POEMAS:
Los bajopontinos
A medida que el día junta sus pestañas
el tibio rastro del cielo uterino
se va aferrando a las espaldas
de los sórdidos bajopontinos.
Deambulan por las calles ciegos
entre los que desprecian sus harapientas
barbas, pestes y vestimentas.
Ingresa la lluvia por los agujeros
de sus longevos sacos,
testigos octogenarios de subsistencia,
ante la arcada de la sociedad
que los manotean como moscas.
Duermen en colchones desprolijos
en los que más que espuma
hay aire de ausencia.
Sólo les queda un usado cigarrillo
o una endeble fogata
que los cubra de la crueldad del mundo.
Coffee Shop
Como quien
busca
la primer
habitación de vida
—refugio
cálido y vaginal—
me interno en el Pick up your pices,
coffee shop del éxtasis.
Desciendo las
escaleras trémulo y mojado,
cae sobre
la mesa el sol rastafari
y mis venas
se sintonizan a las hondas notas
que un
caluroso día Jah dictó a sus creyentes.
La calle
seminal
escupe un
ramillete de jóvenes polacos
bajan
silenciosos camuflándose entre el humo
se sientan
a mi lado y se esfuma su pubertad:
desmoñan la
fruta de la madre tierra
pasean con
salivosa habilidad
el
pega-pega del papel.
Es aquí que
la pólvora estalla
y se
conjuga de aire la torre babilónica
como el
misticismo de la hierba
que ciñe la
mente a la levitación.
(¡Luces
rojas, amarillas y verdes
se cruzan
como esferas
de
semáforos desenfrenados,
ácido
secular para mis poros!)
La voz de
un jamaiquino
se aferra a
los ceniceros,
futura
tumba de las pavas
que, a paso
lento, agonizan.
Los
párpados se dilatan
—volcanes
en víspera de erupción—
se achinan
las miradas
oscilando
en el ocaso del silencio.
Ya
cadáveres los humos
el asfalto
llama al desenfreno;
soy parido
por el lúbrico aposento
hacia las
estrechas calles rojas
y su
orgiástica estridencia.
La guardiana del segundo círculo
La torre
apunta hacia las diecinueve,
y entre
tersas neblinas púrpura
se anuncia
la propensión natural
de caer en
los brazos de Venus.
Las
persianas se descorren
como
pantimedias hacia arriba
e inicia el
incesante “nock-nock”,
las
sonrisas y los cuerpos
mimetizados
en la transparencia
de los
cristales de marco negro.
Navegan por
el Ámstel
luces, tulipanes, noches;
que se acompasan
y tiñen de rojo mi ascético andar
Las súcubas
cruzan las piernas
apretando
su sexo en hilos,
exponiendo
sus labios vaginales,
a la mirada
de boquiabiertos testigos
que se
persignan en pos de la carne
y cada
centímetro de nalga.
(Bamboleo
de caderas,
cosquilleo
fálico,
líquido
seminal,
abertura de
ingle,
uña en las
bocas,
lengua en
la uretra,
espaldas de
cisne,
vientres
cóncavos,
orificios
ocupados,
contracciones
de pelvis,
lápiz
labial en las tetillas,
senos
asfixiándose,
colas,
colas,
colas,
colas
cachetonas)
Liliths
camufladas en minúsculas lencerías
que se
agitan ante la efímera ósmosis
entre
presurosos dedos y billetes.
Una de ellas,
la
guardiana del segundo círculo,
atina a mi
deseo empalagado
de alcohol
y narcóticos,
y extiende
los cinco dedos capitales
(la tarifa,
cincuenta euros presumo,
el precio
del esperma en el látex)
Lluvia de
domingo,
el paisaje
de la soledad,
¿Qué
hiciste que me dejaste
desvestirme
con la delicadeza
de quien
hace un origami
como los
pétalos que ahora
eyaculan en
el Ámstel?
Anti-todo
A Rodolfo Ybarra
Se han
quemado los últimos cartuchos,
-tatuajes
viscerales para el tiempo-
siguiendo
los pasos del poeta.
Pisadas
cargadas de estigmas,
cruces,
piedras, pasamontañas,
y tinta en
charcos de sangre
-no hay
padre nuestro que salve-
Las mejores
armas son los lapiceros
-extensión
de las balas al pecho frío-
que
adhieren su tinta perpetua
-futuros
espejos de la memoria-
a la piel
del sediento trashumante.
Llevamos al
hombro
toneladas
de pobreza,
llantos y
sueños rotos;
arena seca
sobre el cuerpo.
El papel
asceta encierra
ladridos de
millones de voces,
inviolables
por los siglos de los siglos.
Más que
tinta es bilis
escupida
contra los muros
que
esconden el hábito siniestro
de
amansarnos la esperanza
a fatuos
golpes de macana.
(Hambrientas
aves de rapiña
aguardan a
los muertos de la paz
para punzar
sus ojos, nuevamente.)
Los diarios
–baños chorreados de sangre-
atrofian
las hogueras, los bloqueos
las
marchas, ignorando cínicamente
los himnos
rebeldes de la historia.
y
“Enero en la Palabra” (Cusco, 2015). Poemas suyos han sido publicados en los
blogs “Urbanotopía” y “Piensan los viejos asnos” y en las revistas “Ojos de
Papel”, “Plectro”, “Sumergible” (Argentina) y “El perro” (México).
MENCIONADO POR:
Piero Ramos Rasmussen
MENCIONA A: Kevin Castro, Kreit Vargas, Mirtha Pecho, Salomón Valderrama, Fernando Reverter, Piero Ramos, José Carlos Yrigoyen, Pavel Ugarte, Fiorella Terrazas.


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