Piero Ramos Rasmussen



POEMAS:
  
Sangre

Los hombres miraban hacia el Oriente
Con sus veranos de turbantes desiertos.
Un imaginario tan irreal y absurdo
Que hoy la sangre escala los Andes.

Un niño jugaba pelota en el barrio
Su madre, dulcísima Sherezade,
Y todo el equipo de la cuadra
Fueron bombardeados
Desmembrados
Ah, nunca el mundo viró tanto la cabeza
Para ver el fútbol palestino
Cráneos abiertos como pulpas rojas
Ardientes pases de infernales días
Nadie se atreve a limpiar la cuadra
Las ratas se tiñen el pelo de sangre
Trasgrediendo la carne tibia
De los caídos.

Sangre
Cuando por la mañana se oye el martirio de las bombas
Y el asombro se vuelve un apocalipsis rutinario
Con la entrepierna de una mujer partida en dos
Sus ojos al aire como clavos incrustados en el corazón.
Sangre
De las torrentosas barcas de la gente en Gaza
En el ahogamiento de más de quinientos niños
Donde termos nucleares aguardan el holocausto
Para negar el fango en las selvas del olvido.

Quienes corren saben que no habrá esperanza
Aunque sueñan con ajusticiamientos públicos
Saben que no tendrán muchas horas para huir
Y que vendrá la muerte
Aquella que nos toca por igual
Cuando la espada occidental
Desangre los cuellos disidentes
Cuando el negro misil incendie la mezquita
Y Sherezade, destrozada,
Arrastre su dolor.




Maestro

A Pablo Ávila Oré

Un hombre se pierde dentro del campo
Detrás de un vuelo/ una fotografía
Y cabalga entre las sombras.
El temporal ha perdido su valía
Al llegar al panteón
Atisbando la tumba de su maestro:
Su alma negra su voz áspera su adiós aterido
Mis ojos se embriagan de melancolía.
Al frente no hay guerra
Ni romances contaminados
Sólo una lápida sucia
Que punza que duele que sangra
Con el rencor del ciclo de la vida.

Ella
Blanca y silente aparece blandiendo la guadaña.
La muerte es como un árbol
Que en otoño deja caer su vestido
El vaho inunda el cementerio.
Agua petrificada/ ojos sin vida
Amor duro.
Amor vano.
En este campo
No hay lugar
Para otro pastor
Pero el amor encadena
El viento esclaviza nuestros cuerpos
Pateo el fango
Persigo sombras
Lejos de la armonía
Alumbrada de las constelaciones.

Un tallo atraviesa un cuerpo sin alma.
La pena se irá soslayando gota a gota.

Oración

Oh, María negra
Que encierras este campo
De incontables cuerpos.
Tus gladiolos aguardan mi paso errado
La sombra de tu velo rozándome
Me envuelve con la soga un círculo de loto
De blanco infierno
Estas sordas cenizas de sangre
Ahora se estrellan transparentes
Contra la tierra
Donde caímos.

Nuestro mayor pecado habrá de ahogarse
En el poderoso mar.

Soy apenas
Un campo de rocío.


A orillas del río

 a Ella…

- Nos juntaremos en un beso mudo
Clavados de un árbol aterido
Con las espinas desgarrando
La sepultura de nuestros labios.
Cerrarás tus fauces y atacarás
Las manos de quienes te alimentan
Bañándolas de esencia natural
En una laguna eclesiástica
Que sumerge tu rostro en el fango. -

- Una virgen perdida en el bosque oscuro
La mayor hostilidad aguarda bajo las sombras
Del Renacu. El vestido decae acogida
Al rumor del diablo
La bella se agita
No resiste
Batalla
Se tambalea y fenece.
Sus pies se mantienen frígidos
Inermes ante un laberinto
De conchas abiertas.-

-No hay pecado
A orillas del río.-


Los hijos del gigante Mahoma

Los hijos del gigante Mahoma huyen.
Se pierden en bosques de extravío
Y buscan refugio en la niebla.
Rezan, armados, los cadáveres de las primas.
Visten sus rostros con mantos oscuros
Y se esconden en las ruinas de sus templos.
Seducen a sus hermanas menores  
Para no mezclar la sangre con el enemigo.
Los hijos del gigante Mahoma claman
Por desiertos de hambre y de martirio
Y afrentan la embestida de un halcón
Ferino, liberal, con mirada de occidente.

Advertencia

Al llegar el alba
Contemplo la invención de tu venida
La humedad de una cuenca profunda
El santo bautizo
La unión corpórea
En lozanía de torrentes blanquecinos.

Pero al marcharte has dejado
Murciélagos que anidan mi almohada
Cadáveres que vagan en sueños
Donde grupos armados te nublan
Y cubren de nieve las sábanas. 

***
Has vuelto a mi habitación,
Tu espalda sangra 
Feroces demonios arrancan
Tu piel con látigos de púas 
E irresistible y tenue
Has cerrado los ojos.

Quizás no despiertes.

BIOGRAFÍA:

La publicación de sus poemas y narraciones datan desde los 17 años en el libro "Creación Literaria 2010-2011", publicado por el Fondo Editorial PUCP. Diploma de Honor en el Festival Iberoamericano de Poesía, certificado por  la Asociación de Escritores y Artistas del Orbe (AEADO-APEP). Director de la obra teatral: "Eros: el misterio del amor", puesta en escena el diciembre del 2013 en la Universidad Bauzate y Meza. Como actor, fue protagonista del cortometraje "Lazos de Venganza", dirigido por Mariana Andrea Landavere y Pierina Parodi. Actualmente es vocalista de la banda Lo Ultraterreste y está próximo a publicar su poemario “Transgresión” junto con la editorial “El Viaje” de Guadalajara, México.



MENCIONA A:
Mirtha Pecho Ramos,  Aleyda Cárdenas,  Lena Orduña Vega, Domingo de Ramos, Franco Osorio, Indira Anampa, Julia Wong Pablo Ávila Oré.

Martín Zúñiga

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