Sandro Chiri

4/19/2007




POEMAS:


POLITICAMENTE INCORRECTO

(Ciudadano de Filladelfia protesta e intenta suicidarse.
Philadelphia Inquirer)

Mi nombre es Rick Alexander
y no sé por qué mi cuerpo
nacido en Georgia
flamea ahora como
una bandera
a media asta.
Esta mañana,
muy temprano,
cuando la cafetera
indicaba
que ya era la hora
del breakfast,
el teléfono graznó
como un herido
entre Market y la 52th.
Desde muy lejos
mi hijo Mike,
de 22 apenas,
me decía que su
pierna izquierda
se había separado
de él para siempre.

Yo Rick Alexander
cuyos ojos azules
hicieron temblar
de gozo a Liz,
a Sharon, a Mary,
a Rachel, a Donna
(y a su hermana también),
llora como una viuda
en las alturas del City Hall.
Grito desde una ventana
que mi hijo Mike
se desangra,
y a nadie le importa,
a nadie le incomoda.

Los bomberos y la policía
tratan de persuadirme;
sé que seré fichado,
me tomarán una foto
y me acusarán de
alterar el orden público.

Yo Rick Alexander
cuyos ojos azules
hicieron delirar
a la mamá de Mike,
es arrastrado por los
pasillos del City Hall
como un mal ejemplo
mientra una voz me ordena
Be quiet!, Shut up!, Fuck off!


VISLUMBRO LA CIUDAD

(A la manera de Jorge Teillier)

Todos lo viernes
de repente me
ahogo de tristeza,
un narcótico mortal
invade mis huesos
y pido algo de luz,
algo de piedad o una cerveza.
Salgo a mirar esta
ciudad con forma
de mujer coqueta,
a olfatear
sus bares donde nunca
falta una sonrisa,
un cruce de piernas,
una muchacha, por ejemplo,
que te cuenta su historia,
su aborto a los 18
y del novio que la dejó;
o una oficinista que
se esconde en el anonimato
y se insinúa después
del segundo trago.

Pero tú solamente quieres caminar
"Y piensas por primera vez
que no perteneces a ninguna parte
y que ninguna parte te pertenece."


LA CASA DE WALT WHITMAN

(Camden, vecina de Filadelfia, es la ciudad más peligrosa de los EE.UU.)

Frente a la casa
de Whitman
hay una cárcel,
y frente a la cárcel,
una muchacha pálida.
Con sus manos,
a la distancia,
construye un corazón
en el aire,
es su novio
quien recibe ese regalo,
su novio preso
por matar a alguien
a puntapiés
en la orilla del
Delawere River.

Whitman -complacido- contempla
la escena desde su cama
y piensa que los poetas
de Camden
escriben en el aire,
y se alegra:
Me celebro y me canto,
y lo que es mío debe ser vuestro.


CON MI BICICLETA VERDE POR WEST PHILLY

La sonrisa de las muchachas
aceleran mi corazón atormentado.
Por Baltimore Avenue
avanzo desafiando
el clima y la nostalgia.

A las 8 de la mañana
las jóvenes corren
o sueñan.

Es otoño en el Este
mientras pedaleo
tratando de alcanzar
una idea, una metáfora,
una arcadia.

Sin ti,
nada es completo.


YO TAMBIEN ESCRIBI UN POEMA DE AMOR EN INGLES

Para decirle en agosto que la amaba,
yo también escribí un poema de amor en inglés.
Un beso entre Broad Street y Cecil B. Moore Avenue
los amantes no se ofrecen con frecuencia.

Fue en la esquina, frente al semáforo,
y sin ninguna vergüenza
nuestras bocas se juntaron.
Para celebrar el rubor de sus mejillas
el auto de la policía
hizo sonar su estúpida sirena.

Tantos años y aún evoco la escena.
Fue entre Broad Street y Cecil B. Moore Avenue
y su aroma todavía persiste en mis labios.

Bajo los árboles de Philadelphia, a veces,
los besos son un viento fresco.


UNA VENTANA EN INVIERNO

Por esta ventana
he visto la lluvia y la nieve,
los hijos distantes, la cicatriz de
la envidia y, a lo lejos, una carta
de Dios por los suelos.
Desde esta ventana
la palabra Patria tiene
aroma a café tostado, a pan
caliente, a sonoro Español.

Pero esta ventana, por supuesto,
posee una altura y un desgarro,
un ángulo ciego y temeroso.

Yo tengo una ventana en
West Philly como quien guarda
una quimera o un sueño.
Pero que quede claro:
Por esta ventana no entra el sol
ni menos hazañas memorables,
sólo preguntas y el Pasado,
sólo tu nombre como una cicatriz en el aire.


NUNCA DIGAS NUNCA

Una joven mujer
busca novio en las páginas
digitales del Philadelphia Weekly.
Observo su vehemencia
cuando navega
en la biblioteca
de mi barrio.
"Never say never",
escribe al viento.
Es bonita,
pero ella confía
en el azar y en
la ruleta rusa.
Me pregunto,
-ya no por su pasado-
me pregunto si ella
es la diosa con que
soñé este último otoño.

Me hubiera gustado
escribirle algún verso torpe,
alguna línea que la
aleje de la infinita tristeza que la acompaña,
de la enorme herida
clavada en sus ojeras.

Me hubiera gustado susurrarle
una lejana canción,
una tonta y ridícula canción:
"Pero tú llegaste a mí
como una diosa que abre sus alas y me envuelve,
como una diosa que abre
su corazón y me besa".



BIO/BIBLIO:

POEMAS DE FILADELFIA (Lima, 2006)



MENCIONADO POR:

Isaac Goldemberg, Sonia Luz Carrillo, Ricardo Falla

3 comentarios:

  1. anabel dijo...:

    sbaes me gusto mucho el poema "Vislumbro la ciudad"

    no perteneces a ninguna parte
    y que ninguna parte te pertenece

    escapar de todos eso esteriotipos y sentir, ser uno...

  1. excelente! Sandro, que bueno saber de vos!