POEMAS:
I
Soy como todos, como mi hermano al despertar, en la hora de levantarse; como tú cuando vas al baño y chillas mientras defecas; como usted que se agita con una muchacha de anuncio y, de paso, le hace el amor de regalo su esposa; soy como el pequeñín que siempre pide propina, y como la Nancy que se ruboriza cuando en pleno trabajo le viene su regla.
Entonces soy como todos, y como ladrones o delincuentes de La Parada, voy a vender este amor robado, este lamento a La Cachina; siempre adolescente, sobándome los genitales frente a una Play Boy, o viendo esa película de la Cicciolina. Y como todos los ancianos que tosen y escupen sangre por haber vivido, alegres, mientras duermen —sin imaginar— que ya perdieron ese último momento de vida; y como todos estos nietos que piensan en cómo fue su abuelo que murió sin despedirse y sin contar, el cuento de Caperucita durmiente, o algo así...
Y soy como yo mismo, con mis casetes piratas y mis trapos, mi postura en zapatos de carro, melancólico, por esas nostalgias de todo, sobre la vida triste, por este ahora sin mañana. Y no desperdicio el fin de semana para libar por el más pobre; porque animal que me extingo sin dejar presencia ni idioma, los indicios de mis huellas digitales, —por esta idiosincrasia dinosaurio—, así, lento, imprescindible, tan perverso, impredecible y pordiosero, indescriptible, vagabundo; como Tú, como Ella y como Usted... como Todos soy entonces.
LEIEL
Quisiera encontrar un cuarto
Tener mi habitación donde pueda velar
Todo este dolor que habita el abismo
Tal vez en el cielo
Mirando
Toda mi sangre que me arrastra como estero
Esculpiendo unos pezones
Y un corazón ancestral a la montaña
Vivir en el aire y ver
A la gente orinada que reza
Ambulando los retretes angulares de las
manzanas
Ver las fulminaciones
El fin de los condenados
Y acaso
Los que quiebran la tarde
Como seco trozo de hez
Volver, soñar, cavilar
¡allá voy!
Subir
Y gemir cuando se tiña lívida
Tañer mi corazón
Cuando el perro levanta su hueso y mea
En el árbol solitario de la existencia agreste
Librado del silencio y de la bulla
X
Pobremente le digo y le juro a este mundo que me envuelve, a este suelo tan mío como ajeno, con su bióxido de carbono que llega hasta mis pulmones, sin importar mi cáncer, mi asma, y todas las gentes, todos los prostíbulos de Jesús con sus meretrices santas, zambullidas en sus tules nocturnos, desnudas, bailando lambadas, y sus devotos parroquianos que beben contra su alegría, mientras duerma en mi suelo sobre mi colchón de piedras y cemento, soñando con el mañana, universitario, con mi porvenir, que a las justas se puede; mientras que mi padre maquinista al mantener a seis sujetos, —tristeza—, cueza su reverso ante el Nuevo sol, acumulando en la semana sus cansados varios años de sudor para el domingo refrescar con una cerveza, recordando su quién sabe juventud; mientras sin descuido alguno mi madre madrugue al banco y detrás de una ventanilla una hermosa mujercita light jaculatorie una sonrisa de perla, y así agradezca a su Dios porque yo continúe caminando con mis cartones y mi fólder, mi tinta azul y mis poemas, trasnochado y sin almorzar, mascando un chicle de optimismo en pie de lucha.
XI
L
me sucede inmensa inmunidad hacia los odios
siendo aún abierto
por los grandes atropellos de la vida
y soy también como un idiota
como todos los idiotas para el mundo
y voy por estas calles, estos huecos
diluyéndome en el polvo
más arriba siempre arriba
—o sea
donde duermo—
––¡de cuclillas!—
lamiéndome en tu espacio y saboreando mi saliva
que se va desvaneciendo y despierta
y pulverizado por la palma de mi lengua
siendo otro
me desgracio y me caigo
hecho gotas
porque no me dejan en mi forma original de convivir
como nosotros
entonces es ahí que cuando y siempre
casi desgraciado
me destapo y me vacío
y quiero llorar por la impotencia
*(Poemas tomados de “Depredación de las Ganas”, texto aumentado y corregido)
enfrentarme otra vez al mismo cuarto
encontrar la tarima aguantando tres cuerpos
muertos
los mismos cartones y oscuras ollas
como costras secas en el piso y la pared
sin contener ni proteger la pus para saciarnos
mientras los otros se van en auto
y yo voy elegido en tran/vía
a pié / de página
[otros nos cierran la sonrisa
«juran por dios y por los pobres»
y «mío» es propiedad privada para ellos]
me siento en las rodillas de mi muerte
mi cuerpo como un jonás
toma la forma de cuatro paredes que lo contienen
, y es otro día…
éste es mi alfabeto
mi abecedario insustituible:
A B1 B2 B3 B6 B12 Ca D E E4 E5 Fe Fe1 K Mg Na P
las demás las he comido
y me faltan para escribir un nombre
darle vida a mis tejidos
y volver a construirme sin placenta
vomitando el hueso verde de manzana
por eso
vamos a cazar con la lengua
cúmulos para comerlos en cecina
cirros de algodón y calorías
o
(mejor
dejémoslo para la verdura
y después de amaestrarlas
—llenos de saliva—
hay que untarlas a estratos cocidos)
nimbos en pastillas para esta fiebre
*(Poemas tomados de “música indeleble / para sordos e invidentes”, texto inédito)
A JORGE EDUARDO
Es como volar tristemente por la calle San Francisco
Y en tanto otras calles
Viendo en los buzones de basura
Repletos de angustia
botellas vacías de orgasmos
Y los postes recostados en mi sombra
Echada al atropello por impulso.
