Fotografìa: Jorge Ochoa
POEMAS:
ESCENA
Aquí, la mano
que dirige soy yo.
Elijo el
gesto el movimiento
y lenta me
aproximo
ajustando la
voz (es un susurro)
midiendo el
espacio de la toma
el ángulo
escondido el revelado.
También la
luz importa:
media luz que
nos deja
en la
penumbra exacta del deseo
donde tú te
me acercas (yo debajo)
donde tu
vientre alcanza ya mi vientre.mientras
tu lengua
acaso (o son tus labios)
suave llega a
mi centro al nombre propio
que una vez
le diste.
Sonidista
atención:
el tono
asciende.
Y también
maquillaje:
el cuerpo
exuda.
Exuda y se
desnuda es puro pliegue
pura carne
enlazada a otra carne
epitalamio
horizontal y tálamo
y sábanas
revueltas y fluido.
Ya conoces mi
onda de demiurga: lo que aquí
acontece es
sólo mío, sólo tuyo y de a dos los dos
filmados. La
membrana más fina el celuloide
eternos nos
conserven en la pose.
LA DAMA Y EL OPIO
(Elizabeth Siddal)
Atesora en el cuadro la belleza
que de mis
ojos huye
y de
alabastro pinta mis mejillas
consumidas y
etéreas hasta el hueso.
En este
mediodía frente al lienzo
mi palidez al
sol niega y ofrece
la frágil
consistencia de mi carne
y ese
embeleso do la mente vaga
en zigzag
aturdida
intoxicada
por negros
remolinos que tu pincel demarca.
De furor
contenido y de nostalgia
está hecha la
imagen que seduce
al poseso de
mí y al artista.
Sólo de fuego
es la cabellera
roja como la
sangre que en mis venas se mece
por la oscura
sustancia adormilada.
En los brazos
del láudano mi dolor es un ave
que del pico
sostiene un niño muerto.
Lánguidos
ojos posan la mirada
en la nota
olvidada del laúd.
Sobrevuelan
también otros objetos:
luce opaco el
oro de Bizancio,
el terciopelo
asoma, me das trajes
y un estanque
en el fondo me hace Ofelia
núbil
enamorada como yo
que me ahogo
en la pose y en la tarde.
Es el último
trazo de mi cuerpo
tu victoria que no atestiguaré.
MATAR A UNA MOSCA
¿De dónde habrá venido, me pregunto, con su mínimo estar
con esa vida
que de acuerdo a Gabriel (a sus manuales)
dura apenas
un día o a lo sumo, una semana entera así girando,
sobrevolando
ciega (o casi ciega) entre lo sucio, el humo,
ciertos
trastos?
La miro y la
maldigo: imposible cazarla a la volada.
Por ahora
ella gana mientras pico cebollas y tomates (jitomates) y sonríe tal vez ante la
chance del tiempo generoso que le otorgo de puro desidiosa o es quizás mi mala
puntería que la tiene rondándome elástica y hedionda.
Martín que es
avispado sugiere usar spray (santo remedio)
pero no tengo
spray y no consigo entrar en lo moderno de
las cosas, la
dinámica handy, todo listo, ready-made la comida,
el traje, el modo de matar a la mosca embelesada.
(De: Morir es un arte.
Lima: Tranvías editores, 2010. 2a. ed. Lima: Máquina purísima, 2014).
ESPACIO para el dolor su
prístina
materia alucinada
las curvas
con que lo esquivas
frente a
frente riendo como a un
muñeco de
vudú le clavas agujas
pero no muere
el dolor del barro
vuelve a
levantarse sus labios te
susurran aquí
estoy entonces
no queda sino
habitar con él
servirle el
desayuno llevarlo
contigo en la
cartera pegado a la
cadera que a
ratos parece que se
abre pero
vuelve a ti ese aguijón
físico a la
izquierda más arriba
a la
diestra y aunque es áspero
el dolor se
te clava en el pecho
le crecen
dedos garras afiladas
vas sumando
dolores uno a uno
los atas en
un haz les pones nombre
hay dolores
antiguos como en rilke
aún no
florecidos su roce es golpe
seco como una
sed eterna temporal
que pasa
vuelve y reposa también
horizontal
así lo llevas a la cama le
cepillas los
dientes al dolor siéntalo
en tus faldas
dale un abrazo nada temas.
Círculo
te he marcado a fuego
como el
hierro en el lomo
del ganado
con la pasión y
te veo venir
antes y después
del aguijón
del beso de la occisa
la que
engendra la muerte en
cada
encuentro y te susurra frases
pero también
te agujerea el pecho
abre su
corazón y el tuyo frente
a frente si
no latimos juntos ya no
es cierto
este lugar tan íntimo este
reborde
psíquico de nada es lento
el ritmo de
la araña tiende sus hilos
del ámbito
vital al gran veneno pero
cómo reclamas
la ansiedad cómo
buscas
palabras tan hondas como ella
su gran
labilidad su ciego oficio pero
qué caramelo
cuánta baba nos ha
ligado un
tiempo tan preciso y te veo
venir
acelerado la marca de mi eme
en la mejilla
no dispares te digo aún
falta en el
rodaje otra aventura dos
episodios y
en el polvo un labial
dibujando
rojo el fin
(De: Cuaderno músico, de
próxima aparición).
BIOGRAFÌA:Mariela Dreyfus ha publicado Memorias de Electra (Lima, 1984), Placer fantasma (Premio Asociación Peruano-Japonesa, Lima, 1993), Ónix (Lima, 2001), Pez (Lima, 2005); Pez/Fish (New Delhi, 2014), y Morir es un arte (Lima, 2010; 2014). Fundadora del movimiento Kloaka (1982-1984), ha escrito el ensayo Soberanía y transgresión: César Moro (Lima, 2008) y traducido la antología An August Snow& amp; Other Poems / Nieve de agosto y otros poemas (Nueva York, 2014). Actualmente es profesora en la Maestría en Escritura Creativa en Español de New York University. Este año aparecerá en Nueva York su Gravedad. Poemas reunidos, que incluye su más reciente conjunto, Cuaderno músico.
Rafael Garcìa-Godos Salazar, John Lòpez Morales, Isaac Goldemberg, Enrique Sànchez Hernani, Alberto Valdivia Baselli


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