Ángel Gavidia

12/09/2006

























POEMAS:


Cuando el lobo de aquel Santo de Asís me dio posada

Cuando el lobo de aquel Santo de Asís me dio posada
y vi como abrigaba de tremenda ternura su guarida

y cuando el cactus me dio su corazón de planta buena
y me dijo “perdón por mis espinas… de pura soledad fueron creciendo”

y cuando la tierra árida se puso alegre al verme
y a manos llenas me dio de su esperanza

¡qué ganas de llorar…qué ganas!

De “La soledad y otros paisajes”

***

Para llegar a Maya

Para llegar a Maya
hay que oler en el viento su presencia
estar atento
descubrir sobre el trébol su pisada
y enrumbar hacia el norte velozmente
con la mirada alerta
en todo lo que sueñe o cante o ría:
¡divisarla!
ir dejando la ropa en el camino
desnudarse de todo hasta ser bueno
y llegar mansamente
hasta rozarla apenas…como el viento
¡Maya!
y ya no decir más
dejar que las bandadas se alboroten
que los trigos expriman su dulzura
dejar correr lo tuyo por su sangre
como locos venados por la pampa
dejar…que Maya sabe
sobre el trébol en flor o entre los cedros
Maya sabe querer como la tierra.

De “La soledad y otros paisajes”

***

Poema encontrado en el bolsillo de un saco olvidado en la playa

Qué es esto
que crece como pulpo
en el pecho voraz
y estira sus tentáculos queriendo detenerte.
Qué, este tiempo
que me empapa de ti
y que no se conduele de los búhos hambrientos
que enloquecen
persiguiendo tus huellas.
Qué, del puerto
si el muelle se ha poblado de ataúdes
y lontananza es una boa parda
que se muerde y se muerde hasta hacerse sangrar.
Y qué, de mi
si ahora que recuerdo
sólo he visto en la playa a un ser extraño
que vino y que se fue
dejando sobre el pelaje hirsuto de la tarde
sus ojos
su cerebro
su libreta de apuntes…

De “Un gallinazo volando en la penumbra”

***

La tarde

Una pelota ajena
perdiéndose
-de rebote en rebote-
irremediablemente
tras los cerros .

De “Un gallinazo volando en la penumbra”

***

Autorretrato

La terrible certeza de unos pasos perdidos en el mar.

De “Un gallinazo volando en la penumbra”



BIO/BIBLIO:

Nací en Mollebamba, Santiago de Chuco, en 1953. Pasé mi infancia en un caserío que en el incario se llamó Cundurmarca. Era una pampa mágica poblada de pardelas extrañas, grillos de colores y retazos de pantano que temblaban, en donde alguna vez aterrizó un avión. Esa pampa, que en las tardes sabía ponerse intensamente sola, me tomó de la mano para garabatear mis primeros poemas y probablemente todos los demás. Estudié medicina humana en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y ahora me desempeño como medicó internista en el Hospital Belén de Trujillo y como docente en la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de esta ciudad donde resido. Es decir, la poesía y la medicina batallan, no sé si irreconciliables, en mí, exigiéndome cada una su porción de vida y de sangre, su parte de conocimiento teórico y práctico, su indispensable tiempo. He publicado dos libros de poemas (“La soledad y otros paisajes” y “Un gallinazo volando en la penumbra”) y dos en prosa, uno de cuentos (“Aquellos pájaros”) y otro de difícil clasificación (“El molino de penca”). He escrito, así mismo, dos ensayos: “El cólera en la ficción de García Márquez” y “Ribeyro y Santiago de Chuco”. Finalmente, considero que un buen poema ha de tener dos características fundamentales: capacidad de síntesis y capacidad de sugerencia, además, obviamente, de ese oxígeno especial, que a modo del aire que insufla los huesos de las aves, predisponga al vuelo, al luminoso vuelo. Ángel Gavidia.

1 comentarios:

  1. Daniela Mann dijo...:

    Gostei!
    Abraços da Daniela