SODOMIZO AL ENEMIGO QUE ME HABITA
ﻼ
Quién es la estrella que desaparece
Cada insomnio lunar sin vagidos
Que no dejan al cuerpo no ser con su luz
enjundiosa
Para que ilusorias suposiciones adelanten
El vagido de la bestia
Humo de azufre esputo de fuego cópula de arena
Quien gira su infierno precedente
Cede
Y este fuego de frutos podridos al sol
Pasados por el movimiento rápido repetido de
los ojos
Ese querubín que con espada vigilaba
En el Génesis ¿que existe?
La no función de ánimas creadas
O delaciones perversas en la puerta de oro
A qué uñas a qué desgarros
Sin hórreo desparramado de perlas sexuales
Las tetas del abismo jamás acabarán de manarte
lujuria
Serás la conclusión el orto mismo de ese
enemigo persiguiéndote
Hasta el final hasta el vuelto principio
No reversos reflejados en el ignoto infinito
Ni sábanas con bujías estáticas encaminadas al
Reino Fulgente
Incendiado
La horda de los vencidos será un cuadro gótico
para perecer
Copulando sin aliento sin aire sin lengua
Regido por las líneas que no se ven luego de
abismarse a la imagen
Aparente
Luego de saberse ahí en la Casa del Horror
Con las manos abismadas de sangre
La baba en el filo de la rabia
La podredumbre abierta a dos lados de la piel
hollada
Candente
Si el enemigo está en mí
Si el enemigo sueña por mis poros vivos
Abismados en ese mundo alrededor de los giros
Del pugnar aterrador de la bestia delatora
ﻼ ﻼ
El ave delatora que terminará con el infierno
dador vital
La matriz cancerígena que me dio al ovillo
detestado
Cerrará esta noche sus rezos de cocodrilo sus
lágrimas beatas
Yo reía en la mañana yo sentía el sol
resplandeciente
En esta primavera de ruina en que el sol
brilla en mi espíritu helado
Amargo
Terminará con estos gritos taladrantes
Será el fin del ruido de las bestias con lenguas
De la matriz sin límite para llorar abierto
A la desesperación del sintérmino
De este infierno que llorando sin lastre sin
motivo de caer
Caído se levanta a su ruina
ﻼ ﻼ ﻼ
Qué reverso sin la brújula de una voluntad
urdida en secreto
Prosigue desaparición pie delata aun los
temblores del vencido
Amargas espinas velan su infierno secreto
Esa deflagración de las manos sudorosas
Esa caída sin término
En los días sin extensión sin noche delatora
Para que preclaras gárgolas siguientes vomiten
Al borde de la cópula
Anos feraces en su dormido placer se vencen
Prosiga la llama la quemante pestilencia del
aliento
Halo infernal de claridades halo abierto de
palabras desfondadas
Firma tu cita sin verte en la fuente
ﻼ ﻼ ﻼ ﻼ
Derramada la simiente del ahorcado
La risa despiadada ilusa en la transformación
que no delata
Más presencia que la del pobre demonio sin
éxito sin euforia
Sin muerte
Por entradas de un manual supe que en la
demonología cáustica
Casi vencido por el sueño infame de quien
respira y no gime
El Astado abrevaba en la corriente del sueño a
sus vencidos
La víctima boqueaba esfínteres anhelaba su
regreso
El astro guiñó en mi Este eyaculando
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ﻼ
Babeado por la bestia oscura diminuta
monstruosa
Me persigue me maldice me hace ceder incontrolable
A sus besos de lava de regreso
A sus babas a sus parásitos de energías sin
medida
Sin los dedos de una razón que por las mañanas
entra
Y me cose pianos a los ojos
Cabeceando en la violación de mi yo de mi
bestia cercenada
Para entrar en tu hoyo vencido sangrante con
heces
Velan ancianas su rayar prominente en la
ventana
Caen al infierno de vigilia
De la casa rajada y su protección de fantasmas
abiertos
Al meollo carne vibrante
Por la baba del desprecio
Por la baba despreciada
Moriré maldito con rencor con la conciencia
abierta
A las sucesiones reencarnadas en mi lomo de
bestia
Podrido hostigado reventado en un morado
perecer
Por gritos
Otra vez
En la ilusa fantasía de regresar al perdón
Ceder el ano concediendo un movimiento
Un vagido viscoso al dedo de en medio
Que sierpe
ﻼ ﻼ ﻼ ﻼ
ﻼ ﻼ
Borrarme de este seis hogar
Conflagrarme iluso a la estela bestial venial
De este infierno
Esta bestia que no me soporta ni arruina
El yo paralizado
Cuando al pacer de la luz cinco y derramada en
la montaña flagrante
El venado ora su penumbra
