POEMAS:
En defensa de los pueblos
Aquella tarde
cuando la dinamita te hizo un hoyo
se prendieron las ganas de la vida y de la muerte,
y entre esas medianías,
te crecieron las alas para abrazar
rocas y orillas
hasta cincelar en el techo de nuestra frente
el nombre que no olvido.
Aquella tarde no fue agua de río
que voló por los aires:
fue sangre de hombres
que pintaron otros ríos.
No fuiste desde esa ceniza cívica
sólo Marañón
o serpiente;
sino camino,
refugio
de niños y desconocidos.
Aquella tarde voló contigo
el sentimiento de los árboles
hasta sacar de las orejas el silencio.
En aquel desequilibrio un remolino de besos,
después de la muerte,
renacieron para comenzar
y corregir la alegría de ser nuevamente
en cada hombre
la mirada uniforme que se va con el rocío
o la lustrosa sangre que de despierta
hasta trascender una nueva voz de río.
Corazón de remolino
Sé que tienen miedo a mi cajón
de bálsamo lento
sé que la mañana se vuelve triste
cuando ojos yertos en el llanto
encuentran la posteridad inestable
de nuestras lenguas
Sé que los sueños regresan
a la tentación del odio
de hermanos sumos
en un corazón de remolino.
A veces me maldicen
hasta las rodillas.
A veces desean matarme:
y los encargo vida.
Quiero decirte
que la muerte no me dice nada
sólo es parte de esta familia.
Quiero olisquear de tus manos
la amargura y el miedo:
sociedades que me golpean a escondidas.
Y si el dolor lo llevo turbulento
es para susurrar a la vida y a la muerte,
que en mí viven como pájaros
adulando hombres entre los payos
que aran su libertad después del día
Quiero decir hermano
que la escasez del llanto,
ha madura romo en mi camino:
tu maldad
tu hambre
y tu muerte.
Pueblo encendido
Verso, o nos condenan juntos,
O nos salvamos los dos!
José Martí
Los niños en mi pueblo lloran
porque los pájaros ya no cantan.
El sol nos asta entre
toros o muertos que aún no descansan.
La luna ayuda al enemigo
en el terrado
o en la era.
La broca
juega con los granos
que en las espaldas se encrespan
como riscos en las alturas.
El campesino llora o ríe con el verano
o quizá tiembla con la lluvia
hasta ver destruir o crecer su siembra.
El gusano seca al plátano.
Las papayas lloran por la cebolla
que crecen silvestremente como ellas.
Los hijos y los padres
sonríen en sus tazas
hasta afrontar el agua sin leche.
Las polillas nos comen las costillas
deseando pringar el corazón más débil.
Más que alegre
mi pueblo ríe con el cerro
prolongando rigor y sentencia
de ver cómo pocos roban sus sueños.
Lima tu letargo hermano
ingéniate en aplastar
polillas de toda laya.
Haz de tu alforja un lugar sin fondo
donde tu dolor azote el hambre de los que,
con lastre hicieron llorar tu nombre.
Más que alegre
para no ver sus carnes de forma lastimera
mi pueblo trabaja
con la libertad o el sueño.
Puente de poesía
Elegir a los que me persiguen
agotados de calor y gloria quisiera
Convertirme en un payaso seductor quisiera
hasta articular sus manías con el color del hombre
después de la sonrisa
Sería el dolor de los puentes
o de las flores
cuando no me permitieran verte
Amor mío.
No tengo el jubileo que siente la poesía,
tampoco la muerte de las rocas
que sufren la fatalidad
de barreras hemorrágicas en la siembra.
Pero esta ensenada pasión por la esperanza
se edifica
se atiborra en su sílaba
hasta conciliar con el campo,
entre balsas y cámaras de cárcel
y poder paladear adusto en el ruido
¡Poesía!
¡Amor mío!
¡Hermano!
¡Están detrás de nuestro verbo
con fórmulas de forcejeo!
¡Enfrentémonos por este puente
que estremece al propio cielo!
