Gustavo Fernández





POEMAS:


CARNE Y RIMEL

…donde penetran, donde fluyen cien miradas de lluvia…
Henri Michaux
a.
De astros como ratones furtivos o libélulas en las almohadas nacen los saltos de este agosto, entre el terror de velas muertas o  predicas de otras tormentas, como lágrimas de trigo anunciando la luz que dibuja tu cuerpo en un silencioso enjambre, plagado de oro viejo y sudor, así se extingue esta noche en cada número santo, en los taxis que nos enjaulan los ojos, tramamos un tejido antiguo de fiebre y nubes, con nuestra carne soñando con dedicados dolores y tiernas colisiones encima de charcos hechos por el rímel y los labios enredados a punto de convertirse en una orquídea.
b.
Has de la noche calles peligrosas enredadas en tus muslos y de mi lengua, esa carne que buscaba hasta hace poco entre los auriculares, el húmedo resplandor de los techos esta madrugada de briznas amarillentas arrugadas por el frío se balancea en el pecho de las aves junto a pegajosas letras de terracota.
En las profundidades de nuestra ventana  una neblina tibia duerme junto a tu sexo, tu sexo suele ser una elemental herida que juega a descorazonarme detrás de ceremonias matutinas.
Máscaras de algodón para nuestros cuerpos también café tibio.
Estación de carne a las seis de la mañana y el olfato que viaja entre los espectros de la temporada entre días que nacen, que tropiezan hasta deslizarse por nuestros atajos de bodegas y carretillas.

c.
Siempre pálidos fragmentos para vencer la muerte, cada mañana que la pared fractura esta frágil luz y cae del cielo la llave de tu reino, anunciada por plaga de langostas que divide el cielo en tres cantos, queda de la noche anterior la nervadura de una sonrisa,  que se agarra del polvo y tus pequeñas pupilas abren un cosmos entre las tiernas bestias que ruedan por este paraíso, a esta hora todavía no hay nombres que habiten tus cartílagos o que se zambullan en tu pecho, pero te alcanzan las primeras silabas  de tu destino como un cardumen transparente que se asoma entre las chimeneas torcidas.
d.
Para ti, mis silabas más heladas
Para ti, mi delicado levitar entre los abismos ásperos de tu sueño.
Cruces de sal  en el aire trazan tu ceguera química entre aeroplanos y moscas.
 pactar con los muros para que ellos me cuenten como es batallar contra un frasco vacío.
Un cielo rojo y una herida de tormenta me alejan de tu iris, de su compleja afinación, de tu locura de ave.
e.
Liturgias de polvo anuncian que a tu camino le faltan algunos kilómetros llorados y un silencio que aniquile las tardes, bandadas de besos de plástico esperan su mejor reflejo junto a tu carne derrotada, entre palabras de cristal se queja tu respiración de la soledad austera en la que vivirás esta noche, alguien habita tu sangre y son tan pocos los escombros de este frio que el ritual comienza con una frase prestada.
f.
Pequeña salvaje con escamas de ciudad apresurando tu mañana, entre delicadas cicatrices que brillan con los relámpagos, son tus uñas un retoño plateado en la hojarasca, sin nombre regresas y de la luz que te contiene queda una mancha impalpable que tiembla en el horizonte, tus colores lentos llenan pomos de cristal en la sombra áspera de las veredas por las que debes estar, por tu jean descocido se traza una delicada escritura, diminutos naufragios con goterones cuajados de rímel se desploman de tus ojos cuando llorar es el único modo de derretir el tiempo.




g.
Guess it's just another dream
That's slipping away
Each time that I fall asleep
It seems Im just drifting away
Just as you have touched my heart
Babe I wake up and were apart, yeah
And it's slipping away.
Keith Richards
Batallas de sal para tramar nudos con las flores más remotas, esta noche que se abre con el veneno añil de los presagios, en mi memoria queda una sola ventana empañada, por tus hombros como lluvia o los cabellos almendra de tu ciudad, es brutal el amor de la intemperie, tan llenos de alfileres y mapas que dilatan todavía más la melodía en la que te embarcaste para no volver, cada madrugada disuelve la trayectoria de tus músculos, siempre en un cuadrante distinto, entre faros y naves extrañas se enfría mi sueño, se llena de pájaros como pedazos de espejo dibujando el cielo en el piso, me quedan las paredes embadurnadas con pigmentos de historias y criaturas nerviosas que redondean tus pulsaciones.