A medianoche la criatura que llora esta
poseída
Está vedada a las plegarias negras como rosas
Estallando en la desgracia ombligo de un
templo orgiástico
Llamando a la parte que se hunde
A la parte cubierta que se mece y se pudre en
vaivén
Anulándome el chorro lácteo y de fuego
Ceder primero proferir el grito la maldición
del después
O la ruina de quedarse adentro
ﻼ ﻼ ﻼ ﻼ
ﻼ ﻼ ﻼ
Repetí 666 666 veces la maldición que me
existía
Vi que repitiendo la frase volvía a descifrar
todo cuanto debería saber
Para borrarme
Nadie tranca las penas si cede al perdón
A la débil baba de los buenos
Soy el vencido el arruinado
El poderoso
Este mi infierno
Esta mi guarida de estrellas reventadas por
dentro
Moveré mis fauces para terminar con la sangre
Aquí termina el juego del sueño
Aquí termina de roerme la bestia que me crea
[Gravitación del amor; UNC, 2010]
Water ego del mongol de mierda
Coronar
al fin la historia
compararla
con la sucesión fantasiosa de un pasado
cerrar
al fin la nota inconclusa de cerdo disléxico
y su
complejo de violado en fiesta patronal de pueblo serrano
derrocarla
con la cera tachonada
sepultando
cartas para siempre
en
unos rojos galopantes latidos
carteros
que se leyeron las cartas
y
fueron esas vidas
En un
olvido herrumbroso vagué por praderas
eriales
escorias
de
comarcas incinerándose
en
las láminas de las ánimas
a
cuento
conexamente
al viento de la derrota en banderas cruzadas
blasones
de un pueblo fantasma
adelante
buscando
dorar los objetos de plomo
con
la manzana filosofal del gañote
la
amnésica tonada desnuda
sin
garganta
sin
sombra
sin
pasado ni fuego carcomiendo distancias
aterrados
por el poderoso poder
distante
educida
fuente húmica
lastrada
en
cuerpos crucificados por una santa agonía
de
vana sucesión de dolores voluntarios
el
ardor de la concha de las putas
Aterrarse
zaherirse
desollarse
la piel en la búsqueda remota
en
una amada que no existe
o que
en los acantilados grisáceos herrumbrosos de la muerte
arrastra
al fin su boca de sangre
de
baba poderosa
pertinaz
venenosa
otra vez
manando
la fuente de las más caras decepciones
soterradas
a una paja abyecta
como
remedio al insomnio aterrador
precedido
por gritos maternos
atronadores
como
una tromba voluntaria capaz de ser soportada
hasta
el final de toda la existencia
Sin
temblor
sin
conciencia
sin
razón
amnésico
insolado
blanco
esqueleto de pez varado por el repunte
sobre
una enorme roca soleada
amnésico
por
haberme soplado
en
una noche de paraíso
todos
los tomos de la Biblioteca de Babel
toda
la puta Internet de una sola bocarada
por
haberme fumado todos los cigarrillos
que
hicieron vomitar a los escritores cancerados
pasado
a todos los culos poderosos
dueños
de pasarelas y compañías transnacionales
todos
los culos del mundo
todos
los sueños del mundo
arrastrados
al falo del loco
del
enfermo de la mente
y de
la pinga
detestada
por la arrechura de vanales mujeres sin futuro
más
que el único e inmediato
bajarse
el calzón
la
entrega involuntaria a un marido
que
pára la olla y dice
“ponte
cómoda, mujer”
por
las noches
Locos
emergiendo de la habitación de violados
de
torturados por gritos de un retardado y recio muchacho
con
una rubia hermana preciosa
que
en la visita de las tardes juega al Yo-yo con el hermano mongol
le
tiene paciencia
lo
acaricia
lo
humedece con las tibias
claras
esferas compasivas de sus ojos
que
algo a fondo siempre callan
a lo
largo del campo verde y desolado
donde
maquinan muecas informes
los
demás pacientes con esquizofrenia
y la
tardía ternura de la vieja que teje un chal negro
raído
no
pasa como pasa la adolescente con una curiosidad
por
el más guapo de los locos
el
que dibujó una esfinge a lápiz que luego regaló al psiquiatra
que
luego vio que era el estigma de la celebridad tardía
y
justa de los genios
Suele
preguntarle a una muchacha
esperando
a su novio que juega pelota
si
realmente lo ve normal como a los demás
que
vagan afuera de este recinto de los desesperados
con
su plato y su vaso descartable
vacío
para
mendigar unas gotas de gaseosa
a la
hora que las rotondas son más espaciosas que nunca
para
incomodar a la familia con el lunar al acostado
el
enfermo de la mente
¡tener un hijo mongol!