Senda Luminosa
“La justicia lo persigue y él dejaría primero escapar, gota a gota, toda su sangre, antes que dejarse atrapar y conducir a los pueblos,…”
Ciro Alegría
Ser río
es tener la inquietud de hombres
que caminan trechos
por sosegar el hambre de sus hijos.
Es dirigir la mirada
a la inmensidad de la tierra
al maltratado vientre
o al fruto
que se forma con la tormenta.
Ser río
es depender de las mañanas
desveladas
hasta arrancar de la noche el vacío
o el surco inminentemente hambre.
Ser río
es aprender
la dirección
del recién nacido
o aprender de la sangre
que ahora se levanta del olvido.
Rosa
El poeta hace la rosa que es terrible!
Martín Adán
Rosa
Amor
No permitas ser solo rosa
o simplemente vientre,
que en la eternidad ahogas el enigma
de brazos ignotos cuando te lloran.
No permitas la dejadez de las hojas
cuando sólo eres útil en la alabanza
o en el abismo de la estupidez
de el me quiere - no me quiere.
Rosa
se la luna vidente
entre jardines de mujeres
que tienen razones para llorar.
Sé también la espina
cuando de tu frente hagan sangre el sudor
y el pensamiento
o en tal caso el hijo desobedezca.
Rosa
Amor
no seas la entrega débil
de tu color al sol,
sé como la lluvia clara y tormentosa
cuando decides ser coraje en el hambre
y el maltrato.
No abras simplemente el pétalo
para ser fruto o carne
sino para ser Madre o Mujer
Dios u Hombre.
Rosa
Amor
No permitas ser solo rosa
entre los picaflores
o en los jardines que te ahogan.
Sé siempre la flor que perdure
en la Rosa o en el Amor
en tu Nombre o en el Camino.
Cocochillo
Mientras nuestras piernas se contornean en la mañana
el canto del cocochillo
se contornea con el paujil, desde un árbol
que no es azucena y árbol
ni siquiera es mañana ni tarde
sino canto que delira en los aleros de las casas
o en el machete que se dentiza
con el maguey del temple
o en aquellas zánoras que emiten los ojos
que no es mañana ni medio día
sino cruces que se rompen en sus toches
lastimados por la sombra de las pampas.
Mientras nuestros ojos se quedan calvos en el cerro
el canto del paujil se cuelga desde las ventanas
para vivir como pájaro
desde los papayos
o desde la luna hasta al río.
Quiero decir desde la vida hasta el camino
del canto del cocochillo a mi pueblo
mientras oímos a cuántas cruces perderse
desde las lomas
que no despierta en la alforja ni en la siembra
sino con la carga de nuestro descanso
o con nuestro llanto,
con la bolsa de coquita o friambre que nos espera
mientras contorneamos nuestras fuerzas en la
deshierba.
El canto del cocochillo
quiero decir de los pueblo y de Camporredondo
se cuelgan en la flor que no es la tarde ni la noche;
sino, es la mañana cuando se despierta
con brazos de pandeárbol para mirar el camino
hasta escuchar el canto que se cuelga en el árbol,
nido de cocochillo,
trabajo de hombre,
amor del viento;
de Camporredondo a la lira de los pueblos
aunque no lo quieran.
Te hice Luna
Cómo amaba la tarde
cuando creaba la oscuridad
para arañar la luz de algunos miedos
y hacerlos infinitamente míos.
Llorábamos como el cielo
en noches de luna,
bañados de tres marías
o con juegos de escondidas.
Cómo nos prohibían separarnos
de nuestras madres
o de aquellos cipreses
que nunca fueron cementerio.
Cuántas oscuridades en Chonta,
cuántas distracciones en las lomas
hasta soñar con un beso eterno.
Cuánto amaba que el sol se duerma
para hacerte luna.
Madre
Mañana con el alba, yo me iré, madre mía,
mascando mi secreto de sangre y de ironía.
Plabo Neruda
Madre
será que en tus mejillas
caen las manos de un huracán tendido?
Será que aún soportas la soledad de un niño?