CEBOLLA
Emergían
en una cebolla de papel,
capas y capas
de sueño.
Papel de carta
con centro acido,
con el corazón transparente.
Lagrima de lago morado
con moscas de tinta,
sin ortografía,
ni palmas doradas,
ni aullidos de sol.
Mientras el azúcar
contaba la luz
en alegres escamas,
tan lejos de los platos de loza,
los cucharones de madera,
las casas de arcilla.
sollozaba el viento
con gemidos dorados
y sus costillas de alquitrán
las venas de un bulbo de imágenes
y óxidos.
Hay noches ajadas
con vellos en los pies,
tierra en los oídos
y prisas de cuchillo.






ANGELES MECANICOS

Un ser alado a punto está de confiarse
al aire, más tarde lo veremos
agitándose en el éter.

Boceto para  la caída de Ícaro (Fragmento)
Robert Walser

[La Balada de Perdix]
Entre los pastos, contó sus aleteos al borde de  su silueta llena de aire, el nombre aproximado de su peso, es ahora el que lo acompañó como una mancha de carne en las prisas circulares de la tierra seca, debajo de sus ojos justo entre el pulso de sus huesos o el sudor traducido en brisa, la leyenda era anular y violenta rompía en mares y laberintos pulverizando los juguetes, el recuerdo siempre llegaba colgado de complicadas poleas y se desenvolvía en hilos tensos hasta atascarse bruscamente en algún nudo improbable.
[Ikaros]
Eres como una cicatriz de luz en el éxodo de las aves migratorias, esta mañana son exactas las angustias dentro de tu iris mutilado, la espuma sobrevuela tu cabeza y abajo están todos los hijos de este sol.
Nadie se te parece cuando tintinea la sangre en tus orbitas exactas, Samaos, Delos, Lebintos y tu sombra  como una pequeña noche junto a la arena, cuando caigas dentro de este mar tan cruel  te igualarás con tus dioses de cera, hilos y ramas, sé que cerca de Sicilia hay una isla con tu nombre y que allí los ángeles duermen.

[Daedalus]
Viaja la primera puñalada acre y gris la distancia entre tus sienes, los laberintos lamen su filo, quizás también el vértigo que triza tu firmamento en grageas de plata o mercurio, cada astro que se desnuda delante tu vaso vacío deja pequeñas cascaras de aluminio que se desplazan por tu sueño, los cielos agotados de las ventanas se escurren por tus dedos, escaparates en la luna y el vapor filtrado por las rendijas anuncian como se dividirán tus extrañas supersticiones, entre nudos callejeros y trayectorias de tiza se mueve tú de prisa tu reflejo elástico, empapado de rojo ahora que amanece cada vez más pronto.






FANUM


De pronto acerca, leve, su ala a la boca rosada...
y lo siega, sin que se entere, acogiendo en sus alas azul cielo el alma del niño,
llevándolo a las altas regiones, con un blando aleteo.

Arthur Rimbaud.


En la curva de sus hombros se abría un cielo esponjoso, llenó los terrores de una antigua pureza y se hizo paso por el cansancio para romper con mil angustias imperceptibles, entre sus plumas se filtraba un aire inclinado, empezaba a cargar poco a poco los gritos de la mañana y un arco solar construido por todas sus inseguridades, no hubo violencia en el polvo que se marcaba sobre los techos, eran olvidos los que decidían el final de los movimientos.
En otro tiempo, cuando deseaba que los canales de la sangre cerraran el circuito de su ser, sus ojos se hundieron  las caricias que se movían por el horizonte, pensó en los bordes y en la tierna idea de las resurrecciones, amó en silencio el tiempo y sus líneas de expresión, escondido en los pies de una escalinata, movió sus escamas muy despacio, su cuerpo se abrió como un racimo de uñas de cristal.
Un instante después  se dejó atrapar por un dibujo hecho de tiza rosa que brillaba sobre el piso acarreando distancias, pensó en la pequeña mano que trazo ese universo de yeso y como se iría dispersando en una niebla redonda, se hizo evidente que habría que pensar también en ese iris que movía el humor de las sombras, los nombres cruzaban las planicies grises de la calle, como tejiendo una madeja.

