Alexander Sifuentes

















POEMAS:


Queda un toro barnizado…

Queda un toro barnizado
para la tristeza entre tus senos
y esos ojos café
para el hambre amada Ingrid
llámame en diciembre
con el aguacero de sangre
el viento en fila de espera
y cuando el tren deba partir
no alces el pañuelo
que una mujer es recordada
por los animales que cobija.


A veces imagino

A veces imagino dejar al mundo parejo y ardiente,
regalando mis monedas entre pocos asistentes
que reclaman encender una radio
para sentirse ligeros
A veces, y solo a veces, la necropsia me demuestra que perdimos tanto
Y que el camino no esta en el libro
Sino en las hojas sueltas
Las manos grasosas que todo lo devoran dejando poco para el estreno
Y una marejada de poemas manteniendo en vilo a los corderos
Mis amigos que pierden monedas en sueños / alfalfa
Han probado del dolor de tener madres que gustan de novelas mexicanas
Y hermanos que se pierden en la sección espectáculos
Es preferible lanzar la cuerda y colgar los panes, recoger los abuelos del asilo
Y los manantiales plantarlos en la pista donde ingenieros de transporte
harán buenos negocios con las novias despechadas
A veces prefiero mandarme un tiro
Pero no me gusta la pólvora en el desayuno
Muchos menos imitar a Kurt
Quien de esa forma liquidó mi generación
Quizás sería mejor manejar un auto blanco para perderme entre la multitud
Como suelen hacerlo los que fueron despedidos
O me anime a ser un productor de música chicha
Regalando baratijas, bebidas
y unas cuantas cirugías como halo de grandeza
Quizás, influenciado por Sallinger
consiga un puesto de guardián
y llegado la hora
el fantasma de un niño decida decirme:
Señor, ha perdido el tiempo.


KillBook

El día que conozcas a un poeta, exige palomitas de maíz. Que no te varíen las estaciones y planta de una vez ese bendito árbol de nísperos. Pero no grites tanto. Recuerda que ser poeta es una prevención contra el olvido. Sugiero entonces que no exprimas demasiado el chicle mientras tus padres duermen. Salta sobre la cama, lanza por la ventana esa radio vieja. Nadie te avisara de tamaña desgracia: en este instante el 77% de los libros están cerrados.


(Extracto de Sueños de Piedra)

Reviso mis apuntes, viernes, cuatro am.
Entendí que un tejido Paracas
es una soledad amplificada en colores
una trepanación una neurona de metal ambiciosa
describir que las vasijas
son propensas al calor de unos huesos
regados en hileras
que tienen como encuentro
una momia envenenada
por los intentos
de aquella sonrisa para la posteridad.


Sabes…

muchos preguntarán en silencio (porque tal vez es lo único que saben hacer) que motivos tuve para ponerte al frente de esta esfera celeste. Tú sabrás la respuesta en el momento preciso. Por ahora solo déjame señalarte tres cosas: Se crear juguetes. Se reparar juguetes. Se dejar jugar. Y tú nunca serás la excepción. Al contrario ya tengo armado tu paquete de crayolas y los papeles blancos esperan tu estreno. Ya hice las líneas para guiar la voluntad de tus manitos, porque a final de cuentas que nadie dude que el artista eres tú. Y si decides tirar todo esto al suelo un día de enero, no te sientas tan mal. De algún modo se comienza así. Porque sabrás Leonardito que ser niño de verdad, es un cuaderno infinito.


BIO/BIBLIO:


Alexander Sifuentes

(Lima, 1977) Tiene estudios de Diseño Gráfico, Filosofía, Literatura y afición por las fotografías en blanco y negro. Gira su vida en torno a un castillo de naipes, una Hello kitty insaciable, y además escribe, según Paul Cañamero y compañía: “bien”. Ha publicado Extraño 26, me peinaron el alma, Ingrid (en website), también ha terminado de escribir en prosa: Balas por Nada, El libro de los Lances, Sueños de Piedra, una treintena de cuentos. Colabora en diversas revistas de Arte y Literatura (extraña devoción para encontrar tiempo). Actualmente trabaja de publicista en el diario El Comercio, se ha reconciliado con los gatos y está armando una cuna tamaño del estadio nacional.



MENCIONADO POR:

Antonio Navarro, Paúl Cañamero



MENCIONA A:

Enrique Verástegui, Roger Santiváñez, Miguel Ildefonso, Paul Cañamero, Raúl Jurado, Alessandra Tenorio

Martín Zúñiga

2 comentarios:

Paul Cañamero dijo...

ya es hora de que publiques tus poemas sobre el billar.. me parecieron buenos.. geniales.. (paul)

marcayuq dijo...

La verdad es que no me gusto la forma como escribe, pero e smi modesta y pobre opinion