Nace de tu piel el arroyo de mi sangre, Madre,
y camina en tus ojos, de frente en frente,
el dolor de tus espaldas
donde tus hijos aún lloran la tiza y el sueño.
Madre
es en tu sombra el aire del campo
es en tus pasos los caminos que me llevan
hasta detenerme en la semilla del rayo
y soportar la lluvia entre los plátanos del día.
Las fuerzas ebrias te remolcan en domingos ebrios
y quizá el cuerpo nos sacuda al son de la puerta,
chapa amarilla en la mentira,
como la tarde que te sajo el rostro que no fue un beso.
Ten cuidado de tu amor Madre Mía
que ya por mis venas sangra el odio
a las noches que nunca nos cuidaron Mamita.
Pero en las tardes los campos abren el surco
y en tu corazón abres un pecho.
Temprano despertaremos, Madre,
para tener cuidado de las rendijas de la puerta
y aprender a sembrar el aire
y alejar nuestro dolor de la tarde
aunque los vetustos tiempos mueran en tus brazos
me darás un beso Madre.
BIO/BIBLIO:
Roger García Clavo es del Dpto. de Amazonas del distrito de Camporredondo. Es Licenciado en Educación en la Especialidad de Lengua y Literatura, otorgado por la Universidad Enrique Guzmán y Valle “La Cantuta”. En la Colección El río y el Huarango dirigido por el CEPS a cargo del Prof. Luis Morón E. han publicado el poemario Marea Celeste (2004). El 2006 ha publicado el poemario Camino de Serpiente y la plaqueta Piel de madero. Es integrante del Círculo Literario “Zumbayllu”. Es integrante del Colectivo de Escritores Clasistas. Es miembro del Consejo Directivo del Gremio de Escritores del Perú. Es ganador de los Juegos Florales Víctor Mazzi Trujillo 2006, en Cuento y poesía, organizado por CEPS de la Faculta de Humanidad y la Universidad La Cantuta.
MENCIONADO POR:
Julio Carmona, Eduardo Vílchez, Iván Yauri, Renato Pita
En defensa de los pueblos
Aquella tarde
cuando la dinamita te hizo un hoyo
se prendieron las ganas de la vida y de la muerte,
y entre esas medianías,
te crecieron las alas para abrazar
rocas y orillas
hasta cincelar en el techo de nuestra frente
el nombre que no olvido.
Aquella tarde no fue agua de río
que voló por los aires:
fue sangre de hombres
que pintaron otros ríos.
No fuiste desde esa ceniza cívica
sólo Marañón
o serpiente;
sino camino,
refugio
de niños y desconocidos.
Aquella tarde voló contigo
el sentimiento de los árboles
hasta sacar de las orejas el silencio.
En aquel desequilibrio un remolino de besos,
después de la muerte,
renacieron para comenzar
y corregir la alegría de ser nuevamente
en cada hombre
la mirada uniforme que se va con el rocío
o la lustrosa sangre que de despierta
hasta trascender una nueva voz de río.
Corazón de remolino
Sé que tienen miedo a mi cajón
de bálsamo lento
sé que la mañana se vuelve triste
cuando ojos yertos en el llanto
encuentran la posteridad inestable
de nuestras lenguas
Sé que los sueños regresan
a la tentación del odio
de hermanos sumos
en un corazón de remolino.
A veces me maldicen
hasta las rodillas.
A veces desean matarme:
y los encargo vida.
Quiero decirte
que la muerte no me dice nada
sólo es parte de esta familia.
Quiero olisquear de tus manos
la amargura y el miedo:
sociedades que me golpean a escondidas.
Y si el dolor lo llevo turbulento
es para susurrar a la vida y a la muerte,
que en mí viven como pájaros
adulando hombres entre los payos
que aran su libertad después del día
Quiero decir hermano
que la escasez del llanto,
ha madura romo en mi camino:
tu maldad
tu hambre
y tu muerte.
Pueblo encendido
Verso, o nos condenan juntos,
O nos salvamos los dos!
José Martí
Los niños en mi pueblo lloran
porque los pájaros ya no cantan.
