Harold Alva

10/21/2006




























POEMAS:


ESE RUMOR DE SÍLABA QUE INCREPA
A MI LENGUA POR UN VERSO


Ese rumor de sílaba que increpa a mi lengua por un verso
Ese paisaje pelirrojo que incendia el prado
Que tímidamente intenta distraerte
Para que sigas allí
Para que leas el agua de esta sombra
Que aparece en tu pantalla
Esa luz que acecha como una nube
Que se posa
En la fuente intacta de tus dientes
Tus ojos que todavía me sorprenden
Que aún permiten este sobresalto de formas
Y de aire
Nadie esta aquí y sin embargo
Es como si todos me rodearan para dictarme estas palabras
Para decirme que insista y que te escriba
Lo que la noche me lanza como un corte
Esta ciudad
Sus calles la esquina adonde recojo mis pasos
Para no regresar por la certeza
De saber que soy el que se esconde
El que contempla con cautela
Los árboles que danzan en tu rostro
Las alas de un cuervo
Que burla como un demonio a la tristeza.


LAS VÉRTEBRAS DEL FUEGO

I

No es la calle
Tampoco la edad del puente los muros que te alejan
La culebra estática que afila los dientes de ocultos precipicios
De fauna oculta en las retinas del espanto
Es esta extraña actitud de saber que acudes a mis gritos
Que trepas rascacielos por recuperar los bosques
El laberinto incestuoso de tardes degolladas
Esa habitación donde habitan los pájaros del norte
Los pájaros de piedra
Los pájaros que destrozan con sus picos la infamia del silencio
Es esta explosión de arterias que penetran en los postes
Y estallan como olas en la túnica siniestra
De un fantasma que retorna
Doblemente desangrado en sus escritos
En ellos
El hierro ha reconocido el fundamento de su estigma
La raíz del cráneo que rota como un satélite en tus manos
Los nervios de las guitarras que azotan el sonido
Y me convocan
Como un brujo convoca
Este afán por recuperar el sarcófago del sueño
Este deseo de involucrar tu fe
De asediar tu huida como un cazador de insólitas especies
Y qué es la fuga
Cuál de todas las virtudes es el talismán al que te aferras
Aquí sólo sé de esta incertidumbre que calcina
Los puertos y sus aguas
La soledad de la esfinge reflejada con lujuria en los cristales
Sobre ellos la sombra detiene sus tentáculos
La sombra detiene el vuelo de los murciélagos
La velocidad de un tigre que ataca con su cola
Sólo sé de estatuas que contemplan el asesinato de las tribus
Y nadie se acerca a desclavar mis huellas
Y nadie oye la oración que escupo como un cuervo al universo
Como el insensato animal que busca tu perfume
Tu piel de cebra que trota en las auroras
Y me invoca.

II

Sobre tu sombra sangran los picos de las águilas
Los huesos de la calavera
Que sintoniza frenética mis sueños
Esta pesadilla que me lanza al ático de la abadía
Donde reposa incólume tu cuerpo
Tu estructura de gata
Tu aliento que ingresa como un tornado a mi celda
Como una serpiente que petrifica la tarde y sus motivos
La tarde y esta sentencia que insulta el vuelo de las gaviotas
La estela que denuncia tu condición de fiera
Tu sangre que se mezcla con mi corazón de fiera
Y lo posee como un leopardo que intuye
La destrucción imperceptible de estos ecos
De estas palabras que insisten
Como un leopardo ansioso que corre en la sabana
Que incendia el reflejo de los manantiales
Donde habitan como algas mis silencios
La onírica catedral que exculpa tus ausencias
El lenguaje de otra tribu que aúlla como un coyote
Y yo te espero asediado por este laberinto
Por esta ráfaga de culpas que destejen mi nombre de tus labios
El exquisito mar que ataca con su brisa
La sonda que sujeta mis huesos como un cocodrilo
Como la maligna bestia que reina en mis pesadillas
El mundo donde despedazo esta mandíbula de fuego
Esta mandíbula de diamante
Esta mandíbula de tigre De música que ha roto
La soledad del equinoccio
Y yo te espero con mi terror a las madrugadas
Con este miedo que insulta las ventanas de los edificios
Las puertas que se abren como mujerzuelas inéditas
Y yo te espero
Y me arrojo a tu frente
Como un Telémaco que impreca
Para recuperar su Ítaca
Y tú:
Veneno de la oscuridad Isla caníbal
Elevas tus manos a la proa de los trasatlánticos
Y emerges como un ángel que ha transfigurado sus alas
Allí tu voz retorna
Y las montañas son las mismas calaveras que subordinan
La lengua de esta ciudad
De este montículo de occisos y concreto
Tu voz depreda las estructuras sangrientas de este instante
Los músculos de gorilas que destrozan los sembríos
Las chacras donde he mudado de piel con el repertorio de otros cuervos
Y yo te espero para destruir las cercas
La sórdida estructura de las caballerizas
Donde un potro
Ha escrito tu nombre en la frontera.


LIMA

I

Intento adivinar la noche
El rumor de tu voz
La soledad de tus avisos
Intento sumergirme
Con la angustia de los peatones
Resolver de golpe
Los acertijos de todas tus esquinas
Sospecho que es posible
Sospecho que sí puedo
Que contigo está mi sombra
El lenguaje de estos dedos
Que se escribe sin motivo.

II

Lima debe ser la percusión de la lluvia
Ese ritmo raro
El propio vapor
Impregnado en las ventanas
Su olor de alcantarilla
Clavándose como sonda en tus narices
En tu mirada de náufrago
Absorto entre sus calles
Inmóvil
Ante la vulva gigante de sus calles.



POÉTICA:

¿Qué puedo decir yo de la poesía?: no tengo autoridad para desplumar sus alas.



BIO/BIBLIO:

Harold Alva: Nació en El Alto, Piura (Perú), en 1978. Estudió Derecho y Ciencias Políticas. Ha publicado los libros de poesía: Firmamento (Trujillo, 1996), Morada y sombras (Trujillo, 1998), Antes de abandonar la sombra (Lima, 1999) Cañaveral: Libro de Tierra (Lima, 2001), Sotto voce (Lima, 2003), El sonido de la sangre (Lima, 2006), y las antologías Los más bellos poemas de amor (Lima, 2003), Los diez, antología de la nueva poesía peruana ( Lima, 2005) 18 poetas latinoamericanos (Lima, 2006) y Literatura piurana (2006). Fue miembro fundador del Grupo Literario Triángulo4 de Trujillo (1996-1998). Fue miembro del Movimiento Cultural Neón de Lima (1999-2003). Dirigió la revista de creación literaria Triángulo 4 (2001-2002), y la revista de creación crítica El signo y la forma (2002-2003). Actualmente dirige Editorial Zignos, que en dos años y medio ha editado a 56 autores, entre ellos a Miguel Ángel Zapata, Ricardo González Vigil, Arturo Corcuera, Héctor Hernández Montecinos (Chile), Nuvia Estévez (Cuba), Justo Jorge Padrón (España). Dirige el bloque dominical De vuelta al barrio en una radio de Trujillo y es codirector de la revista La caja nocturna (edición peruana).



MENCIONADO POR:

Carlos López Morales, Maurizio Medo, Pedro López



MENCIONA A:

Jorge Hurtado, Luis Enrique Robles, Héctor Ñaupari, Víctor Coral, Luis Espejo, Rodolfo Ybarra, Manuel Medina Velásquez, Jorge Castillo Fan, Florentino Díaz, Willy del Pozo, Leo Zelada

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