para
putear unas migas
un troncho
despavorido en la banca
sombreada
de palomas que luego devorarán los gatos desde el fuste
seducen
el espacio entre mendicantes de palabras
intercambiadas
con la cruz de la familia
el
que calla
el
que a ratos medita
por qué a él
y no
a tanto desgraciado sodomizado por el poder
por
la sombra asalariada difuminando su negro resplandor
en
media avenida de neón y claxons
de
cargas sobrenaturales con todo el oro de una república pacifista
reputada
por sus símbolos patrios reproducidos a escala
por
niños obreros
en
escuelas fiscales
abusados
por la ley de
“La
puta letra entra con sangre”
Escarapelas
en pechitos de trabajadoras con falda
duchas
en la práctica desmedida del ángulo recto
patada
al foco
empiernadas
en
las oficinas
y
por
su claro
el corneteo
infalible hasta fálicas y elefantiásicas pingas
irrumándolas
con todo y lápiz labial
en
los baños institucionales
donde
poco falta para que aditamenten pichulas mamables
en
los baños
para
el estrés de las secretarias
con
humedad intrapiernosa
y se
gasten una buena mamada
un
helado malteado
caliente
con
cabeza fálica
para
el calor que no las deja arrancarse las faldas
y
entregarle el culo al primer mongol que las mira.
[Nada si no tocas –inédito]
MI DOMINIO DESCARNADO
En la negra avenida los restos.
Perros desperdigados en las ruinas.
Y la blasfemia guardada en la billetera.
El caos acechando se nombra en sus huestes de
plumas sangrientas.
Podrías pasar por esta precariedad canina de
dormir frente al hambre de sabernos solos.
Podrías revolcarte en tu sagrada indiferencia
de ver podrirse al mundo.
Sin apagar sus llamas o develar las manos.
A los flancos por seguir, sin más cola que
esta duda arrepentida.
El animal que ríe y traga su miseria.
Los restos acamparán en las huestes del frío.
Como por saber nada aceche la intuición del
que dormita en el micro.
Si ya percibe por la ventana los campos del
infierno con sus sodomitas culeándose hasta la idiotez orgásmica del vicioso.
Torna el abordaje de la pluma precaria de una
lucidez pasada.
En lo que fuera nombrarte.
Por una reconciliación de puertas cerradas
inaugurando un caído paraíso.
Sin nombre.
Alternan los brazos sus heridas, magulladuras,
por acción perseverante de lo vil, lo acompañante.
En el efímero espejo corriendo un líquido
negro desde los ojos.
Deciros a puño limpio se abre la gran selva
por desenmarañar.
Tu mundo perdido.
Sería la más iluminada mentira que acaece en
lo precario del árbol quemado.
Muchos que cayendo por cansancio, muchos
entregando las tablas roídas por la mugre de la unción sagrada de seguir al pie
de la letra.
La palabra que existe en su mundo.
Por una cuestión de enterrar el pico, hundir
la testa en el polvo sangriento.