El sol nos asta entre
toros o muertos que aún no descansan.
La luna ayuda al enemigo
en el terrado
o en la era.
La broca
juega con los granos
que en las espaldas se encrespan
como riscos en las alturas.
El campesino llora o ríe con el verano
o quizá tiembla con la lluvia
hasta ver destruir o crecer su siembra.
El gusano seca al plátano.
Las papayas lloran por la cebolla
que crecen silvestremente como ellas.
Los hijos y los padres
sonríen en sus tazas
hasta afrontar el agua sin leche.
Las polillas nos comen las costillas
deseando pringar el corazón más débil.
Más que alegre
mi pueblo ríe con el cerro
prolongando rigor y sentencia
de ver cómo pocos roban sus sueños.
Lima tu letargo hermano
ingéniate en aplastar
polillas de toda laya.
Haz de tu alforja un lugar sin fondo
donde tu dolor azote el hambre de los que,
con lastre hicieron llorar tu nombre.
Más que alegre
para no ver sus carnes de forma lastimera
mi pueblo trabaja
con la libertad o el sueño.
Puente de poesía
Elegir a los que me persiguen
agotados de calor y gloria quisiera
Convertirme en un payaso seductor quisiera
hasta articular sus manías con el color del hombre
después de la sonrisa
Sería el dolor de los puentes
o de las flores
cuando no me permitieran verte
Amor mío.
No tengo el jubileo que siente la poesía,
tampoco la muerte de las rocas
que sufren la fatalidad
de barreras hemorrágicas en la siembra.
Pero esta ensenada pasión por la esperanza
se edifica
se atiborra en su sílaba
hasta conciliar con el campo,
entre balsas y cámaras de cárcel
y poder paladear adusto en el ruido
¡Poesía!
¡Amor mío!
¡Hermano!
¡Están detrás de nuestro verbo
con fórmulas de forcejeo!
¡Enfrentémonos por este puente
que estremece al propio cielo!
Senda Luminosa
“La justicia lo persigue y él dejaría primero escapar, gota a gota, toda su sangre, antes que dejarse atrapar y conducir a los pueblos,…”
Ciro Alegría
Ser río
es tener la inquietud de hombres
que caminan trechos
por sosegar el hambre de sus hijos.
Es dirigir la mirada
a la inmensidad de la tierra
al maltratado vientre
o al fruto
que se forma con la tormenta.
Ser río
es depender de las mañanas
desveladas
hasta arrancar de la noche el vacío
o el surco inminentemente hambre.
Ser río
es aprender
la dirección
del recién nacido
o aprender de la sangre
que ahora se levanta del olvido.
Rosa
El poeta hace la rosa que es terrible!
Martín Adán
Rosa
Amor
No permitas ser solo rosa
o simplemente vientre,
que en la eternidad ahogas el enigma
de brazos ignotos cuando te lloran.
No permitas la dejadez de las hojas
cuando sólo eres útil en la alabanza
o en el abismo de la estupidez
de el me quiere - no me quiere.
Rosa
se la luna vidente
entre jardines de mujeres
que tienen razones para llorar.
Sé también la espina
cuando de tu frente hagan sangre el sudor
y el pensamiento
o en tal caso el hijo desobedezca.
Rosa
Amor
no seas la entrega débil
de tu color al sol,
sé como la lluvia clara y tormentosa
cuando decides ser coraje en el hambre
y el maltrato.
No abras simplemente el pétalo
para ser fruto o carne
sino para ser Madre o Mujer
Dios u Hombre.
Rosa
Amor
No permitas ser solo rosa
entre los picaflores
o en los jardines que te ahogan.
Sé siempre la flor que perdure
en la Rosa o en el Amor
en tu Nombre o en el Camino.
Cocochillo
Mientras nuestras piernas se contornean en la mañana
el canto del cocochillo
se contornea con el paujil, desde un árbol
que no es azucena y árbol
ni siquiera es mañana ni tarde
sino canto que delira en los aleros de las casas
o en el machete que se dentiza
con el maguey del temple
o en aquellas zánoras que emiten los ojos
que no es mañana ni medio día
sino cruces que se rompen en sus toches
lastimados por la sombra de las pampas.
