José Ignacio Infantas Moscoso




POEMAS:


I

No llega ligera, su paso es terrenal, tres mil años, bálsamo de brújula o de arena, no

llega leve, no acaricia, erige una hoguera, ruge, perpetua la grafía, desordena, revuelve

con deliciosa crueldad, su sinfonía es de guerra y de conquista.

Cuando la nada todavía pronunciaba un largo abrazo

sostenida en la primera gravedad

ya se había trazado la línea de los labios

la mirada\el color de la voz

Y ese oscilar dentro del pecho,

como si todo se ovillara de nuevo en otra lluvia de pleistoceno, en otra génesis de

células y astros.

II

Se plantea, en las sierpes de las palmas, la dicotomía de este encierro/ porque ahora

como nunca he abrazado esta carne/  porque todo era muelles y viento/ los pies

calados de herrumbre, de anémonas y sales de cianuro/ y la amnesia/ y los cometas en

las sienes anhelando el cielo.

III

Mórbido oleo que acongoja, cabestro que abriga lo informe, ala, hoja y anatema/

rebusque impávido, hora, hora, escarba la desierta evidencia del epitelio, de la escama

prodiga, del epíteto exacto, de blasón irreductible, de noche plena en el plexo, de tropo

transparente, de pagoda en la pleura, de bocanada incipiente, de andar mirando todo

hasta desvanecerse.

VI

Interrogo/el yo más lívido/el enjambre polifónico/la consonante azarosa/que se busca y

se busca/la coda perpetua que transmigra en microscópicas cuerdas sub dermis/y/todo

danza/ dejamos difuntas las amarras/el miocardio liberado/ el verso neonato que repta

en poluciones transhumantes/no es nada lo que toco y todo es futura ausencia/todo

lapsus, lato, imperecedero/todo euforia y brotes hipertensos/todo células, psiquis,

soliloquio…

VII

Todas las oraciones son cadalsos.

Apenas una nota en discordia/ el refugio de la ménade/ los ojos reflejando el triple

enlace molecular/ la partícula partitura/ el reclamo de la molindona/ no todo se ha

encontrado en este incesto de sigmas/ es más honesta tu pragmática de tacto/ tu hacer

callado/ tu química cerebral/ tu decir sin decir...

VIII

Phyllobates terribilis en el lóbulo frontal, una estrella colapsa, mira el espacio

desgastado sobre la cama con tristísimos ojos, los 2 milímetros dilatados, vistos desde

el Hubble, dos alas negras, floripondios sobre la almohada, lunares de una nebulosa.

IX

Es obvia esta caída/ y esta fuerza/que impide colapsar por dentro/aun así/mientras se

pudre esta vajilla inundada de percebes/ y besas el reflejo de esta huida/ en cuarto

menguante se detiene /la última campana/ el último tranvía/ la última caricia/ que podría

ser cualquiera.

X

No digo que no queden rastros, que no haya testigos, que no se repita, no digo, que a

menudo, es tan exacto, ese silencio, esa mejilla y esa bombilla que se apaga en busca 

de ternura.

Fui asaltado una vez/ despojado hasta el punto de conservar solo el nombre/ y fui feliz

en la indigencia del anhelo/ en el mar de marzo/en el aliento y los lunares/ mientras

conservaba en la azotea una maquinaria similar a un corazón o una almádena…

Sabrás?/tiempo después/de porque ha pesado tanto este paisaje/ este mirar horadando

el arlequín alado de la memoria/ sabrás entonces? cuan alto era este abismo/ cuantas

veces habíamos remendado nuestras lengua para decirnos lo mismo...

  BIOGRAFÌA:

 

José Ignacio Infantas Moscoso. Cusco (1983) Estudio Derecho y Literatura en la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa, ha Publicado (Piel de Arcano, Lago Sagrado Editores, 2003) (Plumas de Búho, Selección de ganadores del concurso literario El Búho, 2010)

 MENCIONADO POR:

Maru Delgado, Maurizio Medo



MENCIONA A:


Maru Delgado, Robert BacaJose Antonio Mazzotti

 

 

Martín Zúñiga

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