millones se han levantado con tu recuerdo y han dejado su filo dental
en maderones y en cuellos delicados, una por otra, se dijeron
la ominosa cadena los manifiestos más cursis
millones y millones se han levantado con una erección
sin lúcuma y sin sapo, sólo para contemplarte
saltando por los aires como una onda radial.

Y desde entonces
sus luces negó el Sol
y suponemos que has de volver
desde el mismo agujero que rompiste.


V

Por eso ya no lustramos el voto solemne, ya que no hay
Eterno. Desde el fondo del Laberinto se escucha el bramar
de las ametralladoras, suspirando como vigilante
del Círculo de los Violentos.

Danilos y marías eran de infinitas losetas
que abrazaban el transbordador, dirigiéndose febriles
hacia los labios de la Nebulosa.
Ella era delgada y hermosa, él
flexible como un gato. Subidos a la punta de la barca se explayaban
en recomendaciones para sus padres. Una vez arriba
se interrumpían las comunicaciones, intercambiaban miradas,
soplaban su última sonrisa
ante el grito más intenso de una estrella.

Y nunca emitieron la menor señal de queja,
ni derramaron una lágrima en la gendarmería.


CANCIÓN POR BILLIE HOLIDAY / Blanco de blancos

El invierno y el infierno se parecen
en una sola cosa:
..........................el hielo pelado que en la punta del día
nos coge de sorpresa y nos mastica.

Sin embargo, los senos blanquísimos del valle se levantan
y reina la paz por un momento
entre homínidos y ardillas y coníferas.
La gota es de cristal en el extremo de la rama
y el sol penetra su arco iris
por pastos y quebradas de los montes.
Se lían en el aire los olores
y el humo de una casa en los pezones invita a caminar
con todos los venados y castores
dejándonos rendidos como bebes,
pero ardientes al fin y sonriendo.

Al nacer sobre una taza de café me reconozco
simple y mortal como la gota
y como el hombre que a lo lejos me contempla
brillando estrangulado de una rama.



BIO/BIBLIO:

José Antonio Mazzotti (poeta, Lima, 1961). Se hizo conocido en la escena literaria peruana al obtener en 1980 el Primer Premio en los Juegos Florales Universitarios "Túpac Amaru" de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde era estudiante de literatura. El premio incluía un viaje a Cuba y la publicación del trabajo ganador, que apareció en 1981 con el título de Poemas no recogidos en libro. Miembro destacado de la llamada "generación poética del 80" (junto con poetas como Eduardo Chirinos, Raúl Mendizábal, Roger Santiváñez, Domingo de Ramos, Rosella Di Paolo y otros), Mazzotti desarrolló una fecunda labor periodística y académica desde aquellos tempranos años. Fue compañero de ruta de Movimiento Kloaka (1982-1984). En 1985 publicó su segundo poemario, Fierro curvo (órbita poética), y en 1988 su tercer libro, Castillo de popa, que refleja el estado de ánimo de un amplio sector de la juventud peruana de entonces frente a los difíciles años de la guerra civil y el deterioro económico galopante. El libro fue finalista en el Premio Casa de las Américas de La Habana ese mismo año.
También en 1988 parte a los Estados Unidos para completar una Maestría en literatura latinoamericana en la Universidad de Pittsburgh. Luego continúa estudios de doctorado en la Universidad de Princeton y se especializa en el campo de la literatura colonial, aunque no deja de desarrollar investigaciones paralelas sobre poesía latinoamericana contemporánea. Despliega desde su exilio una destacada labor académica que lo lleva a ser profesor en las universidades de Temple, Amherst, MIT, Sevilla y Harvard, donde organizó el Primer Congreso Internacional de Peruanistas en el Extranjero en abril de 1999 (al que seguiría el Segundo Congreso en Sevilla en el 2004), además de otros importantes eventos relacionados con la difusión de las literaturas y las culturas andinas. Mantiene la Presidencia de la Asociación Internacional de Peruanistas desde 1996.
Ha publicado también la colecciones de poesía El libro de las auroras boreales (1995), Señora de la noche (México, 1998) y El zorro y la luna: antología poética 1981-1999 (1999).
Actualmente es profesor principal de literatura latinoamericana y director del Departamento de Lenguas Románicas en la Universidad de Tufts, en Boston. Entre sus obras críticas destacan Coros mestizos del Inca Garcilaso: resonancias andinas (1996), Poéticas del flujo: migración y violencia verbales en el Perú de los 80 (2002), las ediciones y co-ediciones Asedios a la heterogeneidad cultural: libro de homenaje a Antonio Cornejo Polar (1996), Agencias criollas: la ambigüedad "colonial" en las letras hispanoamericanas (2000), y Edición e interpretación de textos andinos (2000), entre otros. Continúa ejerciendo la escritura poética, el activismo literario, y desarrolla investigaciones sobre la poesía virreinal peruana y sobre la diáspora literaria andina en los Estados Unidos.



MENCIONADO POR:

Paolo de Lima, Martín Rodríguez-Gaona, Róger Santiváñez



MENCIONA A:

Grecia Cáceres, Victoria Guerrero, Montserrat Álvarez, Róger Santiváñez, Domingo de Ramos, Raúl Mendizábal, Chask'a Anka Ninawaman, Eduardo Ninamango, Eduardo Chirinos, Luis Fernando Chueca, Paolo de Lima, Maurizio Medo

1 comentarios:

  1. Anónimo dijo...:

    que bien escribe señor mazzoti, bellos poemas, donde se siente la frescura del ande, su ternura, pero a la vez, lo moderno, conjugandose en musica, muy lindos poemas.