Mientras nuestros ojos se quedan calvos en el cerro
el canto del paujil se cuelga desde las ventanas
para vivir como pájaro
desde los papayos
o desde la luna hasta al río.
Quiero decir desde la vida hasta el camino
del canto del cocochillo a mi pueblo
mientras oímos a cuántas cruces perderse
desde las lomas
que no despierta en la alforja ni en la siembra
sino con la carga de nuestro descanso
o con nuestro llanto,
con la bolsa de coquita o friambre que nos espera
mientras contorneamos nuestras fuerzas en la
deshierba.
El canto del cocochillo
quiero decir de los pueblo y de Camporredondo
se cuelgan en la flor que no es la tarde ni la noche;
sino, es la mañana cuando se despierta
con brazos de pandeárbol para mirar el camino
hasta escuchar el canto que se cuelga en el árbol,
nido de cocochillo,
trabajo de hombre,
amor del viento;
de Camporredondo a la lira de los pueblos
aunque no lo quieran.
Te hice Luna
Cómo amaba la tarde
cuando creaba la oscuridad
para arañar la luz de algunos miedos
y hacerlos infinitamente míos.
Llorábamos como el cielo
en noches de luna,
bañados de tres marías
o con juegos de escondidas.
Cómo nos prohibían separarnos
de nuestras madres
o de aquellos cipreses
que nunca fueron cementerio.
Cuántas oscuridades en Chonta,
cuántas distracciones en las lomas
hasta soñar con un beso eterno.
Cuánto amaba que el sol se duerma
para hacerte luna.
Madre
Mañana con el alba, yo me iré, madre mía,
mascando mi secreto de sangre y de ironía.
Plabo Neruda
Madre
será que en tus mejillas
caen las manos de un huracán tendido?
Será que aún soportas la soledad de un niño?
Nace de tu piel el arroyo de mi sangre, Madre,
y camina en tus ojos, de frente en frente,
el dolor de tus espaldas
donde tus hijos aún lloran la tiza y el sueño.
Madre
es en tu sombra el aire del campo
es en tus pasos los caminos que me llevan
hasta detenerme en la semilla del rayo
y soportar la lluvia entre los plátanos del día.
Las fuerzas ebrias te remolcan en domingos ebrios
y quizá el cuerpo nos sacuda al son de la puerta,
chapa amarilla en la mentira,
como la tarde que te sajo el rostro que no fue un beso.
Ten cuidado de tu amor Madre Mía
que ya por mis venas sangra el odio
a las noches que nunca nos cuidaron Mamita.
Pero en las tardes los campos abren el surco
y en tu corazón abres un pecho.
Temprano despertaremos, Madre,
para tener cuidado de las rendijas de la puerta
y aprender a sembrar el aire
y alejar nuestro dolor de la tarde
aunque los vetustos tiempos mueran en tus brazos
me darás un beso Madre.
BIO/BIBLIO:
Roger García Clavo es del Dpto. de Amazonas del distrito de Camporredondo. Es Licenciado en Educación en la Especialidad de Lengua y Literatura, otorgado por la Universidad Enrique Guzmán y Valle “La Cantuta”. En la Colección El río y el Huarango dirigido por el CEPS a cargo del Prof. Luis Morón E. han publicado el poemario Marea Celeste (2004). El 2006 ha publicado el poemario Camino de Serpiente y la plaqueta Piel de madero. Es integrante del Círculo Literario “Zumbayllu”. Es integrante del Colectivo de Escritores Clasistas. Es miembro del Consejo Directivo del Gremio de Escritores del Perú. Es ganador de los Juegos Florales Víctor Mazzi Trujillo 2006, en Cuento y poesía, organizado por CEPS de la Faculta de Humanidad y la Universidad La Cantuta.
MENCIONADO POR:
Julio Carmona, Eduardo Vílchez, Iván Yauri, Renato Pita

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