El mundo no es para los débiles.
Y los que tienen la voluntaria unción de los
justos.
Bebe la copa de la ruina.
La sangre infecta de un vampiro que día a día
te alimenta.
En la noche perdida del puro canto de tu
amante derrota.
La palabra.
En su mundo, lejos de la practicidad que ha
hecho lo que es hoy el mundo.
Aquí en tus brazos a traspiés con la danza de
unos lobos desesperados.
En la sangre.
La contienda abre sus puertas instantáneas en
el porvenir de los hombres vampiros al borde las ruinas.
Esperando otro ocaso como perros tirados en
los restos.
De la negra avenida.
Al azar me nombro, a ver si una de las
cristales cuentas cae y de una vez se revela el rayo que partirá el milagro de
la muchacha Mona Lisa.
Y desaparece lo que es y no muestra su apariencia.
Leve precipitarse de la piel primera, muda,
obligada, de una voluntad fácil al devenir del fenómeno en cuestión.
Y en la piedra descansa el escriba royendo la
transparencia del río.
Lágrimas contaminantes.
Interrupción, ataraxia, cuneiforme tabla de
sentencias.
Que cojean.
El diente filudo cortando la noche estrellada
de luciérnagas.
Unas en alfombra mágica extienden su sábana de
luz.
A la aurora inconmovible.
El caos del silencio.
Ensordeciendo el remolino corazón que siempre
converge en sí mismo.
Unitario ser que no perdonas.
Y sigues la ruta de los desaparecidos.
Como al pasarnos algo, nada suele importar que
nos muramos.
Que nos veamos reflejados en la sombra
líquida.
No reconociendo ayer.
Lluvia de los desesperados.
Nada.
Ni la sangre de los justos.
Ni la paz de los malvados que ha hecho crecer
espinas.
En el campo maldito.
Ni el dolor instaura sus magros
acontecimientos.
Cuando por frialdad o indiferencia se ha
aprendido a colgar de la razón los sentidos gratuitos.
Para seguir en lo mismo, recorrido en sus más
infinitas variaciones.
Hasta la locura, hasta el desgarramiento,
hasta el polvo que en la nada esparce por su propio viento la memoria
irrevocable.
Del que no existe.
De lo sido que es, del hecho que ya es
pasado.
Al inútil parpadeo.
De lo pernoctado descalzo.
En una senda de brasas los sentidos se afinan
hasta el río que transcurre, inmutable.
Como en el Trópico
del suicida lúcido que vive en cada uno de nosotros.
Como en la cruz atravesada en la espalda.
Nada es tan justo que morir en el vano
esfuerzo que llena al espíritu.
Sin nadie en nosotros.
Sin justezas, sin reclamos.
Sólo ir al lado del espíritu que llena.
Y trasciende.
Desde la mañana el río transcurre y ya nada lo
detiene.
Si existiese la alegría, hace rato que sería
el mismo cerdo recibiendo las perlas de otros, enfangándolas en el olvido que
estuviera en mis pezuñas conformistas.
Rico y sucio puerco enfangado hasta la
conciencia.
Del que ríe sin sudarle ya los surcos
cutáneos.
Del que no roe la luz de sus huesos.
Hasta desaparecer en tal bienestar que lo
situara en el primate imbécil que mientras masca sus semillas, ni así caiga un
rayo y casi se vislumbre la verdad que estaba esperando, levanta la mirada.
Para que de una vez en el converger de todo
acto puro de revolucionar la partida sin luces.
Para que de una vez el águila destace a su
presa.
En el silencio de las montañas suspendidas.
Mientras la sangre derramada sustenta en la
roca.
La más inamovible indiferencia enarbolando mi
dominio.
[Las consecuencias del infierno –inédito]
BIO/BIBLIO:
MENCIONADO POR:
Salomón Valderrama Cruz, Martín Zúñiga Chávez, Eberth Munárriz
MENCIONA A:
Denisse Vega Farfán, Paúl Guillén, Illich Quispe, Salomón Valderrama Cruz, Miguel Ildefonso, Martín Zúñiga Chávez, Andrea Cabel, Orlando Bedoya, Edgar Saavedra

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