POEMAS:
I
No llega ligera, su paso es terrenal, tres mil años, bálsamo de brújula o de arena, no
llega leve, no acaricia, erige una hoguera, ruge, perpetua la grafía, desordena, revuelve
con deliciosa crueldad, su sinfonía es de guerra y de conquista.
Cuando la nada todavía pronunciaba un largo abrazo
sostenida en la primera gravedad
ya se había trazado la línea de los labios
la mirada\el color de la voz
Y ese oscilar dentro del pecho,
como si todo se ovillara de nuevo en otra lluvia de pleistoceno, en otra génesis de
células y astros.
II
Se plantea, en las sierpes de las palmas, la dicotomía de este encierro/ porque ahora
como nunca he abrazado esta carne/ porque todo era muelles y viento/ los pies
calados de herrumbre, de anémonas y sales de cianuro/ y la amnesia/ y los cometas en
las sienes anhelando el cielo.
III
Mórbido oleo que acongoja, cabestro que abriga lo informe, ala, hoja y anatema/
rebusque impávido, hora, hora, escarba la desierta evidencia del epitelio, de la escama
prodiga, del epíteto exacto, de blasón irreductible, de noche plena en el plexo, de tropo
transparente, de pagoda en la pleura, de bocanada incipiente, de andar mirando todo
hasta desvanecerse.
VI
Interrogo/el yo más lívido/el enjambre polifónico/la consonante azarosa/que se busca y
se busca/la coda perpetua que transmigra en microscópicas cuerdas sub dermis/y/todo
danza/ dejamos difuntas las amarras/el miocardio liberado/ el verso neonato que repta
en poluciones transhumantes/no es nada lo que toco y todo es futura ausencia/todo
lapsus, lato, imperecedero/todo euforia y brotes hipertensos/todo células, psiquis,
soliloquio…
VII
Todas las oraciones son cadalsos.
Apenas una nota en discordia/ el refugio de la ménade/ los ojos reflejando el triple
enlace molecular/ la partícula partitura/ el reclamo de la molindona/ no todo se ha
encontrado en este incesto de sigmas/ es más honesta tu pragmática de tacto/ tu hacer
callado/ tu química cerebral/ tu decir sin decir...
VIII
Phyllobates terribilis en el lóbulo frontal, una estrella colapsa, mira el espacio
desgastado sobre la cama con tristísimos ojos, los 2 milímetros dilatados, vistos desde
el Hubble, dos alas negras, floripondios sobre la almohada, lunares de una nebulosa.
IX
Es obvia esta caída/ y esta fuerza/que impide colapsar por dentro/aun así/mientras se
pudre esta vajilla inundada de percebes/ y besas el reflejo de esta huida/ en cuarto
menguante se detiene /la última campana/ el último tranvía/ la última caricia/ que podría
ser cualquiera.
X
No digo que no queden rastros, que no haya testigos, que no se repita, no digo, que a
menudo, es tan exacto, ese silencio, esa mejilla y esa bombilla que se apaga en busca
de ternura.
Fui asaltado una vez/ despojado hasta el punto de conservar solo el nombre/ y fui feliz
en la indigencia del anhelo/ en el mar de marzo/en el aliento y los lunares/ mientras
conservaba en la azotea una maquinaria similar a un corazón o una almádena…
Sabrás?/tiempo después/de porque ha pesado tanto este paisaje/ este mirar horadando
el arlequín alado de la memoria/ sabrás entonces? cuan alto era este abismo/ cuantas
veces habíamos remendado nuestras lengua para decirnos lo mismo...
BIOGRAFÌA:
José Ignacio Infantas Moscoso. Cusco (1983) Estudio Derecho y Literatura en la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa, ha Publicado (Piel de Arcano, Lago Sagrado Editores, 2003) (Plumas de Búho, Selección de ganadores del concurso literario El Búho, 2010)
MENCIONADO POR:
Maru Delgado, Maurizio Medo
MENCIONA A:
Maru Delgado, Robert Baca, Jose Antonio Mazzotti


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