Fotografía: Alejandra Devescovi
POEMAS:
EL KILO DE PAPAS
La razón, canas, afecto,
llanto, triste, pasión
y tenue;
pero para leche
no hay.
Él entonces se fue y me dijo
quédate con los chicos
y ya no regresó.
No hay trabajo.
Y crecen los chicos.
Ahora qué hago.
Cómo está la vida.
Y crece el abandono.
Paren el litro.
Paren el kilo.
Litro la pena.
Estoy destruida.
He perdido la voz.
La vista lagrimea, se achica.
Partida de uno, vejez del otro.
El pelo se me cae.
Busco bayoneta por angustia.
Estoy herida del estómago.
Paradigma el océano
y el año entrante.
Fatal llevando los dedos callados.
No veo plata.
Por el contrario,
veo mucha araña, mucha cucaracha
y al alicate sobre el piso
y al rabo fijo,
a la culebra salida,
al cerro salido.
Puro trajín.
Y después lo de siempre.
Trigo frío,
trigo mío, trigotodo,
trigo crío,
trigo plomo,
trigo trigo,
trigoso,
yo izquierda,
tristosa,
trimustia,
tricarne.
Rompe sabelotodo.
Madre tuberada.
Madre acosada.
Rompo.
Trato.
Rata
Trigo-trigo.
Tirito.
Trato.
Aguanto.
Mustia.
Melodramática.
Enloquecida.
Sobre una mesita he dejado
a los países;
en las repisas,
las lecciones.
Si muero, la responsabilidad es de ustedes.
TROMBOSIS
En los esfuerzos desesperados
el individuo se desmemoria,
pierde la cabeza, se distrae, se destripa,
se demuestra, se desmantela, se desprovisa,
se desmorona, se desinfla, se ríe de sí mismo,
se perfila, se desatmosferiza, conmigo, con ella,
con todos, y se sitúa en el nombre del dolor
que sabe a calle, sin suplicar nada a nadie,
y se hunde, se entumece,
suplica, se agacha, llora,
con su pasión propia, con la suya,
sin pedirle permiso a nadie, se retuerce,
numera, pasa lista, no está,
rumia, se calla, se avienta, se pisa,
pierde la cuenta, se desarrolliza,
y a sus robos y a sus marcas y a sus chairas
+
un PIP –
un GC
- un avión + un
ómnibus
mutilado, cegado, firme, estoico, valiente,
sano, gordo, calvo, iridiscente,
soñado, importante, está siendo,
está amando, hace 3 días que,
suma y suda, hace 10 que multiplica y divide,
saca su cuenta, ta’ mal ta’ que cholea, computa,
muerde y se estrella,
también por su culpa los suplicios,
también por su culpa sus hijos y su esposa
y los 3 meses que debe
de luz, de agua, de colegio, de comida,
no viene a dormir a su casa y se esfuerza
chupa con los amigos, con los de la esquina,
y se muerde las uñas, desarregloso como es,
en sus vapores- sensaciones
en sus temblores- alumbrones
UYY - AYY
AYY - UYY
centuplicando la ausencia,
cuantificando la derrota,
energumizando lo poco que tiene,
lo poco que le queda, hoy, mañana,
basuridizando aún cuando cama,
aún cuando cama, camastro camarones, maricones,
hijos de puta, y se lo cargan y se lo llevan
a un hospital, a un hospicio, a la cárcel,
y le pegan y se cae y se vuelve a parar
y le vuelven a dar en el rostro,
en el torso, en sus partes, lo torturan,
lo ciegan, le sacan sangre
de la boca, le rompen la cabeza
y se lo tiran y se termina y se acabó.
(De: Tromba de agosto)
CERBATANA
E, inclinados sobre una fuente española
de comienzos de siglo en la plazuela San
Marcelo un grupo de mochileros venidos
de otras latitudes sacudían sus ponchos
dejando mezclar con el viento su acento
extranjero. Y extrayendo de sus cinturones
tejidos por manos orfebres del Cusco, quenas
y pututos y charangos recubiertos con calcomanías
del Che Guevara, tres de ellos luego de una
reverencia comenzaron a interpretar huaynos
y yaravíes con la maestría de un antiguo poblador
de las punas y con la técnica del que hace lanzar
al viento notas cuajadas del más puro folklore
indígena, con la belleza del que recoge en
sus manos, el amor, los quejidos, el sufrimiento.
