Erick Ramos Solano






POEMAS:

Contra el río y la piedra
Los muros de este pueblo son de árbol
De chacra
Y de casa guardada con el pobre en su pobreza
Como la luz en su apacible lobo

De pronto
Tomo tu dedo y lo hundo para que llueva
Y veo la lluvia venir dentro de ti
Como un hondo balde verde hacia abajo

Sobre el puente estoy yo
Y debajo también
Andando con los brazos cruzados como si no importara
El casco oscuro de las casas aplastadas a la noche

Como si el pulso mismo de la piedra
Metido en el pájaro silencioso que arde flojamente
Viniera a caminar conmigo
Y de pronto se fuera.


Esta noche clavada a la luna
Carga en sus venas la coma
Con el batiente de tu nombre

El iris verdoso de la nube
Sube la comba de la palta
Y dentro no se oye doblar tu corazón
Sino el siglo

Aún puedo ir al río
Y estar solo
Como si el río viniera a mí
Azuzado por el coro final de los gallos en el celaje alto de las estacas
Que separan al campesino de su hora

¿Qué sería de las mujeres que se acaban en las trenzas?
¿Qué de la lámpara de la tarde
En el fósforo de la cabeza negra de todos los niños?

No puede el silencio sino anunciar
Que en el lomo del perro ahora dormido estuvo tu mano de nieve como una pálida rueda
Cuando pensaste en morir ansiosamente
Como si fuera necesario permanecer justo en el mismo lugar del cuerpo

Qué sola es esta noche
Techando la punta de la uva
Parecida a ti en la tienda oscura de tus ojos

Yo amo detrás del polen
—Porque el amor crece aquí detrás de las casas—
El árbol que provoca y persigue en el aire una gota de ti

El recipiente de este mundo está en tu boca.


Camino

La alegría del cielo cuando las nubes se lanzan sobre la tierra
Es antigua
Como antigua
Es la piedra en el zapato
Del día y la noche

Mucha gente no lo sabe pero
Acabada la corteza del hombre
Hay una criatura que prende miel a su descendencia y vive sola
Y jorobada como si su casa la masticara con celo

Entre tanto
Pienso
La silueta del abismo es tu mano pequeña
El eucalipto en tu axila nimbada y el flojo amor de la tarde
Que rompe tu cadera como una lúcuma en el suelo

Es tu cabeza enorme la que domina la neblina
(No podría ser de otra forma)
Mientras el día rodea al cerdo dormido respirando hacia fuera para no tragarse
Y hasta muy tarde el sol enverdece
El alto amarillo que se siembra

Porque antes de despertar el corazón verde de la vaca crece en su sitio
Y sobre él
El duelo gigantesco que gira sobre la giba de mi nombre
Es el redoble de este cielo ahogado que se me mete a la boca
Cuando al caminar por el monte la espina que en tu brazo es una espina
Se dobla como si dentro de ti nada pudiera enterrarse.

(De Celestización)


Mirando muchos años cómo crece la hierba el hombre a mi costado sabe
Que la casa puede taparse del sol
Como un niño de sus liendres

Yo por ejemplo
Que he llegado a amarte con todos los dedos de las manos
Sé ya que hay debajo de la chacra
Un largo ataúd de fuego en donde lento se hace el gusano enroscándose

Y es que te amo ansiosamente
Mirándote pasar los pies y los muslos
Y la hermosa nalga rozando la otra
Pero esta tierra anuda aún un alto misil de pichones parecidos
Y no hay que callar cuando se siente en el hombro
El peso de todos los niños orinando

Hay seguro hoy otro que ame como yo
Otro que ame como aquel
Que no puede prescindir jamás de darle a la mujer que ama un beso entre las dos mejillas

Tranquilos bebemos agua
Y el gran hombre a mi costado
Viejo ya por el sol
Bebe abrazando el agua con la garganta toscamente

Es verdad
Yo no puedo más que amar tu nuca
El ligero ruido que hace tu pie sobre la sandalia andando
El puquial en el regocijo de tus blancas quemaduras
Y el plumón verde de un niño que pasa dibujando la chacra.


Peor ciego

De un duro color es esa cosa dentro
De un duro color como si en esa cosa estuviera mi corazón
Como un trapo gris que limpia solamente
Un duro nudo en la lengua

Pero acaso no es eso lo que tengo
Aquí en el viejo saco el pecho es una lámpara
Y gota a gota el golpe engorda la noche como una madre
Que mira a los ojos mirando

De un duro color
Así como el moretón de la nube sobre la iglesia santa

Nada por eso viene
Ni la lluvia que traga todo peinando la caja de la tarde

Mejor será no ver
Será mejor meter el puño dentro de la boca y abrir la mano como una rama seca
Y agitar el pulso
Como quien no quiere ver

Quién podría enseñarme con el hombro por dónde caminar
Mira que Dios nos echa la suerte
Sobre el cartón de la pesadumbre como un largo sueño.

(De Peor ciego)



BIO/BIBLIO:

Erick Ramos Solano (Lima, 1982). Cursa el último año de Literatura en San Marcos. Obtuvo, en el 2003, el segundo premio en la Bienal de Poesía-César Moro, que organizó el Centro de Estudiantes de Literatura, y en el 2006, el tercer premio en poesía de los Juegos Florales Nacionales organizado por la Universidad Nacional Agraria. Ha publicado poemas y ensayos en revistas nacionales de literatura como Casa de Citas y en revistas virtuales nacionales e internacionales.



MENCIONADO POR:

Alex Morillo Sotomayor

Martín Zúñiga

6 comentarios:

Urganda dijo...

hermosa poesía

Urganda dijo...

he vuelto sobre tus versos, tienen algo de inquietante

Anónimo dijo...

El talento de Erick Gustavo Ramos Solano es refrescante, magico. Mezcla de realidad cruda con fantasia de la mas tierna. Me gusto mucho. Mucho talento.

Italo Costa-Gomez

italo_costagomez@yahoo.es

Vanessa Ramos Solano dijo...

Es mi hermanito un orgullo de la familia Ramos Solano

Pamela Medina dijo...

Que bien escribes erick!

Anónimo dijo...

Muy bello! Es realmente mágico.