Y es como andar en las veredas del olvido
Desnudo de amor por las luces que me brotan por el sodio
Y voltear la vista al espanto
Casi espacial
Sintiendo en lo abisal que uno ha perdido
Los nudos la silla y el pájaro hecho de papel y tinta
El cuerpo y este cuerpo
—el que sale esta noche—
Avanzado sobre zapatillas fermentadas en alcohol
Caminando tristemente en madrugada y
Con los bolsillos enormes en las manos
Sin que alguien se repita respirando —pronto—
Dentro de mi muerto saxofón desam-
parado.
LENTO
(como la canción de Julieta Venegas)
Lo mejor sería mandarme mudar de traje
sacar mi asfalto y colgarlo al sol
o remangar mis intestinos
sobre mi asadura
A lo mejor sería sacarle la lengua a mi corbata
y cortarle los talones a mi carro
Mejor sería mejor
colgarla mi sonrisa en tus orejas
o en el cielo raso donde duermes
y sacar de par en par mi dentadura, y de lado a lado
o mejor sería planchar la luz esta mañana
para que despiertes aquí
Pero mejor sería —digo—
atravesar tus ojos sobre la montura de mi lengua
y vaciar mis fuentes en cemento
o mejor cambiar de terno e ir como animal desnudo hasta
tu vientre
mejor pegarle una palabra a mis uñas
robarle los sentidos a mi tacto
para soñar
que tu y yo volamos por mi pecho
pero mejor repito
pero mejor sería bueno
acostarme y rascar la giba de
mis viejos calzoncillos
y mejor sería mejor
sería como nunca haberte construido
como nunca haberte sabido así Carol
casi como nuca haberte abierto mi mirada
o como nunca haberte descendido a mis vocales
nunca haberte construido con palabras
*(Poemas tomados de “La disciplina del viento”, texto inédito)
POÉTICA:
«Creo que todo escritor —en este caso, el poeta—, es ante todo, un pequeño historiador que, subjetivamente, trata de dar testimonio de la época que le ha tocado vivir. Pues, bien, así me considero.
Sin embargo, también creo que para ser buen escritor (o poeta), uno no debe dejarse subordinar por ideologías, discursos panfletarios, facilismos o modas, ya que, finalmente y por sobre todas las cosas, uno es simplemente un artista de la palabra, y como tal, trabaja con ella: la destruye, la reconstruye, la inventa, la desvirga, o la descuartiza y la vuelve a cocer dejándola como una hermosa cicatriz dentro del gran cuerpo que es el poema.
Pues, finalmente, —repito— aunque se necesita de una pequeña dosis de inspiración (que es lo innato), lo que verdaderamente importa, es el trabajo de la palabra.»
BIO/BIBLIO:
José Córdova, (San José, La Libertad, 1979), actualmente estudia Sociología en la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa, co-dirige la revista de creación literaria “Ablaciones”.
Ha publicado poemas, cuentos, algunos artículos y reseñas en diferentes revistas y diarios. Tiene en su haber una pequeña antología publicada en el 2002, bajo el nombre de “Pre-textos”.
MENCIONADO POR:
Martín Zúñiga, Luis Pacho, Franco Gómez Valcarcel, Axel Porras de los Ríos, Patricia del Carpio
MENCIONA A:
Álvaro Fischer Heredia, Lenin Velarde Paredes, Oscar Saldívar, Marleni Portugal, Luis Ormachea, Filonilo Catalina, Juan Yufra, Rubén Soto Cruz, Luis Pacho, Axel Porras de los Ríos
3 comentarios:
Volver, soñar, cavilar ¡allá voy!
Subir, Y gemir cuando se tiña lívida, Tañer mi corazón, Cuando el perro levanta su hueso y mea, En el árbol solitario de la existencia agreste, Librado del silencio y de la bulla...
pero y si volvemos qué? y si simplemente nos aburrimos del día, del tiempo, y cogemos el bolso, y nos vamos, sin decir más, nos vamos. Y si mejor acariciamos a la nada de los vientos, y abrazamos al árbol solitario, y nos sentamos a hablar con el silencio...
Psta: que bueno saber de usted! Pepe Botellas! jaja
Hola q tal amigo Còrdova el primer poema q has publicado me llamo mucho la atenciòn por su expresiòn natural, pocos son los poetas q llegan a eso felicitaciones y un saludo de toda la gente del sur desde Puno-Juliaca, cuidate...y muchos exitos en tu carrera.
inspiras una torrentosa descarga digestiva
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