Y sus mujeres de rostro blanco con los cabellos
que les llegaban a la espalda sombrero en mano
se apresuraron a recolectar lo que la gente
reunida les ofrecía siendo siempre un par de soles
y un billete anaranjado o un billete azul
lo suficiente como para engañar al estómago
y dormir en la calle, con ojos para ver
voz para hablar, corazón para sentir.
BALADA PARA UNA MADRE QUE LLORA DESCONSOLADAMENTE
EN LOS PASILLOS DEL HOSPITAL DE ENFERMEDADES NEOPLÁSICAS AL ENTERARSE QUE SU
HIJO DE DOCE AÑOS VA A MORIR
El contraste que me ofrece esta vida
viendo
los árboles frondosos
allá
afuera
y
el sol haciendo equilibrio
sobre un eucalipto
y a mi hijo con su pijama blanco
reposando en su lecho
de desahuciado
es para llorar
es para reír.
Los médicos le han dado
cuarenta y
cinco días
y él
ríe
y
conversa
con los que le llevan
revistas y frutas
y para verlo morir
no tengo ya fuerzas.
Es lo único que tengo en la vida.
Por él es
que puse un puestito
de
expendio de comidas y bebidas
en
el mercado 3 de febrero.
Por él es que armada de valor
expulsé de
nuestra casa-cantina
al mal
hombre que solía vejarnos.
Ahora mi hijo es como un paisaje
al que
solo le dan vida nuestros ojos
y para
verlo morir no tengo ya ojos.
Tantos esfuerzos y tanta lucha
y los años
circundándonos como buitres
para
que mi hijo muera víctima del cáncer
y su
cuerpecito dulce y de sangre enferma
repose en las arenas calientes
en las arenas milagrosas
con un último deseo
que uno eleva hacia el santísimo
para que se apiade de un alma
buena
que solo ha conocido
contrastes.
Contrastes, que no se pueden eludir
así uno
decida partir a la carrera
lejos
tan lejos como sea posible.
Contrastes que brotan como el maíz
y que uno
alberga en las pupilas.
Contrastes que uno termina aceptando
cada hora,
cada minuto, cada segundo.
Y si son reales estos momentos
y no es una
pesadilla lo que vivimos.
Si para algunos su vida es un infierno
y no hay
ángeles hermosos que prediquen
el amor
con trompetas y flautas dulces
y si
por todo solo hay un pañuelo
lleno de lágrimas dentro de un puño
será la hora del desencanto y la prueba
de fuego para que el ser débil adquiera
la fuerza y el ser fuerte muestre serenidad.
Y mi hijo va a morir en noviembre
y nada se
puede hacer por él
salvo
exprimirle un algodón en la frente
y
coger su manita acompañándolo
en su breve sueño así él no lo quiera.
Y él será quien al fin me tome de la mano
con sus
desfallecidas fuerzas acompañándolo
hasta
una pendiente donde nuestra despedida
será
inminente para ya no ser.
(De: Ave Soul)
BIOGRAFÍA:
Jorge Pimentel (Lima, 1944)
Fundador,
con Juan Ramírez Ruiz, del Movimiento Hora Zero en 1970 al publicar el
manifiesto “Palabras Urgentes”. Estudió en la Universidad Nacional Federico
Villarreal. Ha publicado los poemarios Kenacort
y Valium 10 (1970); Ave Soul (1973); Palomino (1983); Tromba de agosto (1992);
Primera Muchacha (1997); En el hocico de la Niebla (2007). Pronto publicará
el libro Jardín de uñas.
Tulio
Mora, Leoncio Luque, Martín
Rodríguez, Óscar Málaga, Stephan
Enríquez, Miguel
Urbizagastegui, Rosina Valcárcel, José Rosas Ribeyro, Miguel
Ángel Zapata, Isaac
Goldemberg
MENCIONA A: Tulio Mora, Enrique Verástegui, Jorge Nájar, Carmen Ollé, Eloy Jaúregui, Ángel Garrido, Yulino Dávila


1 comentario:
Jorge Pimentel es uno de los mejores poetas latinoamericanos de la segunda mitad del siglo XX. Su alma está en sus poemas y él seguirá allí, vivo por toda la eternidad.
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