Tras una puerta, la espiral cercana de la respiración humana dibujaba un rastro que buscó, sin darse cuenta, los dedos de los que brotaron esas criaturas de tiza nacían detrás de la ventana, el amplio espectro de la luz y las sutilezas del contacto de cualquier forma regalada por la mañana, dibujaron peces de rocío, para cualquier cielo era aquello un milagro tal y como lo era el destino frágil de  las nubes, descifró en el último bostezo que él también era una partícula trashumante y que los espejos no siempre captarían su verdadero borde tan sumergido en el color, su patria serian esos brillos llenos de criaturas que crecían en el vientre de las gotas, indiferentes al frio callejero, ese frio tan semejante al primer soplo bíblico despertado por aquel ojo primordial que en su fantasía era tan parecido al suyo, esta mañana se desplomara del tejado luego de siete parpadeos celestes, me negaras tres veces dijo el muro del jardín contiguo porque ya era hora del primer café.




OLVIDOS
…él blandirá
una bandera mínima y oscura
que el invierno ha acribillado.

Paul Auster

[Silencio de estrella]
Un silencio nítido, poblado de moscas y ángeles, se diluye en los escaparates con cada pacto de lluvia, con cada estela nacida de mi voz, entre agrias medusas de humo pulso mi corazón que se erosiona tan delicadamente que de su arena nacen pequeños moluscos, cartas, fotografías viejas y más cartas, antes de hoy mi carne era dibujada por inmensas fabulas, a través de los vidrios de estas ciudades, entre nortes de saliva y tazas de té se trazaban las historias, porque antes de hoy el calor era una sonrisa relampagueante dibujada en las cucharas o en el óxido santo que acompaña los muros.

[Cicatriz]
Esperar siempre en este diáfano vecindario, detrás de todo astro conocido, tocando y besando de memoria tu iris de miel, siempre incompleto, reptando por cada fragmento suelto que dejas en sueños, de los espejos traigo cintas que cruzan tus mejillas de mármol, blancas como los huesos de un dios a penas tocado por el recuerdo, es inevitable el frío en esta estación, hace que tu tiempo sea más rápido y que sea yo el último sobreviviente al fuego, llegará el instante en el que pueda reconstruirte con telas rojas y amarillas, tu fantasma cabalgará entonces los átomos dejaste florecer en mi entre millares de lunas ciegas, entretenida con su propio reflejo será mi carne la que regrese en un vendaval lleno de hojas secas, a penas reconocible y desfigurada por el placer, por cada gemido habrá una nave que avance hasta tu sombra entre misterios redondos como gotas de perfume diluidas en el tiempo.



[Corrosión]
Bulbos llenos de sueños tallados por luces magenta y melodías mutiladas te declaran la guerra mientras bautizas dioses antiguos con tu olvido, con tu carne cansada de la muerte de todas las noches.
 Sabes que el vicio de la distancia es un círculo de sombras y plumas desnudando a las flores con prisas húmedas, sabes que la niebla no se conmueve con los almanaques y que el barro poblará tus huesos allí donde ahora cuelga tu sonrisa.

[Espejismos]
Lo que dijo la serpiente este noviembre de cristal y olvido, goteaba de su boca de niña en una epifanía húmeda y fue ese gesto el primer presagio del desierto, mis blanquísimos rezos se amoldan a la sal y arena que santifican mis heridas, cada noche los delirios avanzan por ciudades de saliva y azúcar, que recorro como mi boca recorría el sabor metálico de su sexo, mi boca ahora no es más que un áspero trozo de barro donde se siembra la angustia de mi peregrinación.



BIOGRAFÍA:
Gustavo Fernández (Cusco 1983)
Artista plástico autodidacta y arquitecto egresado de la Universidad Nacional San Antonio Abad del Cusco,  especializado en arte gráfico por ser la disciplina en la que más ha indagado, pero sus exploraciones abarcan también la pintura y el ensamblaje, en su obra reside una fuerte carga poética es así que considera a esta la materia prima de su trabajo, catalogándose dentro del expresionismo simbólico, emparentado con el neofiguravismo y el art brut, es evidente la influencia que recibe de varios exponentes de la poesía contemporánea, siempre a la par de sus referentes en las artes plásticas, ha publicado sus poemas en algunos fanzines y revistas  de Cusco y Lima, también ha colaborado como ilustrador en diversas publicaciones.


MENCIONADO POR:




MENCIONA A:



Martín Zúñiga

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