Joseph Mestanza
























POEMAS:


El grito

El grito desagarró mi calma con la furia de un zarpazo
Voraz tigre en ayuno cuarenta
días sin probar bocado de noche

El grito hendió una lanza por mi columna vertebral
Los nervios supernova crepitaron
desde entonces el tiempo de Prometeo

Anhelé mi cráneo en una prensadora

El grito desolló mi memoria la entregó a los antropófagos

Los ojos trepanados


La búsqueda

La buscaba te juro que la buscaba
entre el humo la bruma y las casas
cajas sucias y destartaladas
lejanas como en eco su voz de invierno
con ruedas carpa de circo y flauta de escape
La buscaba en mundos recientes
sumergidos en el vientre de la creación
la ciudad del ajedrez laberinto
donde las cifras son solo palabras
¡Así es la búsqueda!

Mi corazón era algo más que un canario
cuyo canto pinta un trino eterno
El fango aparece interminable
los faros color lechuza
el reloj gris nada más que andando
¡Te digo en un mundo sin necesidad de cuerda!
Los caminos enmarañados en una pesada madeja
toda la búsqueda desmoronándose en sonidos
azules dorados y verdes
como un teléfono ecológico que niega el sol

Y ella silba de regocijo que no es mío
¡Yo se lo comprase con doscientos soles de atardecer!
El crepúsculo tocando la retreta
en una trompeta que desfallece con el motor humeante
cuando la lluvia empaña los cristales

Entonces asoma el fin de la búsqueda y
dos níveas manos te atragantan un témpano de hielo
Tus ojos arrancando
el verde de aquellos maizales
actuando como un agudo palo de golf negro
o como un sueño de acupuntura
Y pintas con suavidad de seda el arco iris monócromamente
Tus ojos restregándome la locura


Mi aliento filiforme a veces

Mi aliento filiforme a veces
pertinaz sostiene la navaja de los llantos
que roe persistentemente
la última manzana no supurada
El hálito se extiende clavado en la cabeza
de los adioses de las sombras
de los elásticos colores que en el pincel
entumecido rayan rasgando el cuadro

Mi aliento filiforme a veces
pertinaz soporta tanto desecho plasma
que endurece como gota de agua
ante un lamento gélido y
espera ser río que fluya cuando pase el invierno

Mi aliento filiforme a veces
mortecino se resquebraja como una estatua
tallada en hielo ante
el cincel que pintó rosas y cantos etéreos
Y ya no es río sino polvo
que flota por algún soto
ávido de semillas que los saquen de este yermo

Mi aliento filiforme a veces
mortecino clama rayos de verdor
y ansía liberarse de la tierra
como el vapor de un géiser con la fuerza
de un ruego que corroe la piel

Mi aliento filiforme sueña dejar intentos vanos
de ser voz que retumbe omnipresente
exhalar un último suspiro
dejarse llevar por el viento


El sonido de los caminos

Ahora es tiempo de ceñir el sonido al cuerpo
Mientras bamboleas como péndulo tus caderas
Que recorren dulcemente el circuito de mi vista
Al compás del olor a madera y metal seductor
La música solfea los dos blancos copos de tus senos
Y puedo ver el ritmo de ternura de miel
Sometiendo el tiempo a anquilosados movimientos
Que se deslizan en fotografías de prístina lozanía

Danzando animadamente la historia de las flautas
Negras de belleza los ángeles transgresores del orden celestial
Tocan para mí en el pecado sabroso de la existencia entre tanto
Miles de golpeteos raudos invaden los vientres
y queman la garganta con su grito de placer doloroso


III

Ayer te vi hurgar en el abismo de los recuerdos
Con toda las fuerza de tu piel desnuda
Intentabas escarbar el olvido de tus entrañas
Solo atiné a colorearte con mis lápices de fuego
Para plasmarte en el papel de mi memoria
Y resignarme a llavarte en el cajón de mi pecho


Poema en forma de abismo

Mi pecho es un agujero negro que respira toda luz de tus ojos
Que titilan en estrellas
Se pierden en las nubes viajando hasta el mar más recóndito
Dos abismos en los que caigo a menudo
Por esa tierra que es valle fértil de palabras
De gritos que anhelan justicia en todas las flores que aun no abren capullo
Quizás marchiten su miel antes de sentirla en el vientre
Y yo gravito como roca desprendida
Que cae del farallón
De la tristeza
Que cae velozmente
Con la fuerza de un suspiro
Que cae
Y cae
Flagelándose
En el camino
Del vértigo
Del estruendo
(La inconsciencia
De saberse
Muerto día a día
De ser nada más
Que un conejo
Que salta
Y corre
Corre
Con la libertad
De huir del cazador)
Que cae con el cuerpo
Desgarrado
Sin los brazos
Sin las piernas
Sin cabeza
Que rueda por el suelo
Llorando los ojos que ha perdido
En el abismo enorme que es la noche de tu alma herida
Y voy muriendo en la angustia de verme flotando sin salida en el mar
De esos ojos hoyos piedras abismos rosas infinitas memorias del olvido
Con los que vas navegando el mundo



BIO/BIBLIO:

Nací en Chiclayo el 12 de Diciembre de 1986. A los cuatro años llegué a la capital, y desde entonces resido en Chorrillos teóricamente, mas en la praxis vivo en Barranco. Estudio actualmente Sociología. Planeo formar dentro de poco una banda de música donde toque la trompeta y hacer el guión de una mediometraje que va a dirigir mi hermano.



MENCIONADO POR:

Orlando Granda



MENCIONA A:

Orlando Granda, Rosella di Paolo, Luis Alberto Castillo, Florentino Díaz, Francisco Serrepe, Luis Fernando Chueca, Angelo Agüero Osorio, Gino Luque, José Watanabe

Martín Zúñiga

1 comentario:

esteban dijo...

good one! muy bueno ahh...de un perucho-desde nueva york-usa!
esteban
esteban106@yahoo.com